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miércoles, marzo 18, 2015

Junto con Pegado

La mancha urbana de Zihuatanejo

por Eduardo Morán C.

17 Marzo 2015 - Ante la demanda de los padres de los normalistas asesinados en Iguala apoyados por la candorosa "CETEG", en el sentido de suspender las elecciones del próximo 7 de junio, vale la pena preguntarnos: ¿Qué trascendencia tendría para los azuetenses abstenerse de legitimar al próximo saqueador de los recursos municipales?

Como todos los precandidatos se sentirán ofendidos por mi cuestionamiento, en esta ocasión no voy a pedirles una disculpa si no una explicación, pues al igual que a muchos ciudadanos, me gustaría saber las causas por la cuales en este municipio se han invertido en promedio $927,748.56 en cada uno de los pasados 3,650 días, y su infraestructura, servicios, medio ambiente y capacidad económica de sus visitantes muestran un deterioro impresionante. Si algunos de los preclaros precandidatos me lo pueden explicar, será un verdadero placer ofrecerle una disculpa pública por mi exabrupto.

Es difícil de entender que en este país se haya gestado una revolución de tal violencia, que hace parecer la actual como una fiesta infantil, con el fin de poder elegir democráticamente a nuestros gobernantes y representantes. Algo que nos tomó 80 años lograr y que sólo este año nos costará 18 mil millones de pesos ejercer, todo para que a final de cuentas, nuestros gobiernos municipales continúen con las mismas pautas de don Porfirio y sus "científicos".

Es decir, a pesar del monumental costo en vidas, tiempo y recursos empleados en lograr el "sufragio efectivo", hoy resulta intrascendente para los azuetenses ejercer su inalienable derecho de elegir a sus gobernantes, pues como hemos visto en los pasados 15 años de alternancia, eso no cambia en nada la forma y fondo en que nos gobernamos. Así que entonces ¿Pa’qué tanto brinco estando el suelo tan parejo? O es que alguien piensa que con solo celebrar el próximo proceso electoral de manera por demás alabastrina, nos dará el gobierno "honesto, transparente y eficiente" que hace una década prometió Campos Aburto y de cual algunos de sus colaboradores 10 años después, dan fe de la fortuna que adquirieron en los 3 que duró su gestión.

Si ya hemos comprobado que los procesos electorales por limpios, transparentes y democráticos que sean, no influyen en la manera que nos gobiernan nuestros "elegidos", poco debería importarnos el devenir del próximo proceso electoral, pues ningún beneficio obtendremos si se realiza y ningún perjuicio adicional si se suspende. Si celebrar elecciones "democráticas" no disminuye la corrupción e ineficacia de nuestras administraciones municipales, causa principal y diría única que subyace en los numerosos y diversos problemas que tenemos ¿En qué nos afecta que elijamos o no a quien nos consta que solo resolverá a perpetuidad sus problemas económicos, los de sus familiares, amigos y socios?

Así que entonces, por lo menos a mí, me viene bastante guango si hay o no elecciones en Guerrero, pues si se celebran, los que resulten electos nada van a cambiar, y si no se celebran, los que están nada van a cambiar. Junto con pegado nos resulta este asunto pues.

Es todo...

miércoles, agosto 22, 2012

Probando Justicia

Publico esta nota con la intención de dar seguimento a una nota que fue publicada aquí hace tres años encabezada "En Huamuxtitlán, otro crimen de militares que es juzgado por militares".

 A veces, muy pocas veces, hay una semblanza de justicia en el estado de Guerrero y en nuestro querido México. Aunque esto no significa que habrá justicia, es un logro inmenso y abre la puerta para que la justicia deje de ser un espejismo de una simulación aquí en Guerrero, y se acerca más la posibilidad de que la justicia se alcance en nuestra región del mundo donde la justicia ha sido sólo un sueño guajiro por siglos (algunos dirían desde la llegada de los invasores europeos).

 

Inconstitucional, artículo de código militar

El Universal - 22 agosto 2012 

María de la Luz Gónzalez

Por ocho votos contra dos, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) declaró inconstitucional el artículo 57, fracción II, inciso “a”, del Código de Justicia Militar, que extiende la competencia de los tribunales castrenses a todos los delitos cometidos por integrantes de las Fuerzas Armadas. 

El fallo se dio en la resolución del amparo que interpusieron familiares de Bonfilio Rubio Villegas, asesinado por militares en 2009, para que el juicio en contra del responsable de su muerte salga del fuero militar y, por ahora, sólo es aplicable a este caso concreto. 

Aunque la votación de ocho a dos basta para establecer jurisprudencia, por tratarse de amparo se requieren otras cuatro resoluciones en el mismo sentido, sin un fallo en contrario que interrumpa la secuencia, lo cual es previsible que ocurra en las próximas sesiones del debate sobre fuero militar en las que están pendientes aun 27 amparos. 

La fracción II del artículo 57 del Código de Justicia Militar, en la que se basaron los tribunales castrenses para conocer de estos asuntos, ha sido considerada inconstitucional o inconvencional por la mayoría de los jueces de amparo que remitieron los expedientes a la Corte. 

Los juzgadores ampararon a varios de los demandantes, entre ellos la sargento segundo Silvia Hernández Tamariz y 16 soldados del Noveno Batallón de Infantería de Jalisco, en contra de los autos de formal prisión que les dictaron jueces militares, por considerar que no eran competentes para conocer de sus respectivos procesos. 

El argumento de los jueces de amparo fue que el referido precepto es contrario al artículo 13 constitucional, que regula el fuero militar, y a la Convención Interamericana de Derechos Humanos, así como al criterio fijado por la Corte al analizar la sentencia del caso Radilla, en el sentido de que el fuero militar no aplica en violación a derechos humanos. 

En el amparo resuelto ayer, el pleno confirmó la sentencia del juez sexto de Distrito del Centro Auxiliar de la Segunda Región, en Cholula, Puebla, Carlos Alfredo Soto Morales, quien ordenó a un juez militar declararse incompetente en el proceso que se siguió al soldado Valentín Alejo Hilario por el homicidio culposo de Rubio. 

Los ministros Salvador Aguirre, Margarita Luna, Luis María Aguilar y Jorge Mario Pardo sostuvieron que para analizar la validez del artículo impugnado era suficiente el artículo 14 constitucional, sin incluir las sentencias de la Corte Interamericana de Derechos Humanos contra el Estado mexicano, por ampliar el fuero de guerra a delitos ajenos a la disciplina militar. 

La ministra ponente Olga Sánchez Cordero propuso turnar el expediente un juez federal, porque el homicidio de Bonfilio Rubio Villegas fue cometido por un servidor público de la federación en ejercicio de sus funciones, como integrante en activo de las Fuerzas Armadas, pero José Ramón Cossío consideró que el caso corresponde a un juzgado del fuero común. 

La sentencia de amparo estableció que el artículo 57 del Código de Justicia Militar en la fracción impugnada no debe aplicarse en el futuro en perjuicio de los demandantes y que el expediente debería remitirse al Juzgado de Distrito del Estado de Guerrero.

martes, octubre 12, 2010

Ecologista Heróico Torturado y Desterrado

¿Cómo es posible que hasta el Presidente de la República no le pudo garantizar su seguridad a don Rodolfo Montiel? Es un héroe de la ecología mexicana y un ejemplo para seguir, especialmente para los jóvenes de la región. En lugar de ofrecerle apoyos lo dejó desamparado y desterrado, y a los caciques y a los corruptos no les pasa absolutamente nada, como siempre. Bienvenido a Guerrero - el Paraíso de la Impunidad.

Once años después, Rodolfo Montiel sufre las secuelas de la tortura: no tiene fuerza ni para sostener una tortilla

El Sur de Acapulco - 12 de Octubre, 2010

Rosendo Carlos Betancourt Radilla - Ciudad de México

(Segunda parte y última)

Rodolfo Montiel FloresPara el campesino ecologista de la sierra de Petatlán Rodolfo Montiel Flores es necesario que los soldados regresen a sus cuarteles y que en México se acabe con el fuero militar para que se juzgue a los integrantes de las fuerzas castrenses en tribunales civiles.

El 26 y 27 de agosto su caso junto con el de Teodoro Cabrera García entró a la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Coidh) debido a que en 1999 fueron perseguidos, detenidos y torturados por elementos del Ejército porque participaron en la lucha por la defensa de los bosques de la sierra de Petatlán y Coyuca de Catalán.

De las autoridades mexicanas, que primero lo encarcelaron y después lo desterraron de Guerrero y ahora lo tienen en el exilio en Estados Unidos, piensa que son insensibles “conmigo que soy su paisano, conmigo que soy su hermano, porque como yo, los que me persiguen son hijos de México, no puedo entender tanto odio”.

Entrevistado vía telefónica de las instalaciones del Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez (Centro Prodh) –organismo no gubernamental que lo representa y asesora legalmente–, Rodolfo Montiel dice que la Coidh debe exigir al gobierno mexicano que se investigue y se castigue el asesinato de la que fuera su abogada en los momentos más tensos, Digna Ochoa y Plácido (asesinato del cual culpa a los militares); que se formen comisiones para que revisen la situación jurídica de los presos en cada penal del país; que se acabe con el fuero militar, “pero lo principal es que ya no quiero que destruyan los bosques, ese es mi llamado”.

“Es como la luz del día”

Los campesinos ecologistas tienen más de 10 años en constante búsqueda de justicia, pero las instituciones del Estado mexicano, en lugar de proporcionarles seguridad, empleo, educación, salud y vivienda, los ha perseguido y obligado al exilio y a los ojos del sistema judicial del país, son delincuentes. Por eso, su caso ha llegado ahora hasta el órgano judicial de la Organización de Estados Americanos (OEA) y para Rodolfo Montiel, esto le abre nuevas expectativas porque ya no confía en las instituciones de justicia de México que, asegura, están corrompidas hasta las esferas más altas, incluyendo a los militares que en estos momentos hacen labores de policía en toda la República.

Su caso ante la Corte Interamericana es el número 12.449 y el hecho de que se haya aceptado le da ánimos, “estoy contento, siento como si viera el sol, como si fuera la luz del día porque vamos a poder denunciar con alguien que nos escuche y estoy seguro que vamos a ganar”.

Secuelas de la tortura

Gran parte del caso de los ecologistas se fundamenta en las declaraciones autoinculpatorias que los efectivos del Ejército les arrancaron mediante torturas, por cada tropelía que les hicieron, hasta el día de hoy Montiel Flores sufre las secuelas.

Durante la tortura, platica, le daban palmadas en los oídos lo cual le producía un terrible dolor y le hacía perder el equilibrio; a causa de eso “estoy mal de los oídos, casi no escucho”.

Los militares también lo arrojaron al suelo, lo patearon y golpearon con los puños cerrados en el torso, brazos y piernas, debido a este maltrato físico va perdiendo gradualmente las fuerzas, “de los brazos estoy peor cada día, empeoro más; mis manos ya no tienen fuerza, no puedo sostener las tortillas, no puedo sostener el vaso de agua, se me cae todo lo que agarro, no tengo fuerza, no puedo amacizar, un niño de dos meses tiene más fuerza que yo”.

Otra de las torturas a las que lo sometieron los militares fue desnudarlo, sostenerlo de brazos y piernas y jalarle uno de los testículos, esto le generó tanto dolor que en aquel momento perdió el conocimiento.

Por lo anterior, asegura, “me duele mi testículo derecho, se me inflama y más cuando hace frío, además que se me cuelga más que el otro”.

Como si lo anterior no fuera suficiente para acabar con la resistencia de un ser humano, también le aplicaron choques eléctricos, por eso, “en mi muslo derecho me quedó una cicatriz y mis piernas las tengo dormidas, me duelen, tengo constante dolor en la espalda, a veces cuando hace frío no soporto el dolor en la espina dorsal.

“A veces cuando estoy con algunos amigos me quejo, siento que se me está pudriendo mi lado derecho de la espalda, no puedo dormir en un colchón por el dolor tan intenso”, relató.

Si bien tanto castigo físico lo obligó a declararse culpable de diversos delitos, no tuvo impacto alguno en su conciencia ecológica, en su amor a los bosques y la naturaleza y no logró hacerlo cesar en su lucha por el medio ambiente, según lo relata.

¡Que ya no destruyan los bosques!

El 26 y 27 de agosto el caso entró a la Coidh, por lo que aún no se fija una fecha para dictar sentencia, pero según el Centro Prodh podría ser a finales de este año o comienzos de 2011. Rodolfo Montiel espera que la Corte condene a México.

Ahora, en condición de exiliado político en Estados Unidos, no puede ganar el dinero suficiente para pagar la atención médica que requiere, por eso pide “que se nos asigne un recurso para poder pagar los médicos, que nos cuiden a nuestras familias, la de Teodoro y la mía, también para poder pagar la atención sicológica porque después de tanto tiempo hay días en que no puedo dormir; necesitamos que nos atiendan”. En este punto, quiere él mismo poder decidir qué doctores lo atenderán.

Y “¡ya no quiero que se repita lo que me pasó a mi!”, expresa.

Pero, sin duda hay una petición sobre las demás, es la más sentida pues incluso se le parte la voz, se escucha un sollozo y suelta un suspiro “ay”, se toma un par de segundos y exige:
“Pero lo principal es que ya no quiero que destruyan los bosques, ese es mi llamado”.

Contra la militarización

Una demanda ante la Coidh es que se elimine el fuero militar para juzgar crímenes contra civiles, en cuanto a la militarización del estado de Guerrero y en general del país, porque es justo cuando “sueltan” a los soldados entre los civiles cuando se presentan mayores casos de violaciones a los derechos de los ciudadanos.

Por eso pide “que se retiren las tropas, ya no queremos que estén los militares en nuestras comunidades, que los recojan de vuelta a sus cuarteles”. Pero, por experiencia propia, sabe que la persecución del Estado contra luchadores sociales no se da sólo mediante los soldados, esto, expresa, sucede también desde las instituciones que deberían estar para procurar justicia.

Por eso pide que se formen comisiones para que revisen los expedientes de “todos” los internos en el país “y sobre todo de mis compañeros ecologistas porque estoy seguro que como a mí me hicieron, a muchos les están violando sus derechos, sus garantías”.

Este requerimiento de justicia lo hace también para su persona y para Teodoro, “tienen que declararnos inocentes porque para el Estado mexicano seguimos siendo delincuentes, se tiene que castigar a los militares que nos torturaron, que ya no se les permita seguir trabajando, que se les castigue pero que los investigue y los sentencie un juez civil, no un juez militar”.

Aquí, coincide con otros dos casos que ya entraron a la Coidh y que exigen que desaparezca el fuero militar, los anteriores son los de Rosendo Radilla Pacheco –detenido desaparecido por el Ejército en 1974 en Atoyac de Álvarez– y los de Valentina Rosendo Cantú e Inés Fernández Ortega –indígenas me’phaa violadas por elementos del Ejército en comunidades de la montaña de Ayutla y Acatepec– y en los tres destaca que se ha mantenido en la impunidad a los militares transgresores de la ley.

Rodolfo Montiel expresa: “se tiene que acabar el fuero militar porque eso es como una familia, no voy a castigar de manera severa a mi hijo. No se van a investigar entre ellos como lo podría hacer otra gente, los soldados son como hijos de una familia, si cometen alguna violación, algún delito solamente los cambian de lugar y a donde los manden siguen haciendo sus atrocidades, y como ellos tienen las armas, tienen el poder, nadie les hace nada y siguen pasando encima de los pobres, de la gente humilde, vienen y matan y pues ya, así se quedan las cosas”.

Que se investigue el asesinato de Digna Ochoa

Otra exigencia es que se investigue el asesinato de la que fuera su abogada, Digna Ochoa y Plácido, recuerda que ella les dio todo su respaldo “pero su asesinato se mantiene en la impunidad, la asesinaron a ella y asesinaron a muchos más compañeros de nuestra organización.

“Recuerdo que además de que nos perseguían como organización, después persiguieron a los abogados y a los medios de comunicación que nos daban voz, esa es una petición que tenemos, que los dejen hacer su trabajo ampliamente”, apunta.

Sólo he luchado por la vida

El campesino ecologista Rodolfo Montiel, después de 12 años de que encabezó una lucha en la que defendía el derecho de las nuevas generaciones a disfrutar de manantiales de agua y paisajes naturales, todavía no entiende por qué el Estado mexicano lo amenaza, no tiene idea de por qué lo torturaron, ni sabe por qué lo encarcelaron, incluso ahora en el exilio se pregunta qué pudo hacer para que lo sigan amenazando de muerte a él y a su familia.

No le cabe la idea de que defender la naturaleza sea motivo para tal represión.

“Está muy claro que el gobierno de mi patria me ve como si fuera su enemigo aunque no les he hecho nada. Sólo he luchado por la vida, a diferencia de ellos, que pueden matar, contratan a un pistolero y dicen ‘se trató de un ajuste de cuentas’ esa es una frase muy popular del gobierno, ‘se trató de un ajuste de cuentas’ y con eso se evitan de investigar y de castigar a los asesinos, así funcionan y es lo que deben tener preparado para mí, pero no entiendo por qué”.

“Y eso me da mucha tristeza porque yo estaba haciendo un bien, no sólo para México, sino para todos los que respiramos aire y ellos se interponen en mi lucha... parece que no saben que esto me ha costado mucho, son insensibles conmigo que soy su paisano, conmigo que soy su hermano porque como yo, los que me persiguen son hijos de México, no puedo entender tanto odio”.

Un llamado a unirse para defender el ambiente

En la entrevista, para los que defienden su causa tiene un llamado: “quiero llamar a toda la gente a que nos unamos, que levantemos la voz, no podemos permitir que los gobiernos vendan nuestro medio ambiente, sólo llegan al poder para vender al extranjero nuestros recursos, cada quien puede votar por quien quiera pero ni esos que se dicen del partido ecologista han luchado por el ambiente. En las elecciones sólo nos usan a los ciudadanos, se agarran de ahí, de nuestros votos para hacerse de más poder y seguir explotándonos”.

Pide que los campesinos sigan con la defensa de los bosques y él se compromete: “quiero que sepan que sigo luchando, no voy a callar la voz para que se respeten nuestros bosques, quiero que Dios bendiga a todos los que nos apoyan”. Después, hace otro llamado a las autoridades: “Les pido que piensen, quiero que reflexionen, los campesinos ecologistas no estamos en contra de la vida, no estamos en contra de nadie. Estamos en contra de las malas acciones y estamos a favor de la vida, queremos que los niños de mañana también disfruten de las belleza de nuestra madre naturaleza, de nuestros bosques”. Lo mismo que en 1998 decían los fundadores de la Organización de Campesinos Ecologistas de la Sierra de Petatlán y Coyuca de Catalán.

domingo, julio 19, 2009

En Huamuxtitlán, otro crimen de militares que es juzgado por militares

El Sur de Acapulco - 19 Julio 2009

Gloria Leticia Díaz / Proceso / Ciudad de México

Una mentada de madre motivó que soldados dispararan contra un camión de transporte público, después de que lo habían inspeccionado en un retén y detenido a un pasajero por calzar botas castrenses.

En el ataque militar, efectuado la noche del 20 de junio en las inmediaciones de Huamuxtitlán, Guerrero, murió Bonfilio Rubio Villegas. La Procuraduría General de Justicia (PGJ) del estado se declaró incompetente para conocer el caso y lo delegó a la jurisdicción militar.

De acuerdo con el parte militar, integrado en la averiguación previa inicial, la balacera se suscitó después de que el chofer del camión de la línea Sur, Francisco Pizano Alejo, pidió a los soldados que firmaran el registro de los 41 pasajeros, para acreditar la detención de Fausto Saavedra, al que los militares acusaron de uso indebido de uniformes e insignias oficiales.

Según los soldados, el chofer “se trasladó a tomar el control del autobús y una vez sentado encendió el motor y en forma agresiva y violenta le dijo a las tropas lo siguiente: ‘¡Chinguen todos su puta madre!’, cerrando inmediatamente la puerta e iniciando su movimiento de manera rápida sin importar que hubiera al frente y a los lados militares”.

Aseguran que a 100 metros del lugar, otros soldados le marcaron el alto, pero “al apreciar que éste no detendría su marcha (…) las tropas efectuaron disparos al aire y a las llantas del citado automotor”.

El parte militar, fechado el 21 de junio, está firmado por los tenientes de infantería Julio César Gómez Sánchez y Juan Carlos Cruz Santos, así como por el sargento segundo René Morgan González, integrantes del 93 Batallón de Infantería con sede en Tlapa, y fue trascrito por los abogados de la familia de la víctima, a los que la PGJ guerrerense les negó copia de la indagatoria abierta por el homicidio de Bonfilio Rubio Villegas.

En la terminal de autobuses de Huamuxtitlán, las tropas revisaron el vehículo y registraron “cinco impactos de arma de fuego (tres en la parte interior del costado izquierdo a la altura del guardaequipaje y dos en la parte superior trasera), entrando uno de los dos impactos traseros a la altura de la cabecera del asiento de atrás número 45”, lugar que ocupaba Rubio Villegas.

El camión, propiedad de la empresa Ómnibus Cristóbal Colón, fue inspeccionado por agentes del Ministerio Público (MP), quienes no encontraron nada relevante, según la trascripción del expediente.

Más tarde, en algún momento no precisado en el parte militar, el comandante del 93 Batallón, el coronel Antonio Melchor Ruiz, ordenó “una revisión exhaustiva del automotor de pasajeros”. Donde los agentes del MP no encontraron nada, los militares localizaron cinco paquetes de mariguana, de lo que dio fe el inspector de la Policía Federal Francisco Contreras Nava, quien puso a disposición de la delegación de la Procuraduría General de la República (PGR) en Chilpancingo la droga, el conductor y el vehículo.

La Procuraduría de Justicia Militar pidió copias del expediente el mismo 21 de junio. El abogado de la familia, Mario Patrón Sánchez, se enteró de eso el martes 14 y entregó un escrito a la agencia del Ministerio Público de Huamuxtitlán para pedir que la investigación del homicidio se mantuviera en el fuero común.

“Los agentes no querían recibir el documento –cuenta Patrón–. Llamé entonces al procurador (Eduardo Murueta Urrutia) para exigirle una explicación y él me dijo que la procuraduría había declinado su competencia a favor de los militares. Resulta grave que ni siquiera se haya notificado al denunciante del homicidio, en este caso José, el hermano de Bonfilio.”

Con 30 años de edad, Bonfilio estaba de paso; vivía en la Ciudad de México, donde era un albañil desempleado. Había ido a despedirse de sus padres porque a fines de junio pretendía migrar a Nueva York. Lo sepultaron el 24 de ese mes.

El abogado precisa: “no nos oponemos a que se investiguen y se sancionen las faltas a la disciplina militar, pero el homicidio es un delito del fuero común y en ese ámbito pedimos que se esclarezca el caso”.


Justicia a modo

Mario Patrón es coordinador del Monitor Civil de la Policía y los Cuerpos de Seguridad Pública en la Montaña de Guerrero, proyecto sostenido por Fundar, Centro de Análisis e Investigación; el Instituto para la Seguridad y la Democracia (Insyde), y el Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan.

Entre las principales irregularidades en las primeras actuaciones ministeriales destaca que no se puso a disposición del MP del fuero común a los militares que dispararon, a pesar de que se le solicitó al capitán Héctor Pérez Rodríguez, según se asienta en el expediente.

Tampoco se realizaron pruebas de radizonato de sodio ni de balística; menos aún se hizo peritaje del tacómetro, como lo pidió el chofer, para corroborar el tiempo en que estuvo parado el autobús y la velocidad a la que circulaba cuando fue atacado.

Sólo se integró el testimonio de uno de los 40 pasajeros sobrevivientes, quien confirmó que el chofer “arrancó lentamente de manera normal, pero que se escucharon muchos disparos (…) por lo que muchos pasajeros le gritaron que le metiera porque nos iban a matar a todos”.

El abogado asienta que Monitor Civil solicitó inútilmente que en la averiguación previa se integrara el testimonio que el detenido Fausto Saavedra rindió ante el juez mixto de Huamuxtitlán, ante quien fue consignado por los soldados acusado de uso indebido de uniformes e insignias oficiales, por el simple hecho de calzar botas militares; fue puesto en libertad el 29 de junio por falta de pruebas.

Sostiene que “en ese testimonio Fausto desmiente que el chofer haya ofendido a los soldados y que, en cambio, éstos dispararon injustificadamente contra el camión cuando avanzó 30 metros. Por cierto, Fausto fue detenido por los militares después de las 10 de la noche del 20 de junio y fue puesto a disposición del juez hasta el día siguiente; de manera totalmente ilegal, estuvo casi 12 horas en instalaciones del 93 Batallón”.

Jorge Romero, director ejecutivo de Fundar, dice que si bien las deficiencias en la integración de averiguaciones previas en el fuero común son constantes, “hay una actuación distinta cuando se presupone la participación de elementos de las fuerza armadas o de las fuerzas de seguridad pública federal: se les otorga el beneficio de la duda y se difiere la responsabilidad de la investigación ante la expectativa de ceder la jurisdicción”.

Por su parte, Ernesto López Portillo, director de Insyde, apunta que el homicidio de Bonfilio Rubio Villegas es “un caso paradigmático y preocupante; se trató del uso de armas de fuego en contra de población indefensa y desarmada. Demuestra el extremo más perverso del uso de la fuerza, que es cuando se detona un arma de fuego contra una persona que no representa riesgo alguno”.

Monitor Civil está dedicado a la defensa de civiles y policías víctimas de violaciones a derechos humanos, y a proponer reformas a la operación de las distintas corporaciones policiacas en la montaña de Guerrero. El 5 de junio pasado, el abogado de esta agrupación Romel Cain Chacán Pale fue amenazado de muerte.

José Rubio Villegas asegura que el miércoles 24 de junio, antes de sepultar a su hermano Bonfilio en la comunidad de Tlatzala, municipio de Tlapa, de la que son originarios, recibió una llamada del comandante del 93 Batallón, el coronel Antonio Melchor Ruiz, para ofrecer el pago de los gastos funerarios.

El número telefónico que marcó el coronel Melchor Ruiz estaba registrado en el teléfono celular de Bonfilio, aparato que no fue entregado a la familia con las pertenencias de la víctima.

“En ese momento, por el dolor y el coraje, le dije al coronel que no quería saber nada de los militares y los mandé… muy lejos, no quise más hablar con él y colgué. Sabemos que si recibimos el dinero así nada más nos van a pedir que retiremos la demanda y es como si vendiéramos nuestra dignidad, como si nos estuviéramos comiendo a mi hermano”, dice José.

Antes de la llamada del coronel, recuerda, tres hombres de corte militar vestidos de civil llegaron a la casa familiar, se presentaron como abogados del Centro de Derechos Humanos “Tlachinollan” y ofrecieron su mediación para cubrir gastos. Al advertir el engaño, la familia se negó a darles información.

José cuenta que “en la familia quedamos de acuerdo en que primero queremos justicia, que se castigue a los culpables, pero en el fuero civil, no en el militar. No nos negamos a lo que dicen los abogados, la reparación del daño, pero que sea conforme a la ley civil”.

Maestro normalista de profesión, José reconoce que el camino que va emprender la familia en busca de justicia es largo: “Los militares ya quieren cerrar el caso al solicitar los documentos al procurador, se quieren hacer su propia justicia, cosa que no estamos de acuerdo. Ahorita fue mi hermano, y si hoy no alzamos la voz, mañana quién será”.

La militarización en Guerrero, real y violatoria, acusan ONG

"Los batallones 19 y 40 protegen a Rogaciano Alba", acusa la COMS en foro regional
Comunidades de la sierra viven atemorizadas por las incursiones militares, se quejan

La Jornada Guerrero - 19 Julio 2009

MARLEN CASTRO

CHILPANCINGO, 18 DE JULIO. Organizaciones integradas a la Red Nacional contra la Represión y por la Solidaridad criticaron que el gobierno mexicano diga en foros internacionales que el Ejército no viola los derechos humanos, como el caso de Guerrero, donde está documentada la incursión militar a las comunidades Puerto las Ollas y Las Palancas, del municipio de Coyuca de Catalán, en los límites con Petatlán, en la Tierra Caliente.

Modesto Ramos Wences, originario de Las Palancas, quien participó hoy en la reunión de trabajo de la red que se llevó a cabo en esta capital, en la unidad de Ciencias de la Educación de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG), invitó a la secretaria de Relaciones Exteriores, Patricia Espinosa Cantellano, a darse una vuelta por esas comunidades serranas para que se dé cuenta de la realidad de sus habitantes.

En tanto, en ese mismo foro, Javier Monroy Hernández, de la Coordinadora de Organizaciones y Movimientos Sociales (COMS), acusó que oficiales del 19 Batallón con sede en Petatlán, son los encargados de cuidar en las comunidades serranas los intereses del narcotraficante Rogaciano Alba Alvarez, quien, señaló, “es de todos conocido, que vive en las instalaciones del 40 Batallón, ubicado en Ciudad Altamirano, donde le dan protección”.

Agregó que desde el gobierno del estado, encabezado por Zeferino Torreblanca, también se protege al narcotraficante y que por esa situación las comunidades serranas están indefensas ante las incursiones militares.

En este encuentro participaron por lo menos unas 15 organizaciones provenientes algunas de estados como Chiapas y Campeche, pues el propósito es informar a sus pares sobre las luchas y movimientos sociales en sus entidades.

Ramos Wences contó a los integrantes de las demás organizaciones cómo es la vida en la sierra, ante la amenaza de incursiones militares sorpresivas, razón por la que los hombres de esas comunidades no hacen vida familiar, pues se la pasan en el monte para evitar ser detenidos.

Narró cómo los militares, en la incursión que duró del 9 al 13 de junio a Las Ollas y Las Palancas, torturaron a un niño de 14 años y a un señor de 32 años, quien se recupera de un derrame cerebral, quienes no tuvieron tiempo de correr al monte.

Monroy Hernández agregó que el Ejército llega a las comunidades con paramilitares en los convoyes, en el caso de la zona de la sierra, se trata de hombres al mando de Alba y “quienes les ponen el dedo a los habitantes”.

domingo, julio 12, 2009

Propeg: unas 49 mil hectáreas de bosques se pierden al año; los ríos están en riesgo

La Federación debe explicar por qué autoriza extracciones de madera, señala Estrada
La Jornada Guerrero - 12 Julio 2009

OSSIEL PACHECO

La tala inmoderada y clandestina que se da en las sierras de Guerrero, sobre todo en el Omiltemi y en el macizo de la Sierra Madre del Sur, ha provocado el decrecimiento de los mantos acuíferos impactando directamente en la disminución del caudal del agua en todos los ríos del estado, alertó el procurador de Protección Ecológica del estado, Tulio Ismael Estrada Apatiga.

Dio a conocer que cada año se pierden 49 mil hectáreas de zonas boscosas en la entidad derivado del acarreo hormiga y en grandes volúmenes de madera, así como de los incendios forestales.

El funcionario fijó que la tala de los bosques contribuye al decrecimiento de los mantos acuíferos, pues además son filtros de dióxido de carbono, aunado a que con la pérdida de los bosques abonan al calentamiento global del planeta.

También alertó sobre la extinción de especies endémicas de anfibios que tienen su hábitat natural en los ecosistemas del estado, que son contaminados.

Informó que hay una pérdida anual de 49 mil hectáreas de bosques en Guerrero, que representa una superficie grande considerando que cuentan con 6 millones de hectáreas boscosas y de acuerdo con el diagnóstico que tienen, hay tala clandestina muy acentuada en las sierras del estado.

Sobre este aspecto, amplió que la Propeg ha emitido recomendaciones a la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), pues corresponde al ámbito federal castigar estos delitos, sobre todo por qué están autorizando extracciones de madera cuando debe haber estudios más fundados para dar permisos de explotación de bosques, pues consideró que no pueden ser decisiones sobre las rodillas porque se daña al medio ambiente.

Detalló que las zonas boscosas más afectadas por la tala clandestina son la sierra de Omiltemi, en la región Centro, además de que hay una sobrexplotación de recursos madereros en las sierras de Petatlán y Zihuatanejo, y en general ese brazo de la sierra madre del sur, sin que las autoridades federales actúen para detener la deforestación.

Admitió que no se han sentado las autoridades para determinar las zonas susceptibles de ser aprovechadas en sus recursos madereros, permisos que deben ir acompañados de programas de reforestación a los que se dé seguimiento, pues la planta se seca si no se siembra en una época adecuada.

Estrada Apatiga expuso que la tala inmoderada de los bosques impacta en el decrecimiento de los mantos acuíferos, además de los árboles son filtros de dióxido de carbono que ayuda a mitigar los efectos nocivos del calentamiento global, pues mientras más masa vegetal se pierda, se colabora al calentamiento de las sierras, y dio cuenta que esto ha traído como consecuencia directa que especies de anfibios endémicos del estado estén en peligro de extinción.

En cuanto a los ríos afectados, el funcionario aseguró que la mayor parte de los caudales del estado, están disminuidos por la erosión y el deterioro de los bosques, lo que incide directamente en la cantidad del agua que captan y al haber una mayor evaporación por el aumento de las temperaturas en la tierra se vuelve un círculo vicioso.

Estimó que en Guerrero han mermados en 10 por ciento los mantos acuíferos en los últimos cinco años.

Observó que a simple vista desde las carreteras es evidente que muchos ríos que eran de un pequeño caudal, ya no tienen agua al llegar la época de estiaje, y los que tenían un mayor caudal, ahora son más pequeños.

El el procurador de Protección Ecológica explicó que la dependencia funciona a partir de denuncias, pues es la motivación que hace instaurar procedimientos administrativos, y Guerrero no es la excepción toda vez que hay problemas serios en cuanto a tala inmoderada, y acaba de terminar la temporada de incendios, que afectaron sobre todo la parte de la zona Centro del estado, y están aprovechando para comenzar los programas de reforestación a nivel estatal, y se reparten las plantas de los viveros que tiene la Secretaría de Medio Ambiente estatal para ser sembradas en las zonas siniestradas por el fuego.

Denuncian nueva incursión del Ejército en Puerto las Ollas

Dos comandos de soldados llegaron la noche del sábado, alerta Monroy Hernández
La Jornada Guerrero - 12 Julio 2009

CITLAL GILES Y REDACCION

Los pobladores de la comunidad viven entre temor y enojo por las agresiones militares

Niñas de Puerto las Ollas caminan entre la niebla - Foto: JAVIER VERDINPor cuarta ocasión en un mes, y a dos días de que el gobierno de Estados Unidos haya anunciado investigar abusos militares en México por las incursiones en Puerto las Ollas, dos comandos de soldados ingresaron anoche a este poblado ubicado en la sierra.

De acuerdo con datos proporcionados por el coordinador del Taller de Desarrollo Comunitario (Tadeco), Javier Monroy Hernández, habitantes de la comunidad le informaron que alrededor de las 10 de la noche los soldados se colocaron en las áreas de cultivo entre Puerto las Ollas y Las Palancas, por lo que alertó “sobre cualquier incidente que pudiera suscitarse en perjuicio de los habitantes de estas comunidades”.

Las incursiones militares anteriores fueron objeto de un reportaje que fue presentado como nota principal del diario estadunidense The Washington Post, y generaron la reacción del gobierno de ese país, que advirtió que podría congelar recursos del Plan Mérida si se comprueban violaciones a los derechos humanos por parte del Ejército.

Ayer por la mañana, Monroy Hernández dijo que en Puerto las Ollas hay zozobra y enojo luego de las tres incursiones anteriores del Ejército para hostigar y amedrentar a los habitantes, y aseguró que se instalará ahí un módulo para que la gente lleve sus demandas sociales.

En la reciente visita que hizo el Tadeco a Puerto las Ollas, Monroy Hernández percibió un gran temor en la gente, pero al mismo tiempo enojo, porque las personas viven “en una zozobra permanente” por la presencia militar, ya que altera la tranquilidad, la estabilidad emocional de los habitantes, incluso de los niños, quienes han mostrado en sus juegos el daño sicológico que los soldados han dejado en ellos.

“Vimos con preocupación que estas cosas están calando en los niños porque ahora sus juegos son las persecuciones y el esconderse, como hacen sus padres cuando llegan los militares”.

Sin embargo, comentó Monroy que observaron ánimo en las mujeres, quienes se han sentido apoyadas por organizaciones de derechos humanos, “eso les da valor para enfrentar a los militares, como lo hicieron en esta última ocasión, cuando les preguntaron cuál era el motivo de su presencia”.

Los habitantes denunciaron que sienten temor porque en esta última ocasión, aunque el Ejército entró para llevar a cabo un “supuesta investigación” sobre las agresiones de los soldados del batallón 40, se enfocaron más en ubicar con detalle cómo están construidas las casas, cómo y dónde están ubicadas, cómo está organizada la comunidad.

Ante esto, Monroy Hernández aseguró que instalarán en la comunidad un módulo de desarrollo comunitario, como en La Morena, para que conozcan sus derechos y busquen soluciones a sus problemas.

“No tienen maestros, la escuela está abandonada (que es más bien un aula), además los soldados destruyeron parte del mobiliario”, criticó el coordinador.

lunes, junio 29, 2009

Impunidad y falta de aplicar la ley sigue en la escuela primaria bilingüe Netzahualcóyotl

"Casi un año sin dirección y sin solución en la escuela bilingüe"
Despertar de la Costa - Lunes, 29 Junio 2009
*Se deslinda el subcoordinador de la SEG del conflicto; el problema no está en sus manos, dice Víctor Salinas

NOÉ DOMÍNGUEZ MARIANO

La profesora Marina Sánchez Hernández continúa inhabilitada como directora de la escuela primaria bilingüe Netzahualcóyotl, pero hasta la Secretaría de Educación Guerrero (SEG) no ha designado un responsable de la escuela.

El subcoordinador de Servicios Educativos en la Costa Grande , Víctor Salinas Salas, informó que la profesora no ha respetado la ley, debido a que contraloría interna y el departamento jurídico no han emitido ninguna resolución. Aseguró que culminará otro año escolar en medio del añejo conflicto.

Dijo lo anterior durante su reciente visita a esta ciudad por el comienzo del programa Todos en la Escuela , pues los maestros inconformes de dicho plantel lo abordaron, pues tienen más de un año sin laborar en sus áreas de trabajo.

El profesor Raymundo Francisco García cuestionó al representante de la SEG respecto al tiempo en que se continuará en esas condiciones. Terminará el ciclo escolar y desde hace casi un año permanecen en las afueras del plantel sin poder entrar a sus grupos, impedidos por la profesora Marina Sánchez.

Por su parte, María de los Ángeles Agüero, quien trabaja como intendente, cuestionó ácremente a Salinas Salas sobre el poder de la directora inhabilitada, puesto que no ha acatado la disposición: “no es posible que una sola persona, teniendo tantos antecedentes, haga lo que quiera dentro de la escuela”, y agregó que para ellos es algo desesperante.

Ante esto, el subcoordiandor de la SEG dijo que Sánchez Hernández no ha respetado a las autoridades y a las instituciones. Resaltó que el problema escapa de sus manos, pues son la contraloría y el jurídico los responsable del problema, porque no han determinado la solución al conflicto.

Sánchez Agüero señaló que la controvertida docente ha hecho lo que ha querido en la institución educativa, pues ha tomado revancha contra aquellos padres que no están con ella, incluso ha llegado a reprobar a sus hijos: “una madre le pidió que nos dejara entrar a trabajar, y reprobó a su hija. La señora no sabe dónde reportarla y está desesperada”.

Contradictoriamente, Víctor Salinas dijo que los padres saben que Marina Sánchez está inhabilitada y no deben darle tanta importancia. Los perjudicados le respondieron que tiene importancia porque continúa en la dirección y no hay una autoridad que respalde la ley.

El representante recomendó a los maestros rechazados que hicieran lo propio, entre tanto él hace lo que le corresponde como responsable de los servicios educativos en la región, pues no es el único problema heredado y el caso de esa escuela no está en sus manos.

De campesino a guerrillero del ERPI - el comandante Ramiro

"El comandante Ramiro, guerrillero desde los 14 años, dos veces detenido por el Ejército y las dos se escapó"
El Sur de Acapulco - 29 de Junio del 2009
Zacarías Cervantes - Sierra del Filo Mayor, Guerrero

Tercera y última parte

El comandante Ramiro, jefe de una columna del Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI) se rehúsa a hablar de sí. “El Estado ya sabe quién soy y a lo mejor en su momento lo va a decir, pero si acaso no lo sabe hay que dejar que trabajen bastantito ¿no?. Aunque yo siento que ya sabe todo sobre mí”, justifica su negativa.

Finalmente, a lo largo de la entrevista va dando partes sueltas sobre su persona, algunas de ellas hasta podrían considerarse espectaculares: dos veces ha sido detenido y torturado por el Ejército mexicano y las dos veces se ha fugado; ha tenido dos enfrentamientos formales con los militares y asegura que ha salido victorioso. Desde los 14 años se ha dedicado a concientizar a todo aquel con quien tiene contacto para que exija sus derechos, ya sea en las comunidades de la sierra o en los mismos penales donde ha estado detenido.

Pero dice que no se siente superhéroe. “Eso nunca, somos parte del pueblo, nada más que armado porque no nos dejaron otra opción”. Es más, implora ayuda. “La lucha es de todos, no nos dejen solos. Nosotros hacemos lo que podemos. Somos parte del pueblo”.

Omar Guerrero Solís, el comandante Ramiro, es de origen campesino y dice que desde los 14 años es perseguido por el Ejército porque desde entonces ingresó a las filas del Partido de los Pobres (Pdlp) que fundó Lucio Cabañas).

“En ese tiempo solamente era base del movimiento del Pdlp. Yo les llevaba de comer a las columnas que estaban en diferentes lugares y participaba sólo de vez en cuando en las acciones armadas. Al mismo tiempo, en la comunidad de donde soy originario participaba en la exigencia de las obras sociales que se necesitaban como agua, electricidad, escuelas, carreteras”.

Admite: “el gobierno no estaba equivocado, desde entonces ya era guerrillero”. Dice que su formación subversiva la adquirió “por lo que se vivió en los 70”; “siempre admiré a Lucio (Cabañas) porque me platicaban mis padres de él y de su lucha, por qué sirvió y para qué, y desde ahí nosotros comenzamos a participar. Primero por la vía pacífica; en marchas, en plantones, a través de una organización social legal, sin armas, y en el PRD también, familiares de nosotros estaban participando”.

–Hoy dicen que eres delincuente; tienes nueve averiguaciones previas por asesinato, secuestro y violación, ¿qué dices a eso?.

–No me van a alabar. No acepto que soy un delincuente. Si dicen que matamos, puede ser, pero cómo vamos a enfrentar al Ejército, ¿con flores?. De violación eso si lo niego, eso jamás. Secuestro, lo niego. De que ha habido enfrentamientos y hay gente que cae, eso sí es cierto y si de eso me van a acusar, lo acepto, incluso ni preso lo negué.

Ramiro señala que si no hubiera decidido agarrar las armas simplemente lo hubieran asesinado. “Me di cuenta que si no agarrábamos un arma era más fácil que fuéramos asesinados y por eso decidí ingresar a la columna armada que existía en ese tiempo”.

Recuerda que su primera detención por los militares ocurrió por un delator. “Esa persona nos encontró un día en el campo entrenando y nos estuvo vigilando. Yo era el encargado de las actividades. Esa persona salió de esa comunidad y fue al cuartel a denunciar que había un grupo armado y quienes lo integraban, de ahí se vinieron con el Ejército a detenernos.

–De que año estamos hablando?

–Sinceramente no recuerdo el año.

De ello no expuso mayores detalles, pues dijo que no duró en la cárcel. Se les fugó.

Pero recuerda que desde entonces comenzó la persecución en su contra. Colocaron filtros en las ciudades y retenes con gente que lo conocía.

Fue así que al pasar en un retén de Riva Palacio, Michoacán, en la Tierra Caliente colindante con Guerrero, lo detuvieron por segunda vez. “Yo venía de Huetamo acompañado de otros compañeros, era 1999”, recuerda.

“Cuando fui detenido había civiles ahí, venía un hermano de Érit Montúfar (el actual director de la Policía Investigadora Ministerial de Guerrero, PIM), se llama Abel Montúfar, venía incluso al mando del operativo, o era parte del mando, entre otros que conocí”.

Señala que ese grupo de civiles que actuaban entre los militares, “se conocían como madrinas y son los que más daño hacen porque andan entregando gente, matando y robando, apoyados por los aparatos del poder”. Señala que esa gente sigue actuando ahora en las estructuras formales del gobierno, “pero algún día el pueblo armado los va a castigar. El poder se acaba, el sistema se va a derrumbar ¿y ellos donde van a quedar?”

El guerrillero recuerda que tras su detención fue torturado todo un día, entre otros por Abel Montúfar.

“Ya cuando estoy en Coyuca (en el penal de Coyuca de Catalán) se da una situación a parte de mala, bonita, porque me tocó organizar a los presos para protestar en contra de la represión, eran humillados y eso no debe ser, estás preso pero tienes derechos, necesitas trabajar, tener diversión, si no te vuelves loco y ellos (el gobierno) lo que quieren es que te metas a las drogas”.

Recuerda que así comenzó su acercamiento con los presos. “El director del penal también tenía a su gente y mandaba a golpear a los presos y tuvimos que entrarle también en esa vía nosotros, después de que había agredido a un preso, le quebró un pie a garrotazos”.

Dice que esas cosas también la acendraron su formación subversiva pues se preguntaba si esa es la readaptación de la que habla el gobierno: drogas en las cárceles, golpes, humillaciones, “así no se readapta a un reo, porque el que es rebelde de corazón se vuelve más y el que no lo es se vuelve ahí, otros le entran a los vicios, se desesperan, porque ahí no habrá otras cosas pero droga y alcohol sí hay”.

Como castigo por su rebeldía en ese penal, Omar Guerrero, fue trasladado al penal de Acapulco. “Yo no pensé que fuera a ser trasladado, pensé que me iban a sacar de la celda para matarme, porque el director del panal se llevaba con los Montúfar. Entonces yo dije que confianza voy a tener de que me van a trasladar. Entonces yo le dije al director no confío en ti y él me respondió que si no me sacaban por la buena lo iban a hacer por la mala”.

Omar Guerrero recuerda que tomó la decisión de que si lo querían torturar o matar, que fuera dentro del penal, frente a testigos, incluso le advirtió al director del penal: “yo voy a pelear con lo que tenga a mi alcance, no se te olvide que soy guerrillero”.

En seguida le mandaron a un grupo de policías y se dio un primer enfrentamiento a golpes apoyado con el grupo de presos que había organizado y que no lo dejaron solo, hasta que replegaron a los policías.

Sin embargo señala que días después hubo un segundo enfrentamiento y que finalmente se impuso la mayoría y lo sometieron, porque a los demás presos los encerraron, y sólo los de dos celdas rompieron los candados para pelear con él.

“Fui arrastrado por las gradas y todo eso me dio más coraje. Nosotros hemos tenido prisioneros y nunca los hemos tratado así. Eso no se vale y me tocó ver muchos casos, mucha gente torturada, malherida. Todas esas cosas hacen que uno no confíe en este sistema de gobierno, del partido que sea”.

Incluso denuncia que durante su traslado al penal de Acapulco fue torturado todo el tiempo; agujas que le enterraban, golpes en todas partes del cuerpo, “me preguntaban por los planes de la guerrilla, por las armas, la gente que nos apoyaba, por los dirigentes y si había funcionarios que nos apoyaban, quiénes eran, que dónde estaban. Y de mi parte todo fue no sé nada, no sé nada”.

Después cuando llegó al penal de Acapulco le advirtieron: “aquí sí te fregaste, aquí es Acapulco no Coyuca de Catalán, te vas a quedar calladito. Yo les dije está bueno, todavía vamos a ver y al final me dieron otras patadas de despedida”.

Durante un año 8 meses que estuvo en la cárcel de Acapulco también organizó a los presos para protestar por las torturas, en contra del narcotráfico, la drogadicción, la complicidad de los directores del penal con los narcotraficantes, “vendían droga como si fueran jitomates en el mercado. Yo nunca me imaginé que eso fuera así y mucha gente no cree que eso sea así”, señala.

Agrega que también se dio cuenta que había gente que la tenían encerrada sin la visita de nadie. “Se volvían locos, les daban una droga, no sé el nombre, pero los tenía viendo el sol mucho tiempo y bailando como zombis”.

Mientras se iban dando las condiciones para su fuga continuaba con su labor de elaborar cuadros, hamacas, “no todo era lucha, de alguna u otra forma teníamos que subsistir”.

Desde que llegó al penal de Acapulco, Ramiro siempre pensó que se iba a escapar, pero la libertad comenzó a ser una obsesión para él después de una visita de su esposa con sus hijos.

Recuerda: “cuando me visita mi esposa y mis hijos, me hice la promesa de que o me fugaba o moría en el intento. Porque mi hijo menor, cuando terminó la visita me agarró de la mano y jalándome hacia la puerta me dijo, vámonos papá”. Pero cuando los custodios cerraron la reja el niño afuera lloró, agarrándose de los barrotes, mirando a su padre que se quedaba a dentro.

Cuando termina la anécdota, pide una pausa con la palma de la mano, mientras carraspea para limpiarse la garganta, se limpia los ojos húmedos, respira hondo y sigue con la charla.

“La fuga fue a las 8 y media de la mañana después del pase de lista, que es a las 7, en el momento del desayuno porque en ese momento los guardias están atentos de lo que sucede al interior del penal. En ese momento hay bullicio, hasta peleas permitidas por la autoridad del penal. Por eso se aprovechó esa situación”.

Pero tuvieron que adelantar la fuga porque el plan se había descubierto, “hubo una gente de inteligencia que metieron y él les avisó que había algo raro y se optó por esa salida en el día, pero ese no era el plan”. Recuerda que se fugaron 13, 14 con él.

–Se dijo que escapaste con narcotraficantes, colombianos, –consulta una reportera.

–Son gente que conocí porque nos tocó estar juntos en el módulo, yo sólo sé que eran gente pobre, que si estaban metidos en las drogas era por su misma situación económica, pero apenas eran lo que se le llama burreros. Que son los que se encargan de vender droga. Pero eran pobres.

–Sin embargo se dijo que eran famosos narcotraficantes.

–No, eso es falso, yo vi cómo vivían, qué comían, cómo vestían. Estábamos juntos.

–¿Ellos no se interesaron en venirse a la sierra?

–Fíjese que sí, como son gente humilde; ellos en la cárcel me decían que aquí en México hay pobreza e injusticias como en su país, y que igualmente había una lucha armada como en su país. Entonces yo les dije pues intégrense allá a la lucha y dejen de andar en la droga. Algunos me dijeron que sí, pero a muchos les perdí el contacto.

“Pero eso de que eran narcos importantes es falso. Fue nomás para decir que me fugué con narcos y con delincuentes”.

–¿Qué pasó después de que escaparon de la cárcel?.

–Tres meses anduve huyendo por la sierra y fue muy difícil porque no teníamos qué comer, a dónde dormir, incluso ni armas y éramos perseguidos todo el tiempo, constantemente por los caminos por las carreteras y había comunidades sitiadas para que no nos dieran de comer.

–¿Andabas solo o con quién?.

–Al principio acordamos dispersarnos con la gente que salimos de la cárcel, porque juntos facilita la persecución, nos quedamos cinco juntos, seis conmigo. Con ellos empezamos a recorrer la sierra. Hubo gente que nos conoció porque salimos en la televisión y ya cuando nos vieron después en la sierra, nos ayudaron y así comenzaba la relación con la gente de algunos lugares. Al final formamos una columna completa porque se fue integrando la gente. Y seguimos aquí.

domingo, junio 28, 2009

Ecologistas de Zihuatanejo preocupados por acciones militares

"Lamenta la ROGAZ la violencia como en los años 70 en derechos humanos"
El Sur de Acapulco - 28 de Junio del 2009

Noé Aguirre Orozco - Zihuatanejo, Gro.

La vocera de la Red de Organizaciones y Grupos Ambientales de Zihuatanejo (ROGAZ), Obdulia Balderas Sánchez, lamentó el regreso de la violencia como en los años 70, así como el parecido del gobierno de Zeferino Torreblanca con el de Rubén Figueroa Figueroa, dijo respecto a la ejecución de dos ecologistas en Tierra Caliente y del Foro de Defensores de Derechos Humanos y Organizaciones Indígenas realizado el viernes en Tlapa, donde concluyeron que son víctimas de la represión del gobierno y la impunidad que propicia.

La ecologista dijo que le parecía alarmante que Rubén Figueroa, quien cometió crímenes en Aguas Blancas y con quien hubo tanta represión durante su gobierno, “que ahora sea él, ese personaje que ande avalando a los candidatos para diputados, quiere decir que estamos en un estado de total impunidad, que pueden cometer con el pueblo los más atroces crímenes sin que haya un gobierno que nos defienda o nos proteja”.

Mencionó que con la presencia del Ejército en las calles “están orillando a esos abusos y a esos crímenes, porque el Ejército no se anda con consideraciones con los civiles”.

Agregó que no hay manera de parar al Ejército porque son insensibles y “Zeferino siempre justifica los ataques, dice que es el papel del gobierno”.

Balderas Sánchez, en entrevista ayer en su domicilio, hizo un exhorto al gobernador y pidió que retire al Ejército de las calles y que dejen de confundir la lucha del narcotráfico con las luchas sociales.

Por último, la ambientalista consideró alarmante la situación que se vive en el estado de Guerrero y en el país.

Entrevista con el ERPI - parte 2

El Sur de Acapulco - 28 de Junio del 2009
"ERPI: el movimiento armado actuará en cualquier momento porque sigue la pobreza y la represión"
Zacarías Cervantes - Sierra del Filo Mayor, Guerrero

Segunda de tres partes

El comandante Ramiro, dirigente de una columna de guerrilleros del Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI) que se mueve en la sierra de Guerrero, asegura que el movimiento armado existe y que se propone actuar en cualquier momento porque mucha gente del campo y de la ciudad ya no siente confianza en un cambio a través de las elecciones.

“La gente se da cuenta sola, por las condiciones en que vive, no se necesita de un adoctrinamiento, no se necesita concientización, la gente ya lo está viviendo. Muchos de los que estamos armados ahora, hemos pasado por ese proceso, algunos votaron, pero ahora ya no”.

Después, Ramiro, cuyo nombre real públicamente conocido porque fue preso político es Omar Guerrero Solís, cita su propio caso como ejemplo: “Yo no nací guerrillero, no nací armado, fue la represión, la pobreza, la injusticia, lo que nos orilló a esto, no ha sido nada más por gusto decir voy a agarrar un arma y me voy al monte. Aquí se duerme en el campo, sin comer, cansado, pero siempre con la idea de que algún día las cosas serán mejor para todos.

Por eso dice que a la gente de por aquí le indigna que todavía en las condiciones en que viven por culpa de los gobiernos que llegan a través de las elecciones, haya represión, saqueos, torturas, humillaciones, asesinatos por parte del Ejército y en ese contexto advierte que el ERPI dará una respuesta armada mucho más planeada en respuesta a las irrupciones militares en las comunidades de Puerto Las Ollas y Las Palancas, ubicadas en los límites de los municipios de Coyuca de Catalán y Petatlán.

Pero también, enterado de los acontecimientos, por la incursión de soldados en Guadalupe Mano de León, municipio de Tlacoachistlahuca y por el caso del indígena na savi de Tlalzala, municipio de Tlapa, Bonfilio Rubio Villegas, quien fue asesinado la semana pasada por militares cuando se transportaba en un camión rumbo a la ciudad de México de donde saldría a Estados Unidos a buscar trabajo para ayudar a sus padres ancianos.

Mientras la charla con el guerrillero sigue, las puntas de los cerros que minutos antes lucían verdes y podía apreciarse cómo el aire balanceaba las copas de los arboles, lentamente se van cubriendo de una espesa neblina. El aire sopla frío y a pesar de que son las 3 de la tarde hay una oscuridad como si fuera a llegar la noche. Hay amenaza de lluvia.

El comandante Ramiro indiferente al paisaje, que es escrutado con satisfacción sólo por los visitantes, sigue su charla, sólo de vez en cuando tira manotazos a los mosquitos e insectos que revolotean.

–Ramiro, ¿cuál es la visión que tienen ustedes en las comunidades de los procesos electorales, como el que se vive ahora?

–La gente de la sierra como mucha de la ciudad ya no siente confianza en las elecciones. A nivel nacional la alternancia en el poder no ha traído cambios como el caso de Vicente Fox y de Felipe Calderón. La familia de Fox y de su esposa Marta, nomás se beneficiaron del poder, ¿qué obras buenas hicieron para el pueblo?, ¿dónde está el cambio?. La pobreza sigue cada día aumentando, no hay ningún cambio, por eso la gente ya está cansada de tanto engaño.

–¿Y qué les dicen a los candidatos cuando vienen por aquí en campaña?

–No para la sierra no vienen. Nunca vienen, mandan a representantes de ellos, pero la gente ni los recibe, los ignora, por lo mismo. No tiene caso, como dicen los compañeros, ¿de qué nos sirve?, ¿en qué salimos beneficiados?, si estamos olvidados, no hay luz eléctrica, no hay escuelas, no hay maestros, no hay clínicas, menos médicos, y si hay alguna clínica está la pura casa, no tiene medicinas ni tiene médico. Entonces la gente de por aquí no ve ningún cambio, sea del partido que sea.

Agrega que quizá por ello hay más simpatía hacia el ERPI, “porque nosotros estamos aquí con ellos”.

–Ante la falta de alternativas políticas, ¿no hay de otra más que la gente se sume a su movimiento armado?

–No tanto así, que no se sumen al movimiento armado si no quieren, pero cuando menos, si van a las urnas, que anulen su voto, si así se los dicta su conciencia.

Uno de los milicianos más cercanos, sin dejar de machetear la maleza grita entonces una consigna: “que muera el mal gobierno”.

Ramiro continúa: “total, ya hay organizaciones, organismos y dirigentes que invitan a anular el voto, el voto en blanco también es una forma de protestar para hacerle saber al gobierno, al Estado, que la gente ya no cree en él”.

–¿Están ustedes concientizando a la gente en ese sentido para hacerle saber que las elecciones no son la vía del cambio?.

–Más que eso la gente se da cuenta sola, por las condiciones de cómo vive no se necesita de una doctrina, no se necesita concientización, la gente ya lo está viviendo. Muchos de los que estamos armados ahora hemos pasado por ese proceso, algunos votaron. No puedo decir votamos porque yo jamás voté, pero tengo familia que sí. Pero se desengañaron después por el mal actuar de los funcionarios que eligieron, sean presidentes municipales, sean diputados, senadores, gobernadores o presidentes de la República.

–Por la falta de confianza en las elecciones, y si hay un alto abstencionismo, ¿puede llevar esto a un estallido social?.

–Sí, porque el pueblo al no tener la esperanza de un cambio pacífico, y cansado de tanta humillación, pobreza, injusticia, se puede buscar otras alternativas. Y nosotros ahí vamos a estar con ellos.

–Pero por otro lado, en las ciudades hay gente que participó en movimientos armados en el pasado y hoy dicen que no son la vía para el cambio y hay hasta descalificación de la lucha armada.

–Algunos lo dicen porque ya fueron cooptados por el gobierno, otros porque ya viven en otras condiciones, ya viven bien, otros porque nunca de veras estuvieron entregados en la lucha por su pueblo. Porque el que verdaderamente lucha por su pueblo, está dispuesto a dar la vida por él y no nada más lo dice.

“A lo mejor ya tendrán un puestecito por ahí, tendrán algunas comodidades que muchos, que la inmensa mayoría de los mexicanos no las tienen. Es fácil descalificar. Habría que ver cómo viven, pero yo diría que vengan a las comunidades y que vean que si ellos lucharon por algo, todo sigue igual, que si se lograron algo fue nomás para ellos, no para todos. Y que si sigue el movimiento armado es porque hay las condiciones para ello; sigue la pobreza y la represión. Por eso se da el movimiento armado, no nada más por gusto”.

–¿Hoy en las comunidades, entonces ya no tienen otras opciones?.

–Pues se están cerrando las puertas, el pueblo elige a un candidato y luego no cumple con lo que dijo y prometió en la campaña o con lo que la gente quiere, y así sigue todo el tiempo, pues la gente se enfada, como es el caso de nosotros.

“Yo no nací guerrillero, no nací armado, fue la represión, la pobreza, la injusticia, esto es lo que nos orilló a todos los que estamos aquí, no ha sido nada más por gusto decir voy a agarrar un arma y me voy al monte; aquí se duerme en el campo, sin comer, cansado, pero siempre con la idea de que algún día las cosas sean mejor para todos”.

sábado, junio 27, 2009

Entrevista con el ERPI - parte 1


En un nuevo encuentro con reporteros, una columna de guerrilleros ayudó a campesinos a limpiar una milpa en la sierra como parte de las labores sociales que hacen en las comunidades. El comandante Ramiro confirmó dos choques con tropas del Ejército, donde murieron tres soldados y otros tres resultaron heridos * Foto: Jesús Trigo


El Sur de Acapulco - 27 de Junio del 2009
"Estamos en varias partes del estado, dice el comandante Ramiro del ERPI"
Zacarías Cervantes - Sierra del Filo Mayor, Guerrero

Primera de tres partes

“Nosotros no vamos a decir que cada 100 años se hacen las revoluciones. Creo que ahora no va a ser así, pero de que se acerca el momento de actuar, sí”, advierte Omar Guerrero Solís, el comandante Ramiro del Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI), quien afirma que su organización tiene presencia en varias partes de Guerrero.

Y remata la idea: “si se da un movimiento armado por otro grupo, nosotros le tenemos que entrar, tenemos que entrarle todos, porque no podemos permitir que el pueblo siga siendo masacrado”.

El tintineo de los machetes se confunde con el canto de los pájaros que revolotean en lo alto de los árboles. Conforme se va uno acercando se puede vislumbrar por entre las ramas de los árboles y los matorrales, que los campesinos que blanden los machetes y cortan la maleza entre la milpa no son jornaleros comunes. Estos visten uniforme y sombreros camuflajeados tipo militar y botas, Se cubren el rostro con pasamontañas o paliacates, y terciados en la espalda llevan su AK-47, Cuerno de Chivo.

Son los milicianos del Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI), que como un servicio social ayudan a los campesinos a limpiar la milpa de sus tlacololes.

“Estos son los delincuentes, como nos llama el gobierno y a quienes persigue. Somos campesinos que hacemos producir la tierra”, dice a manera de bienvenida a un grupo de reporteros Omar Guerrero Solís, el comandante Ramiro, antes de dar inicio a una larga entrevista que concede por segunda vez a otro grupo de periodistas de medios estatales, nacionales y extranjeros.

En este segundo encuentro con los medios de comunicación en la Sierra de Filo Mayor, el dirigente de la columna erpista que opera en esta zona de Guerrero confirmó dos choques de los milicianos con tropas del Ejército entre el 9 y el 13 de junio pasado, con resultado de tres soldado muertos y tres heridos. Habló de las labores sociales que realizan en las comunidades, de la relación del ERPI con otros grupos armados del país, de los motivos que lo llevaron a la sublevación, de sus dos encarcelamientos y de las elecciones.

La entrevista se desarrolla a mitad de la falda sembrada de milpa, mientras el resto de los guerrilleros continúa con su labor de cortar la maleza que crece entre los surcos.

La charla se desarrolla en circunstancias de incomodidad para los reporteros; la tierra y la maleza recién cortada están lisas y los reporteros resbalan constantemente en la pendiente del terreno. Pero Ramiro parece habituado a estas condiciones; se apoya en el machete con la punta clavada en la tierra húmeda. El rifle de fabricación china terciado al hombro, una 45 fajada al cinto y una navaja dentro de un estuche que cuelga del cinturón completan su equipo.

“Les voy a pedir que me llamen solamente Ramiro” –sin el comandante–, pide antes de comenzar lo que no pareció una entrevista sino una charla que se prolongó por casi dos horas.

Un reportero quiso saber si había ocurrido un enfrentamiento entre los erpistas y los militares el 9 de junio, en una comunidad en las inmediaciones de los municipios de Coyuca de Catalán y Petatlán.

“Ellos (los militares) subieron a las comunidades, con ello se comprueba una vez más cuál es la actitud del mal gobierno que tenemos, en lugar de que haga obras para el pueblo y en lugar de ayudarlos les trae represión, balas. Otra vez el Ejército entró a las comunidades disparando contra todo lo que se mueva”, dijo Ramiro.

Señaló que la gente de las comunidades ya no espera en sus casas a los soldados porque en ocasiones anteriores han hecho lo mismo: “vienen con civiles que son conocidos por la gente de las comunidades como paramilitares porque actúan al compás con el Ejército. Arrasan en las comunidades a las que entran, ya los pobladores han hecho muchas denuncias de ello”.

Dijo que eso fue lo que pasó esta vez, “sólo que ahora la gente ya no se quiere dejar. Huyeron de sus casas y fueron perseguidos hacia el monte porque dijeron: en las casas no les tiramos (balazos) porque ahí están nuestros hijos, nuestras mujeres, nuestros padres, nuestras madres, pero en el monte es otra cosa”.

Añadió que fue así que los soldados persiguieron a la gente hacia el monte, “y pues como ya es sabido que estamos en varios lugares de la Sierra, esa gente se dirigió hacia donde estaban las columnas del ERPI para buscar un apoyo, y en efecto se les dio. Se dio una respuesta breve, no fue gran cosa, pero si sigue el gobierno actuando de esa manera, él mismo va a provocar otra respuesta”, advirtió.

A la orilla del terreno sembrado de milpa hay milicianos con el AK-47 en las manos, mirando en todas direcciones, y da la impresión de que mas allá, entre el bosque que bordea el cultivo, hay guerrilleros escondidos.

“No nos dejan otra alternativa, miren a esta gente (el campesino dueño del sembradío), no lo dejan trabajar, vienen (los soldados) y los quieren detener, los asustan. Además les roban el líquido para fumigar la maleza, y ante eso venimos a apoyarlo y no nos queda de otra que entrarle con el machete para limpiar la milpa”, dice.

–¿Que hubiera pasado si el Ejercito sigue la ofensiva en las comunidades?

–Se hubiera dado una respuesta militar en diferentes lugares, ahora sí ya en forma. Porque cuando se nos dice que están maltratando a mujeres y niños, cuando se nos dice que están robándose todo lo que hay de comer, que se están robando la ropa de los niños, las cobijas, la herramienta de trabajo de la gente… da coraje.

–¿Podría detallarnos cómo fue el enfrentamiento con el Ejército?

–Bueno, en realidad se estaba preparando la retirada de la gente de las comunidades que salían huyendo por la persecución de los soldados. Eso no permitió responder de una manera como debe ser. Nada más fue para evitar que el Ejército siguiera a los pobladores de las comunidades, porque iban niños, iban ancianos e iban tirándoles, porque esa gente no llega buscando el diálogo con la gente. Por eso fue que se respondió no de una manera muy contundente. Fue solamente para que dejaran de perseguir a la población.

–¿Fue ahí donde cayeron los tres soldados?

–Sí, fue en el primer enfrentamiento, porque de ahí otros soldados iban rodeando el cerro para caernos de sorpresa y se dio otro choque, y también la paramos. Fue así que ya no siguieron a la gente, ni a nadie.

—¿Cuántos soldados calcula que llegaron a las comunidades?

—Por la información de la misma gente de varios lados de la sierra, se calcula que hubo más de 600 militares.

Ramiro señala que esta fue la segunda vez que hay un enfrentamiento de su columna guerrillera con soldados. Recuerda que la primera fue también encabezada por él, en respuesta a la masacre que cometió el Ejército en El Charco contra indígenas desarmados.

Recordó que esa vez sí fue una emboscada del ERPI al Ejército en El Guanábano (municipio de Atoyac), en 1998, cuando resultó herido el general Alfredo Oropeza Garnica. “Esa vez se dijo claro que fue en respuesta a la masacre de El Charco, y como hemos dicho en otras ocasiones, vamos a responder siempre que el pueblo sea agredido, porque ya estamos cansados, de por sí estamos en el olvido, en la pobreza y todavía vienen y nos masacran, vienen y se roban todo lo que hay en las comunidades, eso es lo que genera las condiciones para que la lucha armada se dé”.

–¿El ERPI cuenta con una base social que le permita la cobertura para sus acciones?

–Sí, las hay en varios lugares, de Guerrero y del país. Pero por el momento no puedo mencionar ejemplos, en su momento se va a saber eso.

–¿En Guerrero hay grupos guerrilleros en varias partes del estado o solamente en una región?

–No, no en una sola, hay en varios lados.

–Aparte de la defensa de las comunidades, cuando son hostigadas por el Ejército federal, y acciones como la de ayudar en la faena de sus cultivos a los campesinos, ¿hay otro tipo de servicio social en el que ustedes participan?

–No sé si se le puede llamar un servicio, pero sí hemos estado ayudando a combatir el alcoholismo y la drogadicción. Antes de que llegáramos por acá había mucho alcoholismo y venta de cocaína, y hemos estado hablando con la gente, haciendo asambleas y explicándoles los daños, ellos mismos lo sienten y lo ven porque han tenido problemas por eso.

“Todo eso lo hemos ido quitando, no es que sea una cuestión impuesta, es algo consensado con la gente, en asamblea se decide, toda la gente vota a favor de eso y después se le advierte en una forma tranquila al que vende que, a partir de esa fecha, deje de vender eso, porque fue un mandato del pueblo y que si no lo hace pues va a ser sancionado por la columna”.

–¿Hay relación con otros grupos armados que tienen los mismos objetivos?

–Con el EPR yo no le puedo asegurar nada si hay relación, pero con otros movimientos sí hay cercanía, pláticas y en el momento dado se tendrá que llegar a la coordinación, esperamos que se llegue a la unidad del movimiento.

–¿Es a nivel nacional y también mas allá de la frontera de México?

–Eso sí no le podría decir.

–¿Qué significa Marcos, del EZLN, para Ramiro y para el ERPI?

–Yo no conozco mucho de lo que ha hablado, de lo que ha hecho, de lo que ha dicho. Pero a nosotros nos sorprendió la forma de su cercanía con la gente. Cuando dice que hay que mandar obedeciendo, para mí eso es importante, porque nosotros a lo mejor lo estábamos haciendo así, o algo parecido, pero no lo le habíamos puesto nombre.

–En algunas partes del país hay fotos de Zapata con la leyenda “nos vemos en el 2010”, ¿qué significa para ustedes esa fecha?

–Nosotros no vamos a decir que cada 100 años se hacen las revoluciones. Creo que ahora no va a ser así, pero de que se acerca el momento de actuar, sí. Si se da un movimiento armado por otro grupo, nosotros le tenemos que entrar, tenemos que entrarle todos, porque no podemos permitir que el pueblo siga siendo masacrado.

domingo, junio 21, 2009

Policías queman una casa y atacan a mujeres y ganado

El Sur de Acapulco - 21 de Junio del 2009
"Hieren soldados y policías a una joven en la sierra; fueron atacados, dice la versión oficial"
Israel Flores - Ciudad Altamirano, Gro.

Militares y policías de la Operación Conjunta Guerrero irrumpieron en el poblado El Nanche de la sierra de Coyuca de Catalán y quemaron una casa, saquearon casas e hirieron a una adolescente de 16 años, luego de que presuntamente patrullas balearon la camioneta donde ésta viajaba, sólo porque se les atravesó, denunciaron los afectados.

Sin embargo, el reporte oficial indica que sujetos armados se enfrentaron a balazos en dos ocasiones con elementos ministeriales, federales y estatales, en la comunidad del Nanche municipio de Coyuca de Catalán, cuando pretendían ejecutar órdenes de aprehensión.

Según el informe oficial, no hubo personas lesionadas, solo una de las patrullas de la Policía Estatal que acompañaba al convoy de más de 6 patrullas, salió con un impacto en el parabrisas.

El Operativo Conjunto salió de madrugada a la población del Nanche a ejecutar al menos 3 órdenes de aprehensión de sujetos acusados de homicidio. Al llegar al pueblo, desde un domicilio particular “fueron recibidos a balazos”, señala la versión policiaca.

Los hechos sucedieron alrededor de las 6 de la mañana. Al no poder lograr la detención, comenzaron a salir del lugar con la luz del sol, pero en el camino fueron emboscados, repelieron la agresión y no reportan personas lesionadas. Los elementos policíacos regresaron a Coyuca de Catalán y Ciudad Altamirano, cerca de las 11 de la mañana, sin más problemas.


Patrullas balacearon camioneta donde viajaban dos mujeres

Una maestra de 22 años, y su alumna de 16, se trasladaban del poblado de Piedra Redonda a Llano Grande, para realizar los preparativos de la clausura de fin de cursos, cuando se toparon con el convoy de patrullas y comenzaron a dispararles. Alrededor de las 3 de la tarde, llegó a una clínica de Ciudad Altamirano, la joven de nombre Jazmín Román Orozco, quien presentaba un impacto en el hombro que le destrozó el hueso, otro en la pierna y un rozón en la cabeza. La familia y la joven ya iniciaron la averiguación previa en el ministerio público, en contra del Operativo Conjunto.

Señalaron en su declaración que viajaban en una camioneta Blazer de modelo antiguo, cuando los agentes comenzaron a dispararles, al parecer solo porque estaban en el paso. “No había motivo alguno”, dijeron los familiares a la prensa, enojados por el hecho.

La comunidad de Piedra Redonda se ubica en el camino al Nanche, precisamente en el paso por donde viajaban las patrullas. La familia ya tuvo la visita de elementos ministeriales y federales, con quienes confirmaron que las unidades si pasaron por ese tramo. Cabe señalar, que el señalamiento es contra patrullas estatales y federales, debido a que la familia la ubica por ser “oscuras, con letreros que dice preventiva, y que viajaban gente tapada del rostro”, mientras que ubican también a los ministeriales en “patrullas blancas”, y no las colocan en la zona de la balacera.


Se equivocaron de casa y la quemaron: vecina de El Nanche

Una tía de la joven herida denunció que su hermano, vecino del Nanche, fue víctima de una equivocación por parte de agentes del Operativo que le quemaron la casa, le mataron ganado y saquearon otras viviendas. La señora María dijo que su hermano Sixto Orozco Ramírez, presentará su demanda por los delitos de daños y robo este domingo o lunes, según las condiciones que haya para bajar a Coyuca de Catalán. Agregó que cerca de las seis de la mañana rodearon su casa, realizaron disparos contra la vivienda, la quemaron y de paso mataron una vaca y dos chivos, además de que le robaron alhajas, oro y dinero.

Cabe señalar que existe un reporte oficial en el que indica que el Operativo iba a ejecutar órdenes de aprehensión en contra de tres sujetos, pero no aparece el nombre de Sixtos Orozco, en esa lista.

sábado, junio 20, 2009

Notas de la Guerra Sucia en Guerrero

"Narcos mandados por militares mataron a los dos líderes mixtecos, acusa el ERPI"
"El Sur de Acapulco" - 20 de Junio del 2009
Zacarías Cervantes - Chilpancingo, Gro.

En su comunicado número 17 difundido ayer en una página de internet, el Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI) asegura que los autores materiales del secuestro, tortura y ejecución de los dirigentes de la Organización para el Futuro del Pueblo Mixteco (OFPM) de Ayutla, Raúl Lucas Lucía y Manuel Ponce Rosas, son integrantes del grupo del narcotráfrico conocido como Los Pelones.

Asimismo, recuerda que hace una semana, al entrar violentamente en las comunidades de Puerto Las Ollas y Las Palancas en la sierra de Petatlán y Coyuca de Catalán, los miembros del Ejército federal llegaron gritando “¡viva Rogaciano (Alba)!”, para aterrorizar a la población. El grupo armado señala que con ello se demuestra “con cinismo cómo está coludido el poder político y las fuerzas gubernamentales con el conocido cacique regional, Rogaciano Alba, amigo del gobernador de Guerrero, Zeferino Torreblanca”.

Con respecto a la ejecución de los dos dirigentes mixtecos, levantados el 13 de febrero y cuyos cuerpos fueron encontrados con huellas de tortura el 21 de ese mismo mes, el ERPI responsabiliza de la orden para la msma al comandante militar de la plaza de Cruz Grande (no menciona su nombre), por lo que advierte que con ello “se abre un segundo frente de combate de nuestra organización contra el narcoestado mexicano y sus instrumentos asesinos que aplican la guerra sucia descarnada”.

El comunicado con fecha de 18 de junio está firmado por el Comité Estatal en Guerrero del Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente. “Los compañeros mártires Raúl Lucas Lucía y Manuel Ponce Rosas fueron asesinados por luchar por sus derechos, por defender los derechos económicos, sociales y territoriales, y seguramente por ser también sobrevivientes de la masacre de El Charco hace ya once años”, señala el grupo armado. Agrega que en esa región de la Costa Chica donde fueron victimados, se mantiene a la vez una ofensiva persistente contra los pueblos me’ phaa (tlapanecos), “sus mujeres y niños han dado fiel testimonio de esta larga situación de asedio militar y paramilitar en la zona, que ya documentan los organismos regionales, nacionales e internacionales de derechos humanos”.

En este que es el primer comunicado después de la irrupción militar en comunidades de los límites de los municipios de Petatlán y Coyuca de Catalán y después de que el propio jefe guerrillero Omar Guerrero Solís comandante Ramiro confirmó tres enfrentamientos de su columna guerrillera con los soldados del Ejército regular, el ERPI emplazó “a los poderes oficiales y fácticos que violentan y saquean al pueblo guerrerense” a que reconozcan, “que con el mayor de los cinismos han aceptado su vínculo oficial con caciques como Rogaciano Alba”.

Además, acusan que “desde el gobierno federal y estatal se promueven, preparan y encubren a los paramilitares, que quieren dividir y amordazar a las comunidades, infiltrar a las organizaciones sociales y seguir censurando las voces comunitarias y de los medios que muestran cómo en Guerrero el poder del capital quiere confundir y enmudecer al pueblo que lucha y se defiende de sus abusos”.

En estas condiciones, el grupo armado advierte que se reserva “las formas de acción que emprenderemos y cuándo, después de consultar a las comunidades organizadas”. El ERPI agrega asimismo que no dará pie a que los gobiernos escalen la represión contra comunidades y organizaciones, “buscando culpar a nuestra fuerza de su violencia. De lo que no tenemos duda es que el pueblo organizado sigue aprendiendo a defenderse por su cuenta y nos enseña cuál es el camino”, señala.

El ERPI también insiste en vincular a los gobierno estatal y federal con Rogaciano Alba Álvarez, quien en un comunicado reciente de la Novena Región Militar y de la PGR es señalado como “narcotraficante” miembro del cártel de Sinaloa que encabeza Joaquín El Chapo Guzmán. El ganadero, sigue el comunicado del ERPI, es señalado por organismos de derechos humanos “como uno de los responsables de asesinatos a luchadores sociales, de despojos de comuneros y conocido por la opinión pública como un muy destacado socio de los cárteles de la droga, quien jefatura grupos de paramilitares y sicarios contra campesinos en lucha y defensoras de derechos humanos, como la abogada Digna Ochoa”.

El comunicado dice textual: “Zeferino Torreblanca, con su larga historia de oscuras maniobras como comerciante favorable al lavado de dinero, protege a caciques como Rogaciano, encubre la existencia de sus cuerpos paramilitares, negocia con algunos de los grupos de narcos y de otros se hace desentendido, lanza a sus policías contra los manifestantes y persigue a luchadores sociales y a sus familias”.

Asimismo, confirma las declaraciones del dirigente de ese grupo armado, Omar Guerrero Solís hechas vía telefónica el miércoles pasado de que su colmna se enfrentó tres veces con destacamentos militares en la sierra la semana pasada. “Hoy se encuentran tres soldados muertos y un herido por defender esos intereses, fueron enviados a reprimir a sus hermanos del pueblo, fueron a acallar las voces de la sierra guerrerense y para empezar, ahí están los resultados”. En el escrito se rechaza nuevamente que haya habido bajas por parte del grupo subversivo.

Indica que el pretexto de las fuerzas militares “era buscar a las fuerzas que comanda nuestro compañero Ramiro en esa región, quien en una entrevista realizada por los medios guerrerenses señaló con sencillez y claridad la complicidad de los gobiernos estatal, federal y municipales con el negocio del narco y marcó sin duda el papel de jefe del paramilitarismo en la zona, al ganadero Rogaciano Alba”. Denuncia que con más de 500 efectivos armados con morteros y con tres helicópteros artillados “los soldados se posesionaron de la plaza de esa comunidad (Las Palancas), allanaron y catearon viviendas, golpearon a jóvenes, acosaron a niñas y niños, presionaron con interrogatorios violentos a mujeres y ancianos y robaron y destruyeron casas y terrenos de siembra en esa comunidad”.

Y en cuanto al actual proceso electoral, el grupo armado indica que el pueblo seguirá luchando “más allá de las casillas de votación”. Porque dice que los políticos que se columpian de un puesto al otro de todos los partidos “no tienen ni el interés, ni la ética mínima como para responder por su voluntad a los que el pueblo quiere y manda”.

El ERPI también critica al coordinador de los diputados priístas, Héctor Vicario Castrejón que “se avienta la puntada de hablar de un diálogo y fustiga a un Zeferino por insensible y no sabemos cuántas cosas mas”. En ese sentido le dicen: “Señor Vicario recuerde que usted tiene al igual que su patrón Rubén Figueroa cuentas pendientes con el pueblo y no olviden que ustedes hicieron de poder político a Rogaciano Alba por lo tanto también son cómplices de ello y ya les agregamos ese cargo a sus culpas a usted y su patrón”.

lunes, junio 15, 2009

Sitian 500 militares cuatro días dos pueblos de la sierra para buscar a Ramiro del ERPI

El Sur de Acapulco 15 de Junio del 2009

Jesús Saavedra
desde Puerto de Las Ollas, sierra de los municipios Coyuca de Catalán y Petatlán, Guerrero

Unos 500 efectivos militares mantuvieron sitiadas por cuatro días las comunidades de Puerto de Las Ollas y Las Palancas, municipio de Coyuca de Catalán, en donde torturaron a dos personas, robaron comida, maltrataron a las mujeres y a los niños, y pretendieron sembrar en las casas ropa militar, semilla de amapola y armas.

La operación militar, que comenzo el martes y tenía el objetivo de capturar a la columna guerrillera que encabeza Omar Guerrero Solís, el comandante Ramiro del Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI), de acuerdo con la denuncia que hicieron los vecinos afectados a organismos civiles de derechos humanos que los visitaron el sábado.

La habitual calma de este poblado enclavado en la mesa del macizo de la Sierra Madre del Sur, en las colindancias de los municipios de Coyuca de Catalán y Petatlán, se vio perturbada al mediodía del martes cuando un convoy militar ingresó a toda velocidad por la brecha de terracería al grito de “¡Viva Rogaciano!”; los gritos de los soldados se referían a Rogaciano Alba Álvarez, viejo cacique priísta de Petatlán, ex alcalde, ex presidente de la Unión Ganadera de Guerrero por más de 15 años, y a quien autoridades federeles vinculan con el cártel del narcotráfico que encabeza Joaquín El Chapo Guzmán.

La irrupción violenta de los soldados provocó minutos de angustia, de miedo, de llanto en Puerto de Las Ollas, una comunidad de una docena de humildes viviendas de madera en donde habitan familias serranas que se dedican a la siembra de autoconsumo y que se oponen sistemáticamente a explotar la riqueza natural de madera que les rodea y que les ha traído problemas con “los civiles armados que a fuerza quieren que explotemos el bosque”, dice Angélica.

Los primeros soldados que llegaron a este poblado provenían del Cuarto Grupo de Morteros destacamentados en Zacatula, municipio de La Unión, quienes buscaban a “los secuestradores, los asesinos esos que encabeza Ramiro, en dónde está, porqué lo protegen”, gritaban furiosos los militares a una docena de mujeres con sus hijos que miraban temerosas esa acción inesperada el mediodía del martes.

A pesar de que no hay información oficial de esta operación, se deduce que los efectivos del Ejército buscaban a una columna guerrillera que encabeza Omar Guerrero Solís, el comandante Ramiro, del Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI) y que el domingo 31 de mayo ofreció una conferencia en “algún lugar de la sierra”. La entrevista se publicó en medios de Guerrero y de la ciudad de México, y en el programa Punto de Partida que dirige Denis Maerker en el canal 2 de Televisa el martes 2 de junio por la noche.

En la información que se proyectó en ese espacio de Televisa, Ramiro denunciaba la “complicidad” de autoridades del estado y del Ejército con Rogaciano Alba Álvarez a quien acusó de tener un grupo civil paramilitar para aniquilar a campesinos que se oponían a la siembra de drogas o a la tala de montes en la sierra de Petatlán.

De igual forma el jefe guerrillero advirtió que el ERPI estaba preparado “militarmente” para responder a un ataque de las fuerzas armadas o de esos grupos paramilitares y descartaba la vía electoral para cambiar las condiciones políticas y sociales del país. Exactamente una semana después de que se transmitió esa información en Televisa, los soldados irrumpieron en Puerto de Las Ollas en donde suponían que había sido la entrevista con Ramiro y que sus pobladores estaban coludidos o daban protección a “los asaltantes, a los asesinos”, calificativos que eran utilizados en la época de la guerra sucia contra los guerrilleros.

Los abusos cometidos en la irrupción de los militares fueron denunciados por los vecinos por medio de organizaciones civiles, y publicados en El Sur, y por ello este sábado defensors de los derechos humanos y reporteros acudieron a ese lugar para verificar las denuncias de abusos de efectivos militares. A este recorrido en donde se levantaron esas denuncias acudieron los coordinadores de la Comisión de Defensa de los Derechos Humanos (Codehum) de Tierra Caliente, Rubén Román Bahena; de Costa Grande, Ramón Navarrete Magdaleno; el médico de la Codehum, Leonidas Mancilla Calvo; el abogado Juan Castro Castro del Centro de Derechos Humanos de La Montaña Tlachinollan; Manuel Olivares Hernández del Centro de Derechos Humanos de Chilapa José María Morelos y Pavón; Virginio Vázquez del Consejo Ciudadano de Chilapa; Raymundo Díaz del Colectivo Contra la Tortura y la Impunidad (Ccti) y Javier Monroy del Taller de Desarrollo Comunitario (Tadeco).

Militares torturan, roban y disparan

Los testimonios recabados en esta población son de madres de familia e hijos, quienes narraron los momentos difíciles que vivieron desde el martes al sábado cuando los militares colocaron en estado de sitio el lugar donde viven, hasta para ir al baño los vigilaban, ejemplifican en sus relatos.

De acuerdo con esas denuncias, el martes al mediodía llegaron unos 60 soldados a bordo de tres camionetas artilladas y se dirigieron a la tienda comunitaria de Las Ollas en donde vieron que un joven estaba afuera tomando un refresco con un rifle; el joven al ver que llegaron de forma violenta huyó al monte y dejó el arma que utiliza para cazar; los testimonios indican que los soldados catearon la tienda comunitaria y dispararon al aire el rifle calibre .22, para “justificar” disparos de los civiles hacia ellos y responder con disparos al aire.

Los soldados se dirigieron a la cancha en donde decomisaron una cuatrimoto que llevaba pacas de láminas de cartón, para una vivienda que los varones mayores de edad estaban construyendo en conjunto para una familia, y que huyeron al oír las detonaciones de las armas de los militares; por radio los soldados ya habían pedido “refuerzos” pues decían que habían sido atacados por los civiles. Después de la irrupción en este poblado, los soldados detuvieron a un joven de 14 años y a otro varón de 33 años que está enfermo debido a un derrame cerebral del que pudo salir vivo.

Los soldados se retiraron de la comunidad el sábado antes de las 2 de la tarde, viajaban a bordo de 12 vehículos Humvee, seis camionetas de redilas y una camioneta artillada, donde viajaba el comandante a cargo de la operación. Cinco kilómetros antes de llegar a Las Ollas, los militares se encontraron con el convoy de cinco camionetas donde viajaban reporteros y los representantes de organismos civiles de defensa de los derechos humanos; visiblemente alterados y sonriendo irónicamente sólo preguntaron a dónde viajaba ese convoy. “A Las Ollas”, respondimos desde las camionetas, “ah, ustedes son esos de derechos humanos, ja, sigan su camino”, dijo un soldado que se bajó de la camioneta que iba en la punta de la columna militar y empezaron a grabar desde sus unidades a los que viajaban hacia esa comunidad. Ni una explicación oficial de ese operativo militar de cuatro días.

Y es que desde el jueves, representantes del Ccti intentaron llegar a esa comunidad para verificar las denuncias de atropellos, pero un retén militar, instalado kilómetros antes de llegar a la comunidad lo impedía, hasta el sábado que abandonaron el campamento y se retiraron a sus cuarteles.

Si los van a quebrar a mí también, dijo doña Amanda

Doña Amanda, una señora de más de 60 años, fue la primera en dar su testimonio de lo que sucedió en esos cuatro días de sitio a la comunidad donde vive con su esposo e hijas, “los militares llegaron en tres comandos, llegaron al mediodía del martes, llegaron tirando balazos a la comunidad y no sabíamos porqué esa actitud; desde que salieron de la curva gritando como locos dijimos ‘éstos traen algo malo’, porque llegaron matándose en sus carros, en cuanto llegaron se escuchó la balacera, la gritadera y los niños llore y llore, a correr todo mundo”. Explicó que los militares decían que andaban buscando a los “asaltantes, a los secuestradores, a los asesinos, que les dijéramos en dónde estaban, que nosotros sabíamos dónde estaban esos que matan gente”.

Indicó que su nieto y su hijo estaban con ellas cuando llegaron los militares, “les pedimos que trajéramos la cuatrimoto que se había quedado en el camino y que los militares estaban maltratando y cuando regresaban los militares los vieron y ese fue el delito; los tuvieron golpeando como tres horas y los amenazaron que si decían, que otra vez que vinieran los iban a quebrar”.

“A mí me dijeron que si decíamos la verdad a los de derechos humanos o los reporteros, que me iban a quebrar y les dije que qué esperaban que de una vez, que me quebraran, si eso era lo que andaban buscando, pues que se dieran gusto”, dijo doña Amanda.

A su nieto Omar García Ávila de 14 años lo torturaron, “se lo llevaron, lo subieron a una camioneta, le taparon la cara con una camisa gruesa y le apretaban la camisa (para asfixiarlo), les decía que se detuvieran porque se estaba ahogando, le dieron de golpes con las palmas abiertas en los oídos, le picaban con un cuchillo la espalda, le dieron toques eléctricos desde una camioneta, le dieron patadas en la nuca y en el estómago. Mi hijo está enfermo de un derrame cerebral, César Ávila Ávila de 33 años, lo tenían en la cancha donde juegan los niños”.

“No detuvieron a nadie, sólo se llevaron para torturar a mi hijo y a mi nieto; se enojaron porque los hombres escaparon y cómo no iban a escapar si llegaron echando balazos y querían que entregáramos a nuestros esposos que huyeron para el monte”. Dijo que nadie respondió con fuego a los militares, “nos decían que nuestros maridos eran unos rajados, que porqué corrían y les dijimos que no tenían porqué pelear. Saquearon las casas, se llevaron la leche de los niños, se llevaron ropa, la ropa interior de las mujeres, las toallas femeninas, se burlaban con esas prendas y diciendo disparates”.

Dijo que fue “suerte que todos los hombres mayores estaban trabajando en la construcción de una casa para habitarla y cuando oyeron los balazos de los militares huyeron para el monte y los fueron siguiendo, les dispararon”.

A partir del martes por la noche empezaron a llegar los “refuerzos” de Atoyac y de Lázaro Cárdenas, en total contabilizó la población unos 500 soldados que establecieron su base de operaciones en la cancha de tierra que tienen en Las Ollas; miércoles, jueves y viernes, montaron operaciones en la zona serrana aledaña a esa población en busca de los adultos que huyeron y de los “asesinos”, apoyados vía aérea con helicópteros artillados. El martes y miércoles los primeros soldados catearon viviendas, hurgaron ropas y se robaron alimentos, “estaban buscando armas y nos dijeron que si no teníamos que ellos las iban a encontrar y que no nos hiciéramos los que no sabíamos nada”, revela Edith, una señora de 35 años con lágrimas en los ojos.

Los soldados intentaron introducir en los domicilios ropa de tipo militar, inclusive tenían preparado un costal de semilla de amapola, que al final decidieron quemar a un costado de la cancha, al no encontrar ni a guerrilleros, ni armas, mucho menos a los adultos que huyeron para el monte.

Erica sostiene a un bebé de meses de nacido y llora al relatar que esos días de “miedo, me amenazaron que me iban a dar un balazo, no quise ir a la casa, me hicieron un tiradero, se llevaron mi comida y traían ropa de soldado para meterla entre mis pertenencias; se llevaron una hamaca nueva, unas botas fiadas para mis niños y no nos dejaron para comer”, indica.

Mauricio de 9 años, parece que está tranquilo y relata que cuando llegaron los soldados regresaban de “llevar un tiro (un viaje)” de madera para la casa que construían su papá y otros adultos de la comunidad, “y cuando llegaron los soldados empezaron a tirar balazos, nos tuvimos que tirar a un lado de la carretera a un pozo y cuando salimos nos empezaron a preguntar en dónde estaban los que corrieron y nos dijeron que nos iban a llevar si no decíamos en dónde estaban, pero nos dejaron libres porque mi mamá intervino y les pidió que no nos hicieran nada, nomás se reían de nosotros”, aseveró.

La mamá de Omar García Ávila relató que los soldados “llegaron preguntando por Ramiro, por eso empezaron a golpear y a torturar a mi hijo y a mi hermano; andaban preguntando por varios nombres, tenían una lista con nombres y que en dónde estaban. Ya que empezaron los refuerzos no se metieron a las casas, se burlaban de nosotros y nos decían que nadie les podía hacer nada y se reían, que nos dejen en paz, no hemos hecho nada malo”. La madrugada del miércoles, las dos personas torturadas decidieron abandonar el poblado en la oscuridad y se fueron al monte, para hallarse con el resto de los varones que huyeron al momento de la incursión militar.

Los pobladores rechazaron que hayan respondido la agresión de los soldados a balazos, como se publicó en este diario según las primeras versiones procedentes de la comunidad, “no tenemos armas, sólo instrumentos para trabajar nuestras tierras”, responde doña Erica. Revelan que con los soldados, iban civiles con capuchas que informaban de todos los movimientos de la población y que inclusive aportaron datos para una lista con nombres de varones de aquí. Inclusive una mujer que viajaba en cuatrimoto, la mañana del sábado les avisó que por el acceso de Vallecitos de Zaragoza iba subiendo un convoy de reporteros y defensores de derechos humanos para verificar las denuncias de violaciones. Esa alerta orilló a los militares a levantar su campamento y partir rumbo a ese acceso y la otra parte del contingente militar lo hizo por la vía hacia Petatlán.

Temerosos quienes huyeron al monte

El poblado de Las Ollas se quedó a merced de los militares desde el martes y todos los hombres adultos se fueron; el día que llegaron los soldados estaban trabajando en la construcción de una vivienda de madera y al escuchar las detonaciones de los militares decidieron huir al monte. Los dos días posteriores huyeron por el bosque y evitando encontrarse con los soldados que a pie y apoyados con helicópteros por aire, los buscaban afanosamente.

Al atardecer del sábado se lograron comunicar a través de un radio de control remoto que tienen en esa comunidad y reportaron que estaban “bien” en algún lugar del denso bosque escondidos, “temerosos de que los militares vuelvan otra vez”. Vía radio, explicaron que cuando oyeron los disparos decidieron los diez varones que trabajaban en la construcción de la casa huir, “nos fuimos, porque nos disparaban a matar, no debemos nada y les pedimos que nos digan qué se traen con nosotros, si somos gente de bien”. Reportaron que una persona mayor de 50 años, se sentía mal por las largas caminatas de un lado a otro para esquivar a los militares, “estamos cansados, con hambre, no hemos comido y pedimos que nos dejen en paz; no sabemos qué buscan, nosotros no hemos hecho nada”, dijo una voz masculina en la comunicación e inclusive desistieron de la ayuda del médico de la Codehum para atender a la persona que se sentía mal.

Los testimonios de las mujeres y de los niños, fueron levantados por el personal de la Codehum, quien dio a conocer que prepararán una queja para radicarla a la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) y se investiguen esas denuncias de atropellos a la población civil.

Las Ollas pueblo prehispánico alfarero

Para llegar hasta esta comunidad mestiza, se puede acceder por San Luis La Loma, municipio de Tecpan; por Petatlán o por la carretera Zihuatanejo-Ciudad Altamirano, por el poblado de Vallecitos de Zaragoza; las tres vías son brechas de terracería y en donde te toma más de cinco a siete horas de camino en camionetas de doble tracción para poder llegar.

Las Ollas se ubica en el cenit de una cordillera de montañas y desde donde se puede apreciar a la perfección como esta formación natural que es la Sierra Madre del Sur, divide a la Costa Grande de la Tierra Caliente; el poblado está rodeado de un espeso bosque y en el centro se ubican exactamente una docena de humildes viviendas de madera. Sus habitantes no rebasan el centenar de personas entre adultos y niños, que se dedican a la siembra de autoconsumo: maíz, frijol, lechuga, rábano, tomate, cilantro y comen cuando se puede jabalí, venado y conejillo salvaje.

Doña Angélica explica que este poblado se denomina Las Ollas porque en los pequeños montes que rodean el poblado se pueden encontrar enterradas ollas de barro de todos los tamaños; algunas de estas ollas tienen labrado una figura, probablemente de corte Olmeca, que carga en su espalda ollas de barro que se supone llevan en su interior ofrendas a alguna deidad.

A cinco minutos de esta comunidad se ubica Las Palancas, en donde se encuentra abandonada una escuela que sirve de potrero de vacas y burros, una comisaría que es utilizada como bodega y en los alrededores se construyeron dos viviendas que son habitadas por sus familias.

Ambas comunidades se acogieron desde hace tres años a la religión Cristiana y en las dos se puede encontrar a dos pastores que “predican la palabra del señor”; son poblados en donde sus habitantes no se les escucha decir una sola grosería o alguna mala actitud. El pastor que se encuentra en esta comunidad, dio a conocer que hasta el sábado por la mañana le permitieron ingresar a la comunidad, “les pedí (a los soldados) en nombre del Señor que actuaran con serenidad, pero sólo responden que siempre decimos lo mismo, que somos cristianos. Estamos en oración constante para que esta pesadilla se acabe”, añadió.