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martes, octubre 12, 2010

Ecologista Heróico Torturado y Desterrado

¿Cómo es posible que hasta el Presidente de la República no le pudo garantizar su seguridad a don Rodolfo Montiel? Es un héroe de la ecología mexicana y un ejemplo para seguir, especialmente para los jóvenes de la región. En lugar de ofrecerle apoyos lo dejó desamparado y desterrado, y a los caciques y a los corruptos no les pasa absolutamente nada, como siempre. Bienvenido a Guerrero - el Paraíso de la Impunidad.

Once años después, Rodolfo Montiel sufre las secuelas de la tortura: no tiene fuerza ni para sostener una tortilla

El Sur de Acapulco - 12 de Octubre, 2010

Rosendo Carlos Betancourt Radilla - Ciudad de México

(Segunda parte y última)

Rodolfo Montiel FloresPara el campesino ecologista de la sierra de Petatlán Rodolfo Montiel Flores es necesario que los soldados regresen a sus cuarteles y que en México se acabe con el fuero militar para que se juzgue a los integrantes de las fuerzas castrenses en tribunales civiles.

El 26 y 27 de agosto su caso junto con el de Teodoro Cabrera García entró a la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Coidh) debido a que en 1999 fueron perseguidos, detenidos y torturados por elementos del Ejército porque participaron en la lucha por la defensa de los bosques de la sierra de Petatlán y Coyuca de Catalán.

De las autoridades mexicanas, que primero lo encarcelaron y después lo desterraron de Guerrero y ahora lo tienen en el exilio en Estados Unidos, piensa que son insensibles “conmigo que soy su paisano, conmigo que soy su hermano, porque como yo, los que me persiguen son hijos de México, no puedo entender tanto odio”.

Entrevistado vía telefónica de las instalaciones del Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez (Centro Prodh) –organismo no gubernamental que lo representa y asesora legalmente–, Rodolfo Montiel dice que la Coidh debe exigir al gobierno mexicano que se investigue y se castigue el asesinato de la que fuera su abogada en los momentos más tensos, Digna Ochoa y Plácido (asesinato del cual culpa a los militares); que se formen comisiones para que revisen la situación jurídica de los presos en cada penal del país; que se acabe con el fuero militar, “pero lo principal es que ya no quiero que destruyan los bosques, ese es mi llamado”.

“Es como la luz del día”

Los campesinos ecologistas tienen más de 10 años en constante búsqueda de justicia, pero las instituciones del Estado mexicano, en lugar de proporcionarles seguridad, empleo, educación, salud y vivienda, los ha perseguido y obligado al exilio y a los ojos del sistema judicial del país, son delincuentes. Por eso, su caso ha llegado ahora hasta el órgano judicial de la Organización de Estados Americanos (OEA) y para Rodolfo Montiel, esto le abre nuevas expectativas porque ya no confía en las instituciones de justicia de México que, asegura, están corrompidas hasta las esferas más altas, incluyendo a los militares que en estos momentos hacen labores de policía en toda la República.

Su caso ante la Corte Interamericana es el número 12.449 y el hecho de que se haya aceptado le da ánimos, “estoy contento, siento como si viera el sol, como si fuera la luz del día porque vamos a poder denunciar con alguien que nos escuche y estoy seguro que vamos a ganar”.

Secuelas de la tortura

Gran parte del caso de los ecologistas se fundamenta en las declaraciones autoinculpatorias que los efectivos del Ejército les arrancaron mediante torturas, por cada tropelía que les hicieron, hasta el día de hoy Montiel Flores sufre las secuelas.

Durante la tortura, platica, le daban palmadas en los oídos lo cual le producía un terrible dolor y le hacía perder el equilibrio; a causa de eso “estoy mal de los oídos, casi no escucho”.

Los militares también lo arrojaron al suelo, lo patearon y golpearon con los puños cerrados en el torso, brazos y piernas, debido a este maltrato físico va perdiendo gradualmente las fuerzas, “de los brazos estoy peor cada día, empeoro más; mis manos ya no tienen fuerza, no puedo sostener las tortillas, no puedo sostener el vaso de agua, se me cae todo lo que agarro, no tengo fuerza, no puedo amacizar, un niño de dos meses tiene más fuerza que yo”.

Otra de las torturas a las que lo sometieron los militares fue desnudarlo, sostenerlo de brazos y piernas y jalarle uno de los testículos, esto le generó tanto dolor que en aquel momento perdió el conocimiento.

Por lo anterior, asegura, “me duele mi testículo derecho, se me inflama y más cuando hace frío, además que se me cuelga más que el otro”.

Como si lo anterior no fuera suficiente para acabar con la resistencia de un ser humano, también le aplicaron choques eléctricos, por eso, “en mi muslo derecho me quedó una cicatriz y mis piernas las tengo dormidas, me duelen, tengo constante dolor en la espalda, a veces cuando hace frío no soporto el dolor en la espina dorsal.

“A veces cuando estoy con algunos amigos me quejo, siento que se me está pudriendo mi lado derecho de la espalda, no puedo dormir en un colchón por el dolor tan intenso”, relató.

Si bien tanto castigo físico lo obligó a declararse culpable de diversos delitos, no tuvo impacto alguno en su conciencia ecológica, en su amor a los bosques y la naturaleza y no logró hacerlo cesar en su lucha por el medio ambiente, según lo relata.

¡Que ya no destruyan los bosques!

El 26 y 27 de agosto el caso entró a la Coidh, por lo que aún no se fija una fecha para dictar sentencia, pero según el Centro Prodh podría ser a finales de este año o comienzos de 2011. Rodolfo Montiel espera que la Corte condene a México.

Ahora, en condición de exiliado político en Estados Unidos, no puede ganar el dinero suficiente para pagar la atención médica que requiere, por eso pide “que se nos asigne un recurso para poder pagar los médicos, que nos cuiden a nuestras familias, la de Teodoro y la mía, también para poder pagar la atención sicológica porque después de tanto tiempo hay días en que no puedo dormir; necesitamos que nos atiendan”. En este punto, quiere él mismo poder decidir qué doctores lo atenderán.

Y “¡ya no quiero que se repita lo que me pasó a mi!”, expresa.

Pero, sin duda hay una petición sobre las demás, es la más sentida pues incluso se le parte la voz, se escucha un sollozo y suelta un suspiro “ay”, se toma un par de segundos y exige:
“Pero lo principal es que ya no quiero que destruyan los bosques, ese es mi llamado”.

Contra la militarización

Una demanda ante la Coidh es que se elimine el fuero militar para juzgar crímenes contra civiles, en cuanto a la militarización del estado de Guerrero y en general del país, porque es justo cuando “sueltan” a los soldados entre los civiles cuando se presentan mayores casos de violaciones a los derechos de los ciudadanos.

Por eso pide “que se retiren las tropas, ya no queremos que estén los militares en nuestras comunidades, que los recojan de vuelta a sus cuarteles”. Pero, por experiencia propia, sabe que la persecución del Estado contra luchadores sociales no se da sólo mediante los soldados, esto, expresa, sucede también desde las instituciones que deberían estar para procurar justicia.

Por eso pide que se formen comisiones para que revisen los expedientes de “todos” los internos en el país “y sobre todo de mis compañeros ecologistas porque estoy seguro que como a mí me hicieron, a muchos les están violando sus derechos, sus garantías”.

Este requerimiento de justicia lo hace también para su persona y para Teodoro, “tienen que declararnos inocentes porque para el Estado mexicano seguimos siendo delincuentes, se tiene que castigar a los militares que nos torturaron, que ya no se les permita seguir trabajando, que se les castigue pero que los investigue y los sentencie un juez civil, no un juez militar”.

Aquí, coincide con otros dos casos que ya entraron a la Coidh y que exigen que desaparezca el fuero militar, los anteriores son los de Rosendo Radilla Pacheco –detenido desaparecido por el Ejército en 1974 en Atoyac de Álvarez– y los de Valentina Rosendo Cantú e Inés Fernández Ortega –indígenas me’phaa violadas por elementos del Ejército en comunidades de la montaña de Ayutla y Acatepec– y en los tres destaca que se ha mantenido en la impunidad a los militares transgresores de la ley.

Rodolfo Montiel expresa: “se tiene que acabar el fuero militar porque eso es como una familia, no voy a castigar de manera severa a mi hijo. No se van a investigar entre ellos como lo podría hacer otra gente, los soldados son como hijos de una familia, si cometen alguna violación, algún delito solamente los cambian de lugar y a donde los manden siguen haciendo sus atrocidades, y como ellos tienen las armas, tienen el poder, nadie les hace nada y siguen pasando encima de los pobres, de la gente humilde, vienen y matan y pues ya, así se quedan las cosas”.

Que se investigue el asesinato de Digna Ochoa

Otra exigencia es que se investigue el asesinato de la que fuera su abogada, Digna Ochoa y Plácido, recuerda que ella les dio todo su respaldo “pero su asesinato se mantiene en la impunidad, la asesinaron a ella y asesinaron a muchos más compañeros de nuestra organización.

“Recuerdo que además de que nos perseguían como organización, después persiguieron a los abogados y a los medios de comunicación que nos daban voz, esa es una petición que tenemos, que los dejen hacer su trabajo ampliamente”, apunta.

Sólo he luchado por la vida

El campesino ecologista Rodolfo Montiel, después de 12 años de que encabezó una lucha en la que defendía el derecho de las nuevas generaciones a disfrutar de manantiales de agua y paisajes naturales, todavía no entiende por qué el Estado mexicano lo amenaza, no tiene idea de por qué lo torturaron, ni sabe por qué lo encarcelaron, incluso ahora en el exilio se pregunta qué pudo hacer para que lo sigan amenazando de muerte a él y a su familia.

No le cabe la idea de que defender la naturaleza sea motivo para tal represión.

“Está muy claro que el gobierno de mi patria me ve como si fuera su enemigo aunque no les he hecho nada. Sólo he luchado por la vida, a diferencia de ellos, que pueden matar, contratan a un pistolero y dicen ‘se trató de un ajuste de cuentas’ esa es una frase muy popular del gobierno, ‘se trató de un ajuste de cuentas’ y con eso se evitan de investigar y de castigar a los asesinos, así funcionan y es lo que deben tener preparado para mí, pero no entiendo por qué”.

“Y eso me da mucha tristeza porque yo estaba haciendo un bien, no sólo para México, sino para todos los que respiramos aire y ellos se interponen en mi lucha... parece que no saben que esto me ha costado mucho, son insensibles conmigo que soy su paisano, conmigo que soy su hermano porque como yo, los que me persiguen son hijos de México, no puedo entender tanto odio”.

Un llamado a unirse para defender el ambiente

En la entrevista, para los que defienden su causa tiene un llamado: “quiero llamar a toda la gente a que nos unamos, que levantemos la voz, no podemos permitir que los gobiernos vendan nuestro medio ambiente, sólo llegan al poder para vender al extranjero nuestros recursos, cada quien puede votar por quien quiera pero ni esos que se dicen del partido ecologista han luchado por el ambiente. En las elecciones sólo nos usan a los ciudadanos, se agarran de ahí, de nuestros votos para hacerse de más poder y seguir explotándonos”.

Pide que los campesinos sigan con la defensa de los bosques y él se compromete: “quiero que sepan que sigo luchando, no voy a callar la voz para que se respeten nuestros bosques, quiero que Dios bendiga a todos los que nos apoyan”. Después, hace otro llamado a las autoridades: “Les pido que piensen, quiero que reflexionen, los campesinos ecologistas no estamos en contra de la vida, no estamos en contra de nadie. Estamos en contra de las malas acciones y estamos a favor de la vida, queremos que los niños de mañana también disfruten de las belleza de nuestra madre naturaleza, de nuestros bosques”. Lo mismo que en 1998 decían los fundadores de la Organización de Campesinos Ecologistas de la Sierra de Petatlán y Coyuca de Catalán.

miércoles, mayo 05, 2010

La Caída del Cacique de Petatlán

Llegó al fin de su reino de terror

Formalizan la aprehensión de Rogaciano Alba por delincuencia organizada y narcotráfico

El Sur de Acapulco - el 05 de Mayo del 2010

Zacarías Cervantes - Chilpancingo

Rogaciano Alba ÁlvarezEl Juez Tercero de Distrito en Materia de Procesos Penales Federales con sede en el estado de México libró orden de aprehensión formal en contra de Rogaciano Alba Álvarez, conocido con los alias de “El Roga”, “El Viejo”, “El Viejón” o “El Señor del Sombrero”, luego de que estuvo arraigado desde el 11 de febrero, cuando fue detenido por elementos de la Policía Federal en la carretera Chapala-Guadalajara, estado de Jalisco.

El ex presidente de la Unión Regional Ganadera del estado y ex presidente municipal priísta de Petatlán, región de la Costa Grande, donde mantuvo su feudo de poder caciquil en los últimos 20 años, fue acusado de los delitos de delincuencia organizada, contra la salud en la modalidad de posesión con fines de comercio del psicotrópico denominado metanfetamina y portación de arma de fuego de uso exclusivo del Ejército, Armada y Fuerza Aérea.

El juez resolvió librar la orden de aprehensión como consecuencia de la acción penal emprendida por el Fiscal de la Unidad Especializada en Investigación de Delitos Contra la Salud de la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO). Alba Álvarez fue detenido por elementos de la Policía Federal el 11 de febrero cuando circulaba en una camioneta Suburban de procedencia extranjera modelo 2010, sin placas de circulación, sobre la carretera Chapala-Guadalajara.

Al momento de su detención, Rogaciano Alba portaba un rifle AR-15 y aproximadamente un kilo de droga denominada “ice” o “hielo”. La Procuraduría General de la República (PGR), al informar ayer de la orden de aprehensión que libró el juez en su contra, agregó que Rogaciano Alba Álvarez está identificado como presunto miembro de la organización criminal denominada La Familia “y se cuenta con indicios de que antes de colaborar con dicho grupo delictivo también trabajó para el Cártel de Sinaloa, donde su actividad consistía en el tráfico de drogas”, señala un informe de la dependencia federal.

La PGR informó, asimismo, que en cumplimiento del mandamiento judicial, Alba Alvarez fue internado en el Centro Federal de Readaptación Social número 1, el penal de máxima seguridad del Altiplano, ubicado en el estado de México.

Perfil de El Roga

Rogaciano Alba Álvarez, de 55 años de edad, es oriundo de Chaveta, una comunidad del municipio de Petatlán, desde donde no sólo amasó poder y fortuna en las últimas dos décadas, principalmente a partir del sexenio del ex gobernador del PRI Rubén Figueroa Alcocer, quien lo hizo alcalde de su municipio, sino también se hizo de una fama de hombre temerario, a quien habitantes de comunidades de su municipio atribuyen decenas de asesinatos, entre ellas la de la abogada Digna Ochoa Plácido.

En la ficha técnica de la Policía Federal, que lo detuvo, también se le ubica como el principal responsable de las actividades del narcotráfico y tala clandestina en Guerrero.

Tras su captura, en febrero pasado, Alba Álvarez señaló que en la década de los setenta, a la edad de 15 años, se trasladó al estado de California, Estados Unidos, donde se dedicó a actividades relacionadas con el campo.

Allá permaneció cuatro años y a la edad de 19 regresó a Petatlán, para dedicarse a la compra de ganado y marihuana, según se señala en su historial delictivo elaborado con sus propias declaraciones.

La Policía Federal también logró conocer que el ex dirigente ganadero de Guerrero “almacenaba marihuana en grandes cantidades para posteriormente entregarla a un sujeto de apellidos Mercedes Monje, presunto narcotraficante originario de la comunidad de Murga, municipio de Petatlán”. A principio de los años noventa asumió el control de la Asociación Ganadera de Petatlán, la cual le sirvió de plataforma para posteriormente asumir el liderazgo de esa asociación en todo el estado.

Fue presidente municipal de Petatlán de 1993 a 1996. En esta etapa se hizo acompañar de numerosos escoltas que portaban armas de uso exclusivo del Ejército.

Rogaciano Alba dijo en su declaración ministerial que estableció nexos con el Cártel de Sinaloa, llegando a consolidar una cercana relación personal con los principales líderes de ese grupo, como Ismael Zambada alias “El Mayo Zambada”, y Arturo Beltrán Leyva, alias “El Barbas”, con quien trabajó durante muchos años, convirtiéndose en su principal operador para el trasiego de goma de opio, marihuana y cocaína en la región de la Costa Grande.

La Policía Federal informó que al existir una ruptura entre los líderes del Cártel de Sinaloa, tras la captura de Alfredo Beltrán Leyva el 21 de enero de 2008, Rogaciano Alba decidió quedarse del lado de Ismael Zambada García y Joaquín Guzmán Loera.

Asimismo, reportes de inteligencia señalan que en el año 2008, el detenido se reunió con Arturo Beltrán Leyva en Zihuatanejo, quien le ofreció el control del tráfico de droga en el estado de Guerrero. Alba Álvarez se rehusó a dicha oferta, lo que motivó un enfrentamiento y dio origen a un sinfín de hechos violentos.

Asimismo, el 3 de mayo de 2008 en Iguala, decenas de sicarios fuertemente armados tomaron por asalto el hotel donde se celebraba una reunión de ganaderos, liderada por Alba Álvarez, agresión de la que salió ileso pero siete de sus colaboradores perdieron la vida.

Al día siguiente un comando armado abrió fuego contra la casa de Alba Álvarez en Petatlán, dando muerte a sus hijos Alejandro y Roosvelt Alba de la Cruz. En su huida, los presuntos sicarios se llevaron también a su hija Ana Karen Alba de la Cruz, de quien hasta el momento se desconoce su paradero.

Después del ataque contra su familia, El Roga buscó refugio en el estado de Jalisco, bajo el cobijo de El Chapo Guzmán, El Mayo Zambada y Nacho Coronel, según habría declarado él mismo a las autoridades policiacas.

Aquí en Guerrero, la dirección del Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI) denunció que Alba Alvarez era protegido por el propio Ejército Mexicano y que vivía protegido en el mismo cuartel militar ubicado en Petatlán.

De parte del gobernador Zeferino Torreblanca siempre hubo deferencia para Rogaciano Alba, y no obstante que a raíz de los atentados que Alba Alvarez sufrió en Iguala y en su casa de Petatlán, y de que el Ejército y la PGR lo ubicó como uno de los operadores del cártel del Chapo Guzmán en Guerrero, el gobernador siempre respondió a los reporteros que aquí no tenía ninguna denuncia en su contra y que todos son inocentes hasta que se demuestra lo contrario.

A Rogaciano Alba se le acusa directamente de al menos tres muertes de hombres que presuntamente estaban relacionados con la muerte de su hermano René hace nueve años.

El primero fue Salvador Cortés González, muerto en la comunidad de El Nogal el 19 de febrero del 2000, hecho en el que, según denuncian campesinos, participaron militares del 40 Batallón de Infantería con sede en Ciudad Altamirano.

El segundo, Valentín Yánez Torres, torturado y quemado vivo en el poblado de Rancho Nuevo el 23 de marzo del 2000.

Asimismo, se le acusa de la muerte de Meregildo Torres, quien cayó el 14 de agosto de 2002.

Después de la emboscada en la que murió su hermano René Alba, además de los tres asesinatos mencionados, ocurrieron otros 15 crímenes más que la gente de la región le atribuye a Rogaciano, entre ellos los de Gustavo Zárate Martínez y Nicolás Martínez, El Cuarterón, a quienes se mencionó como probables asesinos materiales de Digna Ochoa.

A finales de los ochenta otro hermano de Rogaciano, Juventino, murió acribillado por soldados. Según la versión que se maneja en el municipio, Juventino bajaba de la sierra en una camioneta “cargada de marihuana” cuando un piquete de militares le ordenó que se detuviera. Él no obedeció y le dispararon. En ese hecho murieron con él otras cinco personas.

Organizaciones ambientalistas, activistas de derechos humanos y dirigentes de organizaciones sociales lo responsabilizan también del asesinato de la abogada Digna Ochoa Plácido; sin embargo, a pesar de que fueron presentadas denuncias directas en su contra —como la del campesino ecologista de la comunidad de La Morena, municipio de Petatlán, Javier Torres Cruz, uno de los perseguidos por Alba Alvarez—, se desconoce el resultado que tuvieron.

lunes, noviembre 24, 2008

Terror en la Sierra de Petatlán

En la sierra de Petatlán en la comunidad de La Morena viven familias humildes que han sido víctimas de la violencia y el acoso del ex-presidente municipal de Petatlán y ex-presidente de la Asociación de Ganaderos de Guerrero Rogaciano Alba Álvarez, quien se ha vinculado con varios actos de narcoviolencia en la entidad. Unos de los hombres de esta comunidad son campesinos ecologistas quienes han denunciado a Rogaciano Alba por el asesinato de sus familiares igual que por el asesinato de la abogada defensora Digna Ochoa. El siguiente artículo apareció en el periódico El Sur de Acapulco el día 24 de Noviembre, 2008.

Ametralladoras apuntando a las casas, soldados cerrojeando rifles, amenazas de llevarse a los niños, en La Morena
Maribel Gutiérrez

Cinco mujeres que viven en La Morena, en la sierra de Petatlán, cuentan que la madrugada del 13 de noviembre entraron tropas del Ejército y civiles armados, que buscaban armas y a sus esposos, y que maltrataron a los niños y a ellas, se robaron objetos de valor, amenazaron con llevárselas y con matar a todos, mientras apuntaban metralletas hacia las casas. Vivieron siete horas de terror, hasta que los militares se fueron. Cinco días después llegaron policías del estado, según ellos para investigar la denuncia de las familias, que ya se había publicado.

Las mujeres fueron entrevistadas por visitadores del Colectivo contra la Tortura y la Impunidad, organismo no gubernamental que envió observadores a esa comunidad, y que hará llegar los testimonios y las quejas a la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), y proporcionó una copia de las grabaciones a este diario.

Las mujeres entrevistadas piden que los soldados no vuelvan, no quieren sentir más el miedo por ver frente a su casa un vehículo artillado apuntando hacia donde están ellas con los niños, y soldados encapuchados con uniformes camuflados preguntando por los padres de familia de esta comunidad, principalmente los hermanos Javier, Felipe y Alejandro Torres Cruz, y amenazando con meterse a las casas.

Una de las mujeres, de 24 años de edad, Adela Mojica Villa, esposa de Javier Torres Cruz, que está embarazada, tuvo síntomas de peligro de aborto por el miedo que sufrió durante las horas que estuvieron los militares rodeando su casa, y que hizo que el martes 18, cuando oyó otra vez el ruido de carros que se acercaban al pueblo y pensó que eran nuevamente militares, salió corriendo, caminando por el monte con sus cinco hijos, uno de ellos en brazos, para refugiarse en otra comunidad.

Luz María Sánchez, de 22 años, cuenta que los soldados se metieron a su casa supuestamente para buscar armas, y aventaron un colchón con todo y un niño que estaba ahí acostado, que sufrió fuertes golpes al caer al suelo. No se sabe hasta ahora el motivo de la irrupción de unos 100 efectivos militares la madrugada del jueves 13 de noviembre, que según los testimonios de las mujeres iban acompañados por civiles armados del grupo del ex presidente municipal de Petatlán, Rogaciano Alba Álvarez. Pero informan que los soldados preguntaban por armas, y supuestamente las buscaban con un aparato detector, mostraron un uniforme tipo militar y dijeron que lo usan los hombres de la familia Torres, a quienes pretendían llevarse detenidos, pero no los encontraron.

Los Torres de La Morena han aparecido en publicaciones en los medios, por denuncias que han hecho contra militares y contra Rogaciano Alba Álvarez, a quien acusan del asesinato de dos de los hermanos. En septiembre de 2007, Javier Torres Cruz y su tío Isaías Torres Rosas presentaron en la Procuraduría General de Justicia del DF una denuncia con base en el relato de uno de los pistoleros de Rogaciano Alba quien dijo que él envió a tres sicarios que mataron a la abogada Digna Ochoa en la ciudad de México el 19 de octubre de 2001. Con esta denuncia la Procuraduría del DF reabrió el expediente y según información publicada en medios naionales citará a Rogaciano Alba. Desde que se informó de esa denuncia, los Torres de La Morena han recibido amenazas de que Rogaciano Alba reunió a sicarios para acabar con las familias de este poblado. Pero entre las mujeres de esta comunidad prevalece la idea de que Rogaciano Alba contrató a los soldados para que fueran a detener o a matar a los hombres, y que el fondo del conflicto es que los Torres son ecologistas que defienden los bosques, y no se someten a los dictados de Rogaciano Alba, quien ha sido señalado por sus vínculos con el narcotráfico.

Por otra parte, en el periódico La Jornada de Guerrero se publicó este domingo que según informes oficiales del gobierno estatal, los militares entraron a La Morena en operaciones contra la guerrilla, supuestamente en busca del comandante Ramiro del Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI).

Me pusieron la ametralladora enfrente de mi casa

Martha Elba Cruz Márquez, de 50 años, madre de los jóvenes a quienes buscaban los soldados, contó que los soldados llegaron antes del amanecer del jueves 13, unos soldados llegaron caminando, y 15 minutos después llegaron los carros.

"Eran las 5 de la mañana cuando llegó el gobierno aquí, tenían las casas rodeadas, aluzándonos por encima de las tejas, por encima de las paredes. Llegaron con ocho carros, me pisieron la ametralladora enfrente de mi casa, enfrente de la puerta, y los soldados queriéndose meter a mi casa.“Unos venían encapuchados, otros no; otros traían capucha como de franela y otros de tela delgadita verde, nada más con los puros ojos destapados y unas rajaditas en las narices, y uno de esos se quería meter a mi casa a la fuerza, que si no me quitaba de la puerta me iba a golpear para meterse a mi casa, y ya cuando quisimos nosotros salir vimos que andaban adentro de las casas que están solas, se metieron sin avisar.

"Porque un día antes fuimos a cobrar Oportunidades (el programa federal de asistencia a las familias pobres), y por eso se quedaron todas las mujeres y los niños en una casa, por eso cuando fueron a ver a su casa, ya los soldados habían hecho tiradero, les robaron sus documentos personales, una motosierra, calzado, dinero, alhajas, ropa de bebé, me quitaron a mí un chalequito de un bebé, que era mi nietito, y se lo llevaron.

"Y yo hablé con el mayor Rojas Méndez, y me dijo que si yo ponía la demanda me iba a ir más mal a mí que a él. Yo les pedí que me entregaran los documentos personales, que sacaron de las casas de los vecinos, les robaron sus boletas de nacimiento, actas de matrimonio, el papel del seguro, todos esos papeles les robaron."

–¿Cómo eran los efectivos que usted vio? –le pregunta el entrevistador del Colectivo contra la Tortura.

–"Era gobierno verde y era un gobierno vestio de negro y gentes civiles, porque traían una camioneta pickup llena de gente armada porque es conocida la gente sierreña, pura gente de Rogaciano traían ahí, y traían una mujer güera, pelo rubio, se quedó con el carro con la ametralladora aquí enfrente de mi casa con un soldado.

"El jueves cayeron los militares, yo pienso que era como unos 40 de verde y de negro como unos 15 y de los civiles venía llena la camionetita, eran como unos 10 gentes armadas. Nos rodearon la casa, no nos dejaban un espacio para ir a hacer el baño, estaban rodeadas las casas, con puras mujeres y niños adentro. Agarraron a un niño, que mandé a que fuera a soltar un becerrito, de 8 años, me lo agarraron de la mano queriéndoselo llevar, espantando a los niños, que nos iban a matar, que por eso venían con ametralladoras. Y los niños se asustaron y las mujeres, una mujer embarazada quería abortar porque se asustó, tiene dolores porque dice que se espantó mucho, y los culpables son ellos porque llegaron cuando estaba oscuro y asustando a la gente, todos los niños gritando de miedo, muchos carros y mucho gobierno, los niños decían que los guachos (soldados) nos van a llevar. Y las mujeres nos espantamos, y diciendo que nos iban a llevar a todas, preguntando por los esposos, por mis hijos, y por mi esposo."

Según la información difundida por la familia Torres, al día siguiente regresaron los civiles armados. Martha Elba Cruz dice que ya no los vió pero los oía. "Al siguiente día vinieron más. Nos dió miedo y por eso no los vimos, nada más oíamos los pasos y los golpes en las puertas donde se metieron. Era mucha gente encapuchada, tal vez se quedaron los civiles que llegaron un día antes con los soldados. Ya lo que hicimos, atrancamos las puertas y nos quedamos serios."

–¿El martes 18 vinieron nuevamente?

–"Volvieron a venir, dijeron que era policía del estado y que venían a resguardarnos, que los mandó el gobernador Zeferino Torreblanca. No nos maltrataron nada. De aquí llegaron a la casa de Anselmo Torres, entonces con sus nueras me mandó llamar, y me dijo que les ensañara las casas donde se metió el gobierno, y le enseñé las casas, todas desbaratadas, todo el tiradero y todos los papeles que se llevaron, alhajas, dinero, calzado, ropa, motosierra. Vino el coordinador operativo de la Costa Grande, capitán Dario de la Rosa Segura."

–Qué buscaban los militares?

–"Me dijeron que iban a estar viniendo seguido hasta que encontraran a los dueños de las casas, que hasta entonces se iban a retirar de aquí. Entonces yo lo que pido es que no venga el gobierno, porque los niños se espantan, al oír que preguntaban por su papá. No queremos ya que venga el gobierno, porque el gobierno nos ponía las armas enfrente, que si no salían los hombres que nos iban a tirar, que nos iban a tirar un granadazo para dentro de la casa, por eso aluzaban, yo me asustaba porque el señor le movía y le movía, yo ya esperaba que nos despedazaran a todos con los niños, era una ametralladora que traen arriba de un carro, y su ristra de tiros. Y tratándonos mal a nosotros, nos humillaban, que nos iban a llevar, que si no les entregaba a mis hijos que me iban a llevar a mí."

–¿Porqué cree qusted que buscan a sus hijos?

–"Los persiguen porque ellos defienden los bosques, porque ellos son ecologistas, y por eso los persigue el gobierno y Rogaciano, por ese mismo motivo que son ecologistas."

Se llevaron todos los documentos de la familia

Adela Mojica Villa, de 24 años, madre de cinco niños, esposa de Javier Torres Cruz, enuncia que el 13 de noviembre "cayó el gobierno, nos amenazaron, aluzaron a las casas y robaron cosas, y yo no quería salir pero se llevaron todos mis documentos, todos los de mis hijos, boletas de bautismo, actas de nacimiento, registros, mi papel del seguro mío y de mi esposo y de mis hijos. Era el gobierno militar. Venían pintos, con capuchas, con chalecos y nos ponían los carros con ametralladoras enfrente de las puertas y los niños lloraban y querían correr, y con miedo, nos atemorizaron."

–¿Qué buscaban?

–"Me preguntaron por mi esposo, Javier Torres. Él se dedica a cuidar los montes." (presentó en la Procuraduría del DF la denuncia contra Rogaciano Alba por el asesinato de la abogada Digna Ochoa).

"A mí me robaron una motosierra marca Stil, número 6500, una cámara con tres rollos tomados, papel de baño, tres cargadores de celular, un botiquín, papeles, tenía una caja de ampolletas, botes de Maalox, se llevaron una anestesia para entumir, unas botas de mi esposo."

El martes 18 de noviembre, cuando llegaron policías del estado, Adela Mojica se atemorizó y huyó con sus cinco hijos. "Yo estaba en el río lavando, yo me fui a correr con mis niños. Yo pienso que me pueden agarrar a los niños, porque han dicho que si no agarran a mi esposo que me van a agarrar a mí o algún niño. Tengo ocho meses de embarazo, me empezó a doler mi estómago, me duelen las caderas, porque corrí con mi niño en brazos, como mis hijos no pueden caminar recio porque están chiquitos, tuve miedo de que nos agarraran en el camino."

Buscaban armas con un detector

Bertha Ortiz Valdovinos, de 27 años, madre de cinco niños, cuenta que los soldados "llegaron rodeando las casas, nosotros nos asustamos, esperamos a que amaneciera bien para poder abrir las puertas, nomás oíamos que los perros ladraban. Cuando amaneció llegaron a la casas a preguntar que si teníamos armas, pasaban con una cosa, unos fierros, por fuera de la casa, en el patio, decían que ese fierro marcaba armas, que se las entregara. Yo le dije que no teníamos armas, que qué les iba a entregar, y ellos estaban pide y pide las armas. Ellos dijeron que sí tenémos y que teníamos a los maridos escondidos en las casas, debajo de las camas.

"Preguntaban por mi esposo, que sí estaba, que no lo quería entregar. Les dije que si querían meterse que se metieran, que nomás me entregaran la orden de cateo. Ahí siguieron. Me dijeron que si no entregábamos algo, del delito que fuera, que nos iba a ir mal y que hasta se podían llevar a una de todas, y que ellos lo sentían por los niños, a güevo querían que le entregara armas o lo que hubiera. Yo les dije, cómo quieren que les entregue armas si no tenemos. Tomaron fotos a la casa. Tardaron como una hora y media en mi casa."

Traían un uniforme como de soldado y decían que esos los usaban los esposos de nosotras

Luz María Sánchez Santos, de 22 años, con cuatro hijos, cuenta que el día 13 a las 5 de la madrugada "vinieron los militares, el Ejército mexicano y nos asustaron mucho, y rodearon las casas y se oía que cerrojeaban las armas y los niños adentro todos asustados lloraban, y nos decían que si ya nos iba a matar o qué iba a pasar. Cerrojeaban los rifles, los perros ladraban fierísimo y se oía que golpeaban algo afuera, se oyó que empujaron la puerta de un cartito que está solo. Oíamos que llegaban carros y carros.

"Esperamos a que amaneciera y vimos que eran soldados, casi todos venían tapados de la cara, y había unos que traían paño. Y nosotros le poníamos cuidado a la cara y nos decían groserías, que bajáramos la vista, que no teníamos porqué verlos a la cara.

"Después nos preguntaban dónde estaban los maridos. No estaban. Nos decían que no se hagan pendejas, hablaban muy mal, les dijimos que si querían ver que se metieran, nomás que nos enseñaran la orden. Y sí se metieron, y traían un uniforme como de soldado, y decían que esos uniformes los usaban los esposos de nosotros. Yo nunca había visto una ropa de esas en mi casa, ellos la traían y decían que ellos aquí la usaban y que tenían armas, y no es cierto.

"Nos asustaron, nos amenazaban que si no entregábamos armas y todas las cosas que nos iban a llevar. Uno me dio un empujón porque yo le dije que no había nada. Se metieron y estaba un niño en la cama, y decían que debajo de los colchones de la cama podía haber armas, y aventaron el colchón al suelo con todo y niño, y ya pero no encontraron nada."

Amenazaban de que se iban a llevar a los niños

Antonia Villa Valle, de 30 años, con 7 hijos, dijo que "vino el gobierno, llegó a las 5 de la madrugada, asustando a los niños, cerrojeando las armas, nos hablaban golpeado, que dónde estaban los maridos, que estaban allá adentro. Y traían un aparato, que para sacar armas de las casas, que les entregáramos las armas si no nos iban a llevar a nosotras y asustando a los niños y les decían que se los iban a llevar. Venían de verde, encapuchados, con trajes pintos.

"Pedimos que el gobierno ya no venga a perjudicar y a espantar a la gente de los pueblos. No sé por qué buscan a mi esposo, él no es culpabe de nada."

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