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miércoles, agosto 22, 2012

Probando Justicia

Publico esta nota con la intención de dar seguimento a una nota que fue publicada aquí hace tres años encabezada "En Huamuxtitlán, otro crimen de militares que es juzgado por militares".

 A veces, muy pocas veces, hay una semblanza de justicia en el estado de Guerrero y en nuestro querido México. Aunque esto no significa que habrá justicia, es un logro inmenso y abre la puerta para que la justicia deje de ser un espejismo de una simulación aquí en Guerrero, y se acerca más la posibilidad de que la justicia se alcance en nuestra región del mundo donde la justicia ha sido sólo un sueño guajiro por siglos (algunos dirían desde la llegada de los invasores europeos).

 

Inconstitucional, artículo de código militar

El Universal - 22 agosto 2012 

María de la Luz Gónzalez

Por ocho votos contra dos, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) declaró inconstitucional el artículo 57, fracción II, inciso “a”, del Código de Justicia Militar, que extiende la competencia de los tribunales castrenses a todos los delitos cometidos por integrantes de las Fuerzas Armadas. 

El fallo se dio en la resolución del amparo que interpusieron familiares de Bonfilio Rubio Villegas, asesinado por militares en 2009, para que el juicio en contra del responsable de su muerte salga del fuero militar y, por ahora, sólo es aplicable a este caso concreto. 

Aunque la votación de ocho a dos basta para establecer jurisprudencia, por tratarse de amparo se requieren otras cuatro resoluciones en el mismo sentido, sin un fallo en contrario que interrumpa la secuencia, lo cual es previsible que ocurra en las próximas sesiones del debate sobre fuero militar en las que están pendientes aun 27 amparos. 

La fracción II del artículo 57 del Código de Justicia Militar, en la que se basaron los tribunales castrenses para conocer de estos asuntos, ha sido considerada inconstitucional o inconvencional por la mayoría de los jueces de amparo que remitieron los expedientes a la Corte. 

Los juzgadores ampararon a varios de los demandantes, entre ellos la sargento segundo Silvia Hernández Tamariz y 16 soldados del Noveno Batallón de Infantería de Jalisco, en contra de los autos de formal prisión que les dictaron jueces militares, por considerar que no eran competentes para conocer de sus respectivos procesos. 

El argumento de los jueces de amparo fue que el referido precepto es contrario al artículo 13 constitucional, que regula el fuero militar, y a la Convención Interamericana de Derechos Humanos, así como al criterio fijado por la Corte al analizar la sentencia del caso Radilla, en el sentido de que el fuero militar no aplica en violación a derechos humanos. 

En el amparo resuelto ayer, el pleno confirmó la sentencia del juez sexto de Distrito del Centro Auxiliar de la Segunda Región, en Cholula, Puebla, Carlos Alfredo Soto Morales, quien ordenó a un juez militar declararse incompetente en el proceso que se siguió al soldado Valentín Alejo Hilario por el homicidio culposo de Rubio. 

Los ministros Salvador Aguirre, Margarita Luna, Luis María Aguilar y Jorge Mario Pardo sostuvieron que para analizar la validez del artículo impugnado era suficiente el artículo 14 constitucional, sin incluir las sentencias de la Corte Interamericana de Derechos Humanos contra el Estado mexicano, por ampliar el fuero de guerra a delitos ajenos a la disciplina militar. 

La ministra ponente Olga Sánchez Cordero propuso turnar el expediente un juez federal, porque el homicidio de Bonfilio Rubio Villegas fue cometido por un servidor público de la federación en ejercicio de sus funciones, como integrante en activo de las Fuerzas Armadas, pero José Ramón Cossío consideró que el caso corresponde a un juzgado del fuero común. 

La sentencia de amparo estableció que el artículo 57 del Código de Justicia Militar en la fracción impugnada no debe aplicarse en el futuro en perjuicio de los demandantes y que el expediente debería remitirse al Juzgado de Distrito del Estado de Guerrero.

miércoles, abril 20, 2011

El Asesinato de Javier Torre Cruz y un estado corrupto

Parece que desde la carcel sigue operando con todo su crueldad el cacique guerrerense y ex-presidente municipal de Petatlán, Rogaciano Alba Álvarez alias "El Roga", para silenciar a una persona valiente quien tuvo la fortaleza moral de hacer lo correcto y denunciarlo por el asesinato de Digna Ochoa Plácido, la abogada defensora de los campesinos ecologistas incluyendo Teodoro Cabreras y Rodolfo Montiel. Pero peor aún es que parece que quien fuera el asesino intelectual aún tiene tanta influencia para controlar (o darles miedo) a elementos del ejército y a los policías estatales. La Guerra Sucia no ha terminado en Guerrero, y la dizque guerra contra el narco parece ser un buen pretexto para encubrir actos violentos al mando de caciques, influyentes y corruptos.

Matan en la sierra de Petatlán al campesino que denunció el asesinato de Digna Ochoa; culpan a sicarios de Rogaciano

El Sur de Acapulco - 21 de Abril, 2011

Zacarías Cervantes - Chilpancingo

El campesino de la sierra de Petatlán Javier Torres Cruz, reconocido porque denunció en la Procuraduría del DF al narcotraficante Rogaciano Alba como autor del asesinato de la abogada Digna Ochoa, fue asesinado la tarde del lunes por sicarios, presuntamente al servicio de éste, que se encuentra preso por presuntos vínculos con el crimen organizado. Asimismo, se informó que su hermano, Felipe Torres Cruz, se encuentra herido al parecer de gravedad.

Las organizaciones no gubernamentales Taller de Desarrollo Comunitario (Tadeco) y el Colectivo contra la Tortura y la Impunidad (Ccti), condenaron ayer este crimen y demandaron al gobierno estatal y federal la investigación del caso y el castigo a los responsables.

Marcelina Torres Cruz, hermana del activista asesinado, confirmó ayer vía telefónica a la dirigencia de estos dos organismos que su hermano Javier, de 30 años, fue emboscado aproximadamente a las 5:30 de la tarde del lunes cerca de La Morena, municipio de Petatlán, de donde es originario.

Los organismos informaron que la versión de otro de sus hermanos, Alejandro, es que Javier, “de manera extraña”, se trasladaba por el lugar conocido como Puerto de la Mosca, que se encuentra entre las comunidades de La Morena y La Barranca, en la Sierra de Petatlán, cuando fue recibido a balazos por un grupo de hombres encabezados por uno de apellido Arreola, mismos que fueron identificados como “sicarios” al servicio de Rogaciano Alba, revelaron Tadeco y el Ccti.

Alba Álvarez, ex presidente municipal de Petatlán y ex presidente de la Unión Regional Ganadera de Guerrero, actualmente se encuentra preso en el penal de La Palma, acusado de delincuencia organizada, contra la salud y portación de armas de fuego de uso exclusivo del Ejército.

La información que recibieron los organismos de los familiares de Javier Torres es que al enterarse de la emboscada acudieron en su auxilio, pero también fueron recibidos a balazos y en esta segunda agresión resultó herido su hermano Felipe.

Posteriormente, la familia Torres pidió auxilio a la Policía Estatal y al cuartel militar del 19 Batallón de Infantería, sin embargo denunciaron que les negaron la ayuda con el argumento de que “no querían meterse en problemas”, sin explicar con quién no querían tener esos problemas.

El asesinato de Javier Torres Cruz está precedido de constantes amenazas, agresiones y el asesinato de algunos de sus familiares por grupos caciquiles, según venían denunciando, entre ellos el de Alba Álvarez, que pretendían despojarlos de su tierra.

Javier Torres interpuso una demanda penal en contra Rogaciano Alba Álvarez, en septiembre de 2007, por el asesinato de la defensora de derechos humanos Digna Ochoa y Plácido.

Tadeco y el Ccti recuerdan que desde entonces, la seguridad de él mismo y su familia había venido siendo amenazada “y cada vez era más frágil”, especialmente después de su secuestro e intento de desaparición en diciembre del 2008.

Añaden que el 21 de diciembre del 2008, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos acordó el otorgamiento de medidas cautelares para Javier Torres Cruz, las cuales fueron reclamadas por él mismo el 7 de agosto del 2009 ante el titular del Ministerio Público de Azueta, que se presentó en la comunidad de La Morena para tomarle su declaración ministerial sobre la Averiguación Previa AZUE/PETA/111/2008, “las cuales nunca le fueron otorgadas de manera dolosa”.

Asimismo señalan que recientemente la familia Torres había descubierto que atrás de un “alarmante deterioro del estado de salud de Javier, había un intento de envenenamiento por parte de su esposa Adela Mojica Villa, quien, a su vez, antes de huir de la comunidad, les manifestó que recibía órdenes de los Arreola”.

En el comunicado de los dirigentes del Tadeco y del Ccti, se señala que Alejandro Torres les manifestó que ayer (lunes) “es probable que Javier haya sido citado por su esposa en el lugar donde fue emboscado para ver a sus hijos y aclarar su situación conyugal”.

“El asesinato de Javier Torres Cruz es resultado de la estrategia de despojo y explotación de los grupos de poder económico y político, que en contubernio con los malos gobiernos, es decir, la verdadera delincuencia organizada, mantienen una guerra de exterminio de pueblos y comunidades en distintos lugares del país y en particular en la sierra de Guerrero”, denunciaron los organismos.

En tanto, señalan que el Ejército mexicano ha mantenido una presencia intimidante y violatoria de los derechos de las comunidades mediante incursiones y persecuciones constantes.

“Javier Torres se resistió hasta donde pudo, pero finalmente sucumbió a la represión de sus enemigos dirigidos por Rogaciano Alba Álvarez, encubiertos por el Estado; a la traición de su propia esposa víctima del chantaje y el terror de las amenazas contra su familia; al desprecio e indiferencia cómplice del Estado que nunca le otorgó las medidas cautelares solicitadas ni los servicios que su comunidad reclama para romper el cerco de la marginación”, exponen.

Acusan que Javier Torres es una víctima más de la criminalización de la lucha social y de la llamada guerra del narco, “de esa guerra de capitales oscuros donde el Estado ha tomado partido y el gobierno de Calderón es parte de los contendientes, coludido con los grupos de poder político y económico integrados en las cúpulas de los partidos y en los grupos empresariales”.

Señalan que Torres Cruz “ha sido liquidado, asesinado, pero la lucha contra el despojo, la explotación, la represión y el desprecio se mantiene viva en la Sierra de Guerrero”.

Finalmente, Tadeco y el Ccti demandan el cese del hostigamiento a la familia Torres, de La Morena, protección y otorgamiento inmediato de medidas cautelares a los sobrevivientes. Asimismo, que se castigue a los asesinos.

También que se investigue debidamente y se aclaren los hechos del 16 de febrero del 2010, que se deslinden responsabilidades, que se aclare la situación jurídica de los presos Anselmo Torres Quiroz y Huber Vega Correa y se castigue a los agresores y asesinos de Adolfo Torres Rosas.

Además, “que no se utilice el discurso de la lucha contra el narcotráfico para encubrir actos de hostigamiento e intimidación en contra de las comunidades de la Sierra de Guerrero”, y que se “transparente” la presencia militar en la región y se esclarezca la presencia de paramilitares con informes fidedignos de sus acciones y resultados.

Piden, a la vez, la salida inmediata del Ejército mexicano de pueblos y ciudades de la Sierra de Guerrero y el regreso a sus cuarteles, castigo a los militares culpables de violaciones de derechos humanos y reparación de los daños causados a comunidades, organizaciones sociales y familias.

lunes, abril 26, 2010

Militares perseguían a presuntos narcos en Puerto las Ollas: Tadeco

La aclaración, para evitar que se demeriten denuncias por incursiones pasadas

Tres desconocidos se escondieron en el pueblo; soldados dispararon, pero ofrecieron disculpas

La Jornada de Guerrero - el 26 de Abril del 2010

MARLÉN CASTRO

Chilpancingo, 25 de abril. El Taller de Desarrollo Comunitario (Tadeco), fungiendo como portavoz de los habitantes de la comunidad Puerto las Ollas, del municipio de Coyuca de Catalán, aclaró que la incursión militar de ayer sábado fue porque un vehículo militar perseguía a tres desconocidos a bordo de una cuatrimoto, que al parecer portaban drogas.

La organización civil explicó que hacía la aclaración a petición de los habitantes, “para no provocar alguna falsa controversia con los mandos militares y demeritar las denuncias de las incursiones anteriores, y sobre las cuales está vigente la demanda de justicia y castigo a los culpables”.

El mismo sábado habitantes de Puerto las Ollas llamaron a algunos medios de comunicación para informar de la nueva incursión militar.

“Otra vez entraron los militares y quemaron y tiraron las pertenencias; a una de las mujeres que estaba cocinando le tiraron su comal y se quemó. Llegaron tirando balazos al aire, tirando la comida, empujando a todos, sin importarles si eran mujeres o ancianos. Nos gritaron palabras obscenas y buscando a los hombres del pueblo”, narró a La Jornada Guerrero Patricia Mendoza Garibay.

Pero este domingo, el Tadeco abundó que cerca de las 10 de la mañana habitantes informaron que habían escuchado algunos disparos por el lado de la cancha de la comunidad, y que desde la tienda Conasupo podían ver a un grupo de soldados.

Señaló la organización que como resultado de esa incursión hubo un accidente que no había pasado a mayores y que se había suscitado porque un vehículo militar perseguía desde Las Palancas a tres desconocidos que iban en una cuatrimoto, a quienes alcanzaron justo en la cancha de Puerto las Ollas, donde les dispararon para que se detuvieran.

Tales disparos habrían hecho blanco en la mochila en la que los desconocidos trasladaban droga, y como era normal, las detonaciones alarmaron a la población, que desconocía la razón de la presencia militar.

De acuerdo con el Tadeco, los militares pidieron comprensión, ofrecieron disculpas y se retiraron.

Asegura también que en las acciones “no hubo agresiones ni daños a la comunidad, salvo el cateo de una casa habilitada para albergar a peones de otras comunidades que eventualmente acuden a trabajar en la comunidad, donde al parecer querían esconderse los perseguidos”.

domingo, julio 12, 2009

Denuncian nueva incursión del Ejército en Puerto las Ollas

Dos comandos de soldados llegaron la noche del sábado, alerta Monroy Hernández
La Jornada Guerrero - 12 Julio 2009

CITLAL GILES Y REDACCION

Los pobladores de la comunidad viven entre temor y enojo por las agresiones militares

Niñas de Puerto las Ollas caminan entre la niebla - Foto: JAVIER VERDINPor cuarta ocasión en un mes, y a dos días de que el gobierno de Estados Unidos haya anunciado investigar abusos militares en México por las incursiones en Puerto las Ollas, dos comandos de soldados ingresaron anoche a este poblado ubicado en la sierra.

De acuerdo con datos proporcionados por el coordinador del Taller de Desarrollo Comunitario (Tadeco), Javier Monroy Hernández, habitantes de la comunidad le informaron que alrededor de las 10 de la noche los soldados se colocaron en las áreas de cultivo entre Puerto las Ollas y Las Palancas, por lo que alertó “sobre cualquier incidente que pudiera suscitarse en perjuicio de los habitantes de estas comunidades”.

Las incursiones militares anteriores fueron objeto de un reportaje que fue presentado como nota principal del diario estadunidense The Washington Post, y generaron la reacción del gobierno de ese país, que advirtió que podría congelar recursos del Plan Mérida si se comprueban violaciones a los derechos humanos por parte del Ejército.

Ayer por la mañana, Monroy Hernández dijo que en Puerto las Ollas hay zozobra y enojo luego de las tres incursiones anteriores del Ejército para hostigar y amedrentar a los habitantes, y aseguró que se instalará ahí un módulo para que la gente lleve sus demandas sociales.

En la reciente visita que hizo el Tadeco a Puerto las Ollas, Monroy Hernández percibió un gran temor en la gente, pero al mismo tiempo enojo, porque las personas viven “en una zozobra permanente” por la presencia militar, ya que altera la tranquilidad, la estabilidad emocional de los habitantes, incluso de los niños, quienes han mostrado en sus juegos el daño sicológico que los soldados han dejado en ellos.

“Vimos con preocupación que estas cosas están calando en los niños porque ahora sus juegos son las persecuciones y el esconderse, como hacen sus padres cuando llegan los militares”.

Sin embargo, comentó Monroy que observaron ánimo en las mujeres, quienes se han sentido apoyadas por organizaciones de derechos humanos, “eso les da valor para enfrentar a los militares, como lo hicieron en esta última ocasión, cuando les preguntaron cuál era el motivo de su presencia”.

Los habitantes denunciaron que sienten temor porque en esta última ocasión, aunque el Ejército entró para llevar a cabo un “supuesta investigación” sobre las agresiones de los soldados del batallón 40, se enfocaron más en ubicar con detalle cómo están construidas las casas, cómo y dónde están ubicadas, cómo está organizada la comunidad.

Ante esto, Monroy Hernández aseguró que instalarán en la comunidad un módulo de desarrollo comunitario, como en La Morena, para que conozcan sus derechos y busquen soluciones a sus problemas.

“No tienen maestros, la escuela está abandonada (que es más bien un aula), además los soldados destruyeron parte del mobiliario”, criticó el coordinador.

domingo, junio 28, 2009

Ecologistas de Zihuatanejo preocupados por acciones militares

"Lamenta la ROGAZ la violencia como en los años 70 en derechos humanos"
El Sur de Acapulco - 28 de Junio del 2009

Noé Aguirre Orozco - Zihuatanejo, Gro.

La vocera de la Red de Organizaciones y Grupos Ambientales de Zihuatanejo (ROGAZ), Obdulia Balderas Sánchez, lamentó el regreso de la violencia como en los años 70, así como el parecido del gobierno de Zeferino Torreblanca con el de Rubén Figueroa Figueroa, dijo respecto a la ejecución de dos ecologistas en Tierra Caliente y del Foro de Defensores de Derechos Humanos y Organizaciones Indígenas realizado el viernes en Tlapa, donde concluyeron que son víctimas de la represión del gobierno y la impunidad que propicia.

La ecologista dijo que le parecía alarmante que Rubén Figueroa, quien cometió crímenes en Aguas Blancas y con quien hubo tanta represión durante su gobierno, “que ahora sea él, ese personaje que ande avalando a los candidatos para diputados, quiere decir que estamos en un estado de total impunidad, que pueden cometer con el pueblo los más atroces crímenes sin que haya un gobierno que nos defienda o nos proteja”.

Mencionó que con la presencia del Ejército en las calles “están orillando a esos abusos y a esos crímenes, porque el Ejército no se anda con consideraciones con los civiles”.

Agregó que no hay manera de parar al Ejército porque son insensibles y “Zeferino siempre justifica los ataques, dice que es el papel del gobierno”.

Balderas Sánchez, en entrevista ayer en su domicilio, hizo un exhorto al gobernador y pidió que retire al Ejército de las calles y que dejen de confundir la lucha del narcotráfico con las luchas sociales.

Por último, la ambientalista consideró alarmante la situación que se vive en el estado de Guerrero y en el país.

domingo, junio 21, 2009

Policías queman una casa y atacan a mujeres y ganado

El Sur de Acapulco - 21 de Junio del 2009
"Hieren soldados y policías a una joven en la sierra; fueron atacados, dice la versión oficial"
Israel Flores - Ciudad Altamirano, Gro.

Militares y policías de la Operación Conjunta Guerrero irrumpieron en el poblado El Nanche de la sierra de Coyuca de Catalán y quemaron una casa, saquearon casas e hirieron a una adolescente de 16 años, luego de que presuntamente patrullas balearon la camioneta donde ésta viajaba, sólo porque se les atravesó, denunciaron los afectados.

Sin embargo, el reporte oficial indica que sujetos armados se enfrentaron a balazos en dos ocasiones con elementos ministeriales, federales y estatales, en la comunidad del Nanche municipio de Coyuca de Catalán, cuando pretendían ejecutar órdenes de aprehensión.

Según el informe oficial, no hubo personas lesionadas, solo una de las patrullas de la Policía Estatal que acompañaba al convoy de más de 6 patrullas, salió con un impacto en el parabrisas.

El Operativo Conjunto salió de madrugada a la población del Nanche a ejecutar al menos 3 órdenes de aprehensión de sujetos acusados de homicidio. Al llegar al pueblo, desde un domicilio particular “fueron recibidos a balazos”, señala la versión policiaca.

Los hechos sucedieron alrededor de las 6 de la mañana. Al no poder lograr la detención, comenzaron a salir del lugar con la luz del sol, pero en el camino fueron emboscados, repelieron la agresión y no reportan personas lesionadas. Los elementos policíacos regresaron a Coyuca de Catalán y Ciudad Altamirano, cerca de las 11 de la mañana, sin más problemas.


Patrullas balacearon camioneta donde viajaban dos mujeres

Una maestra de 22 años, y su alumna de 16, se trasladaban del poblado de Piedra Redonda a Llano Grande, para realizar los preparativos de la clausura de fin de cursos, cuando se toparon con el convoy de patrullas y comenzaron a dispararles. Alrededor de las 3 de la tarde, llegó a una clínica de Ciudad Altamirano, la joven de nombre Jazmín Román Orozco, quien presentaba un impacto en el hombro que le destrozó el hueso, otro en la pierna y un rozón en la cabeza. La familia y la joven ya iniciaron la averiguación previa en el ministerio público, en contra del Operativo Conjunto.

Señalaron en su declaración que viajaban en una camioneta Blazer de modelo antiguo, cuando los agentes comenzaron a dispararles, al parecer solo porque estaban en el paso. “No había motivo alguno”, dijeron los familiares a la prensa, enojados por el hecho.

La comunidad de Piedra Redonda se ubica en el camino al Nanche, precisamente en el paso por donde viajaban las patrullas. La familia ya tuvo la visita de elementos ministeriales y federales, con quienes confirmaron que las unidades si pasaron por ese tramo. Cabe señalar, que el señalamiento es contra patrullas estatales y federales, debido a que la familia la ubica por ser “oscuras, con letreros que dice preventiva, y que viajaban gente tapada del rostro”, mientras que ubican también a los ministeriales en “patrullas blancas”, y no las colocan en la zona de la balacera.


Se equivocaron de casa y la quemaron: vecina de El Nanche

Una tía de la joven herida denunció que su hermano, vecino del Nanche, fue víctima de una equivocación por parte de agentes del Operativo que le quemaron la casa, le mataron ganado y saquearon otras viviendas. La señora María dijo que su hermano Sixto Orozco Ramírez, presentará su demanda por los delitos de daños y robo este domingo o lunes, según las condiciones que haya para bajar a Coyuca de Catalán. Agregó que cerca de las seis de la mañana rodearon su casa, realizaron disparos contra la vivienda, la quemaron y de paso mataron una vaca y dos chivos, además de que le robaron alhajas, oro y dinero.

Cabe señalar que existe un reporte oficial en el que indica que el Operativo iba a ejecutar órdenes de aprehensión en contra de tres sujetos, pero no aparece el nombre de Sixtos Orozco, en esa lista.

lunes, junio 15, 2009

Sitian 500 militares cuatro días dos pueblos de la sierra para buscar a Ramiro del ERPI

El Sur de Acapulco 15 de Junio del 2009

Jesús Saavedra
desde Puerto de Las Ollas, sierra de los municipios Coyuca de Catalán y Petatlán, Guerrero

Unos 500 efectivos militares mantuvieron sitiadas por cuatro días las comunidades de Puerto de Las Ollas y Las Palancas, municipio de Coyuca de Catalán, en donde torturaron a dos personas, robaron comida, maltrataron a las mujeres y a los niños, y pretendieron sembrar en las casas ropa militar, semilla de amapola y armas.

La operación militar, que comenzo el martes y tenía el objetivo de capturar a la columna guerrillera que encabeza Omar Guerrero Solís, el comandante Ramiro del Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI), de acuerdo con la denuncia que hicieron los vecinos afectados a organismos civiles de derechos humanos que los visitaron el sábado.

La habitual calma de este poblado enclavado en la mesa del macizo de la Sierra Madre del Sur, en las colindancias de los municipios de Coyuca de Catalán y Petatlán, se vio perturbada al mediodía del martes cuando un convoy militar ingresó a toda velocidad por la brecha de terracería al grito de “¡Viva Rogaciano!”; los gritos de los soldados se referían a Rogaciano Alba Álvarez, viejo cacique priísta de Petatlán, ex alcalde, ex presidente de la Unión Ganadera de Guerrero por más de 15 años, y a quien autoridades federeles vinculan con el cártel del narcotráfico que encabeza Joaquín El Chapo Guzmán.

La irrupción violenta de los soldados provocó minutos de angustia, de miedo, de llanto en Puerto de Las Ollas, una comunidad de una docena de humildes viviendas de madera en donde habitan familias serranas que se dedican a la siembra de autoconsumo y que se oponen sistemáticamente a explotar la riqueza natural de madera que les rodea y que les ha traído problemas con “los civiles armados que a fuerza quieren que explotemos el bosque”, dice Angélica.

Los primeros soldados que llegaron a este poblado provenían del Cuarto Grupo de Morteros destacamentados en Zacatula, municipio de La Unión, quienes buscaban a “los secuestradores, los asesinos esos que encabeza Ramiro, en dónde está, porqué lo protegen”, gritaban furiosos los militares a una docena de mujeres con sus hijos que miraban temerosas esa acción inesperada el mediodía del martes.

A pesar de que no hay información oficial de esta operación, se deduce que los efectivos del Ejército buscaban a una columna guerrillera que encabeza Omar Guerrero Solís, el comandante Ramiro, del Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI) y que el domingo 31 de mayo ofreció una conferencia en “algún lugar de la sierra”. La entrevista se publicó en medios de Guerrero y de la ciudad de México, y en el programa Punto de Partida que dirige Denis Maerker en el canal 2 de Televisa el martes 2 de junio por la noche.

En la información que se proyectó en ese espacio de Televisa, Ramiro denunciaba la “complicidad” de autoridades del estado y del Ejército con Rogaciano Alba Álvarez a quien acusó de tener un grupo civil paramilitar para aniquilar a campesinos que se oponían a la siembra de drogas o a la tala de montes en la sierra de Petatlán.

De igual forma el jefe guerrillero advirtió que el ERPI estaba preparado “militarmente” para responder a un ataque de las fuerzas armadas o de esos grupos paramilitares y descartaba la vía electoral para cambiar las condiciones políticas y sociales del país. Exactamente una semana después de que se transmitió esa información en Televisa, los soldados irrumpieron en Puerto de Las Ollas en donde suponían que había sido la entrevista con Ramiro y que sus pobladores estaban coludidos o daban protección a “los asaltantes, a los asesinos”, calificativos que eran utilizados en la época de la guerra sucia contra los guerrilleros.

Los abusos cometidos en la irrupción de los militares fueron denunciados por los vecinos por medio de organizaciones civiles, y publicados en El Sur, y por ello este sábado defensors de los derechos humanos y reporteros acudieron a ese lugar para verificar las denuncias de abusos de efectivos militares. A este recorrido en donde se levantaron esas denuncias acudieron los coordinadores de la Comisión de Defensa de los Derechos Humanos (Codehum) de Tierra Caliente, Rubén Román Bahena; de Costa Grande, Ramón Navarrete Magdaleno; el médico de la Codehum, Leonidas Mancilla Calvo; el abogado Juan Castro Castro del Centro de Derechos Humanos de La Montaña Tlachinollan; Manuel Olivares Hernández del Centro de Derechos Humanos de Chilapa José María Morelos y Pavón; Virginio Vázquez del Consejo Ciudadano de Chilapa; Raymundo Díaz del Colectivo Contra la Tortura y la Impunidad (Ccti) y Javier Monroy del Taller de Desarrollo Comunitario (Tadeco).

Militares torturan, roban y disparan

Los testimonios recabados en esta población son de madres de familia e hijos, quienes narraron los momentos difíciles que vivieron desde el martes al sábado cuando los militares colocaron en estado de sitio el lugar donde viven, hasta para ir al baño los vigilaban, ejemplifican en sus relatos.

De acuerdo con esas denuncias, el martes al mediodía llegaron unos 60 soldados a bordo de tres camionetas artilladas y se dirigieron a la tienda comunitaria de Las Ollas en donde vieron que un joven estaba afuera tomando un refresco con un rifle; el joven al ver que llegaron de forma violenta huyó al monte y dejó el arma que utiliza para cazar; los testimonios indican que los soldados catearon la tienda comunitaria y dispararon al aire el rifle calibre .22, para “justificar” disparos de los civiles hacia ellos y responder con disparos al aire.

Los soldados se dirigieron a la cancha en donde decomisaron una cuatrimoto que llevaba pacas de láminas de cartón, para una vivienda que los varones mayores de edad estaban construyendo en conjunto para una familia, y que huyeron al oír las detonaciones de las armas de los militares; por radio los soldados ya habían pedido “refuerzos” pues decían que habían sido atacados por los civiles. Después de la irrupción en este poblado, los soldados detuvieron a un joven de 14 años y a otro varón de 33 años que está enfermo debido a un derrame cerebral del que pudo salir vivo.

Los soldados se retiraron de la comunidad el sábado antes de las 2 de la tarde, viajaban a bordo de 12 vehículos Humvee, seis camionetas de redilas y una camioneta artillada, donde viajaba el comandante a cargo de la operación. Cinco kilómetros antes de llegar a Las Ollas, los militares se encontraron con el convoy de cinco camionetas donde viajaban reporteros y los representantes de organismos civiles de defensa de los derechos humanos; visiblemente alterados y sonriendo irónicamente sólo preguntaron a dónde viajaba ese convoy. “A Las Ollas”, respondimos desde las camionetas, “ah, ustedes son esos de derechos humanos, ja, sigan su camino”, dijo un soldado que se bajó de la camioneta que iba en la punta de la columna militar y empezaron a grabar desde sus unidades a los que viajaban hacia esa comunidad. Ni una explicación oficial de ese operativo militar de cuatro días.

Y es que desde el jueves, representantes del Ccti intentaron llegar a esa comunidad para verificar las denuncias de atropellos, pero un retén militar, instalado kilómetros antes de llegar a la comunidad lo impedía, hasta el sábado que abandonaron el campamento y se retiraron a sus cuarteles.

Si los van a quebrar a mí también, dijo doña Amanda

Doña Amanda, una señora de más de 60 años, fue la primera en dar su testimonio de lo que sucedió en esos cuatro días de sitio a la comunidad donde vive con su esposo e hijas, “los militares llegaron en tres comandos, llegaron al mediodía del martes, llegaron tirando balazos a la comunidad y no sabíamos porqué esa actitud; desde que salieron de la curva gritando como locos dijimos ‘éstos traen algo malo’, porque llegaron matándose en sus carros, en cuanto llegaron se escuchó la balacera, la gritadera y los niños llore y llore, a correr todo mundo”. Explicó que los militares decían que andaban buscando a los “asaltantes, a los secuestradores, a los asesinos, que les dijéramos en dónde estaban, que nosotros sabíamos dónde estaban esos que matan gente”.

Indicó que su nieto y su hijo estaban con ellas cuando llegaron los militares, “les pedimos que trajéramos la cuatrimoto que se había quedado en el camino y que los militares estaban maltratando y cuando regresaban los militares los vieron y ese fue el delito; los tuvieron golpeando como tres horas y los amenazaron que si decían, que otra vez que vinieran los iban a quebrar”.

“A mí me dijeron que si decíamos la verdad a los de derechos humanos o los reporteros, que me iban a quebrar y les dije que qué esperaban que de una vez, que me quebraran, si eso era lo que andaban buscando, pues que se dieran gusto”, dijo doña Amanda.

A su nieto Omar García Ávila de 14 años lo torturaron, “se lo llevaron, lo subieron a una camioneta, le taparon la cara con una camisa gruesa y le apretaban la camisa (para asfixiarlo), les decía que se detuvieran porque se estaba ahogando, le dieron de golpes con las palmas abiertas en los oídos, le picaban con un cuchillo la espalda, le dieron toques eléctricos desde una camioneta, le dieron patadas en la nuca y en el estómago. Mi hijo está enfermo de un derrame cerebral, César Ávila Ávila de 33 años, lo tenían en la cancha donde juegan los niños”.

“No detuvieron a nadie, sólo se llevaron para torturar a mi hijo y a mi nieto; se enojaron porque los hombres escaparon y cómo no iban a escapar si llegaron echando balazos y querían que entregáramos a nuestros esposos que huyeron para el monte”. Dijo que nadie respondió con fuego a los militares, “nos decían que nuestros maridos eran unos rajados, que porqué corrían y les dijimos que no tenían porqué pelear. Saquearon las casas, se llevaron la leche de los niños, se llevaron ropa, la ropa interior de las mujeres, las toallas femeninas, se burlaban con esas prendas y diciendo disparates”.

Dijo que fue “suerte que todos los hombres mayores estaban trabajando en la construcción de una casa para habitarla y cuando oyeron los balazos de los militares huyeron para el monte y los fueron siguiendo, les dispararon”.

A partir del martes por la noche empezaron a llegar los “refuerzos” de Atoyac y de Lázaro Cárdenas, en total contabilizó la población unos 500 soldados que establecieron su base de operaciones en la cancha de tierra que tienen en Las Ollas; miércoles, jueves y viernes, montaron operaciones en la zona serrana aledaña a esa población en busca de los adultos que huyeron y de los “asesinos”, apoyados vía aérea con helicópteros artillados. El martes y miércoles los primeros soldados catearon viviendas, hurgaron ropas y se robaron alimentos, “estaban buscando armas y nos dijeron que si no teníamos que ellos las iban a encontrar y que no nos hiciéramos los que no sabíamos nada”, revela Edith, una señora de 35 años con lágrimas en los ojos.

Los soldados intentaron introducir en los domicilios ropa de tipo militar, inclusive tenían preparado un costal de semilla de amapola, que al final decidieron quemar a un costado de la cancha, al no encontrar ni a guerrilleros, ni armas, mucho menos a los adultos que huyeron para el monte.

Erica sostiene a un bebé de meses de nacido y llora al relatar que esos días de “miedo, me amenazaron que me iban a dar un balazo, no quise ir a la casa, me hicieron un tiradero, se llevaron mi comida y traían ropa de soldado para meterla entre mis pertenencias; se llevaron una hamaca nueva, unas botas fiadas para mis niños y no nos dejaron para comer”, indica.

Mauricio de 9 años, parece que está tranquilo y relata que cuando llegaron los soldados regresaban de “llevar un tiro (un viaje)” de madera para la casa que construían su papá y otros adultos de la comunidad, “y cuando llegaron los soldados empezaron a tirar balazos, nos tuvimos que tirar a un lado de la carretera a un pozo y cuando salimos nos empezaron a preguntar en dónde estaban los que corrieron y nos dijeron que nos iban a llevar si no decíamos en dónde estaban, pero nos dejaron libres porque mi mamá intervino y les pidió que no nos hicieran nada, nomás se reían de nosotros”, aseveró.

La mamá de Omar García Ávila relató que los soldados “llegaron preguntando por Ramiro, por eso empezaron a golpear y a torturar a mi hijo y a mi hermano; andaban preguntando por varios nombres, tenían una lista con nombres y que en dónde estaban. Ya que empezaron los refuerzos no se metieron a las casas, se burlaban de nosotros y nos decían que nadie les podía hacer nada y se reían, que nos dejen en paz, no hemos hecho nada malo”. La madrugada del miércoles, las dos personas torturadas decidieron abandonar el poblado en la oscuridad y se fueron al monte, para hallarse con el resto de los varones que huyeron al momento de la incursión militar.

Los pobladores rechazaron que hayan respondido la agresión de los soldados a balazos, como se publicó en este diario según las primeras versiones procedentes de la comunidad, “no tenemos armas, sólo instrumentos para trabajar nuestras tierras”, responde doña Erica. Revelan que con los soldados, iban civiles con capuchas que informaban de todos los movimientos de la población y que inclusive aportaron datos para una lista con nombres de varones de aquí. Inclusive una mujer que viajaba en cuatrimoto, la mañana del sábado les avisó que por el acceso de Vallecitos de Zaragoza iba subiendo un convoy de reporteros y defensores de derechos humanos para verificar las denuncias de violaciones. Esa alerta orilló a los militares a levantar su campamento y partir rumbo a ese acceso y la otra parte del contingente militar lo hizo por la vía hacia Petatlán.

Temerosos quienes huyeron al monte

El poblado de Las Ollas se quedó a merced de los militares desde el martes y todos los hombres adultos se fueron; el día que llegaron los soldados estaban trabajando en la construcción de una vivienda de madera y al escuchar las detonaciones de los militares decidieron huir al monte. Los dos días posteriores huyeron por el bosque y evitando encontrarse con los soldados que a pie y apoyados con helicópteros por aire, los buscaban afanosamente.

Al atardecer del sábado se lograron comunicar a través de un radio de control remoto que tienen en esa comunidad y reportaron que estaban “bien” en algún lugar del denso bosque escondidos, “temerosos de que los militares vuelvan otra vez”. Vía radio, explicaron que cuando oyeron los disparos decidieron los diez varones que trabajaban en la construcción de la casa huir, “nos fuimos, porque nos disparaban a matar, no debemos nada y les pedimos que nos digan qué se traen con nosotros, si somos gente de bien”. Reportaron que una persona mayor de 50 años, se sentía mal por las largas caminatas de un lado a otro para esquivar a los militares, “estamos cansados, con hambre, no hemos comido y pedimos que nos dejen en paz; no sabemos qué buscan, nosotros no hemos hecho nada”, dijo una voz masculina en la comunicación e inclusive desistieron de la ayuda del médico de la Codehum para atender a la persona que se sentía mal.

Los testimonios de las mujeres y de los niños, fueron levantados por el personal de la Codehum, quien dio a conocer que prepararán una queja para radicarla a la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) y se investiguen esas denuncias de atropellos a la población civil.

Las Ollas pueblo prehispánico alfarero

Para llegar hasta esta comunidad mestiza, se puede acceder por San Luis La Loma, municipio de Tecpan; por Petatlán o por la carretera Zihuatanejo-Ciudad Altamirano, por el poblado de Vallecitos de Zaragoza; las tres vías son brechas de terracería y en donde te toma más de cinco a siete horas de camino en camionetas de doble tracción para poder llegar.

Las Ollas se ubica en el cenit de una cordillera de montañas y desde donde se puede apreciar a la perfección como esta formación natural que es la Sierra Madre del Sur, divide a la Costa Grande de la Tierra Caliente; el poblado está rodeado de un espeso bosque y en el centro se ubican exactamente una docena de humildes viviendas de madera. Sus habitantes no rebasan el centenar de personas entre adultos y niños, que se dedican a la siembra de autoconsumo: maíz, frijol, lechuga, rábano, tomate, cilantro y comen cuando se puede jabalí, venado y conejillo salvaje.

Doña Angélica explica que este poblado se denomina Las Ollas porque en los pequeños montes que rodean el poblado se pueden encontrar enterradas ollas de barro de todos los tamaños; algunas de estas ollas tienen labrado una figura, probablemente de corte Olmeca, que carga en su espalda ollas de barro que se supone llevan en su interior ofrendas a alguna deidad.

A cinco minutos de esta comunidad se ubica Las Palancas, en donde se encuentra abandonada una escuela que sirve de potrero de vacas y burros, una comisaría que es utilizada como bodega y en los alrededores se construyeron dos viviendas que son habitadas por sus familias.

Ambas comunidades se acogieron desde hace tres años a la religión Cristiana y en las dos se puede encontrar a dos pastores que “predican la palabra del señor”; son poblados en donde sus habitantes no se les escucha decir una sola grosería o alguna mala actitud. El pastor que se encuentra en esta comunidad, dio a conocer que hasta el sábado por la mañana le permitieron ingresar a la comunidad, “les pedí (a los soldados) en nombre del Señor que actuaran con serenidad, pero sólo responden que siempre decimos lo mismo, que somos cristianos. Estamos en oración constante para que esta pesadilla se acabe”, añadió.

lunes, noviembre 24, 2008

Terror en la Sierra de Petatlán

En la sierra de Petatlán en la comunidad de La Morena viven familias humildes que han sido víctimas de la violencia y el acoso del ex-presidente municipal de Petatlán y ex-presidente de la Asociación de Ganaderos de Guerrero Rogaciano Alba Álvarez, quien se ha vinculado con varios actos de narcoviolencia en la entidad. Unos de los hombres de esta comunidad son campesinos ecologistas quienes han denunciado a Rogaciano Alba por el asesinato de sus familiares igual que por el asesinato de la abogada defensora Digna Ochoa. El siguiente artículo apareció en el periódico El Sur de Acapulco el día 24 de Noviembre, 2008.

Ametralladoras apuntando a las casas, soldados cerrojeando rifles, amenazas de llevarse a los niños, en La Morena
Maribel Gutiérrez

Cinco mujeres que viven en La Morena, en la sierra de Petatlán, cuentan que la madrugada del 13 de noviembre entraron tropas del Ejército y civiles armados, que buscaban armas y a sus esposos, y que maltrataron a los niños y a ellas, se robaron objetos de valor, amenazaron con llevárselas y con matar a todos, mientras apuntaban metralletas hacia las casas. Vivieron siete horas de terror, hasta que los militares se fueron. Cinco días después llegaron policías del estado, según ellos para investigar la denuncia de las familias, que ya se había publicado.

Las mujeres fueron entrevistadas por visitadores del Colectivo contra la Tortura y la Impunidad, organismo no gubernamental que envió observadores a esa comunidad, y que hará llegar los testimonios y las quejas a la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), y proporcionó una copia de las grabaciones a este diario.

Las mujeres entrevistadas piden que los soldados no vuelvan, no quieren sentir más el miedo por ver frente a su casa un vehículo artillado apuntando hacia donde están ellas con los niños, y soldados encapuchados con uniformes camuflados preguntando por los padres de familia de esta comunidad, principalmente los hermanos Javier, Felipe y Alejandro Torres Cruz, y amenazando con meterse a las casas.

Una de las mujeres, de 24 años de edad, Adela Mojica Villa, esposa de Javier Torres Cruz, que está embarazada, tuvo síntomas de peligro de aborto por el miedo que sufrió durante las horas que estuvieron los militares rodeando su casa, y que hizo que el martes 18, cuando oyó otra vez el ruido de carros que se acercaban al pueblo y pensó que eran nuevamente militares, salió corriendo, caminando por el monte con sus cinco hijos, uno de ellos en brazos, para refugiarse en otra comunidad.

Luz María Sánchez, de 22 años, cuenta que los soldados se metieron a su casa supuestamente para buscar armas, y aventaron un colchón con todo y un niño que estaba ahí acostado, que sufrió fuertes golpes al caer al suelo. No se sabe hasta ahora el motivo de la irrupción de unos 100 efectivos militares la madrugada del jueves 13 de noviembre, que según los testimonios de las mujeres iban acompañados por civiles armados del grupo del ex presidente municipal de Petatlán, Rogaciano Alba Álvarez. Pero informan que los soldados preguntaban por armas, y supuestamente las buscaban con un aparato detector, mostraron un uniforme tipo militar y dijeron que lo usan los hombres de la familia Torres, a quienes pretendían llevarse detenidos, pero no los encontraron.

Los Torres de La Morena han aparecido en publicaciones en los medios, por denuncias que han hecho contra militares y contra Rogaciano Alba Álvarez, a quien acusan del asesinato de dos de los hermanos. En septiembre de 2007, Javier Torres Cruz y su tío Isaías Torres Rosas presentaron en la Procuraduría General de Justicia del DF una denuncia con base en el relato de uno de los pistoleros de Rogaciano Alba quien dijo que él envió a tres sicarios que mataron a la abogada Digna Ochoa en la ciudad de México el 19 de octubre de 2001. Con esta denuncia la Procuraduría del DF reabrió el expediente y según información publicada en medios naionales citará a Rogaciano Alba. Desde que se informó de esa denuncia, los Torres de La Morena han recibido amenazas de que Rogaciano Alba reunió a sicarios para acabar con las familias de este poblado. Pero entre las mujeres de esta comunidad prevalece la idea de que Rogaciano Alba contrató a los soldados para que fueran a detener o a matar a los hombres, y que el fondo del conflicto es que los Torres son ecologistas que defienden los bosques, y no se someten a los dictados de Rogaciano Alba, quien ha sido señalado por sus vínculos con el narcotráfico.

Por otra parte, en el periódico La Jornada de Guerrero se publicó este domingo que según informes oficiales del gobierno estatal, los militares entraron a La Morena en operaciones contra la guerrilla, supuestamente en busca del comandante Ramiro del Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI).

Me pusieron la ametralladora enfrente de mi casa

Martha Elba Cruz Márquez, de 50 años, madre de los jóvenes a quienes buscaban los soldados, contó que los soldados llegaron antes del amanecer del jueves 13, unos soldados llegaron caminando, y 15 minutos después llegaron los carros.

"Eran las 5 de la mañana cuando llegó el gobierno aquí, tenían las casas rodeadas, aluzándonos por encima de las tejas, por encima de las paredes. Llegaron con ocho carros, me pisieron la ametralladora enfrente de mi casa, enfrente de la puerta, y los soldados queriéndose meter a mi casa.“Unos venían encapuchados, otros no; otros traían capucha como de franela y otros de tela delgadita verde, nada más con los puros ojos destapados y unas rajaditas en las narices, y uno de esos se quería meter a mi casa a la fuerza, que si no me quitaba de la puerta me iba a golpear para meterse a mi casa, y ya cuando quisimos nosotros salir vimos que andaban adentro de las casas que están solas, se metieron sin avisar.

"Porque un día antes fuimos a cobrar Oportunidades (el programa federal de asistencia a las familias pobres), y por eso se quedaron todas las mujeres y los niños en una casa, por eso cuando fueron a ver a su casa, ya los soldados habían hecho tiradero, les robaron sus documentos personales, una motosierra, calzado, dinero, alhajas, ropa de bebé, me quitaron a mí un chalequito de un bebé, que era mi nietito, y se lo llevaron.

"Y yo hablé con el mayor Rojas Méndez, y me dijo que si yo ponía la demanda me iba a ir más mal a mí que a él. Yo les pedí que me entregaran los documentos personales, que sacaron de las casas de los vecinos, les robaron sus boletas de nacimiento, actas de matrimonio, el papel del seguro, todos esos papeles les robaron."

–¿Cómo eran los efectivos que usted vio? –le pregunta el entrevistador del Colectivo contra la Tortura.

–"Era gobierno verde y era un gobierno vestio de negro y gentes civiles, porque traían una camioneta pickup llena de gente armada porque es conocida la gente sierreña, pura gente de Rogaciano traían ahí, y traían una mujer güera, pelo rubio, se quedó con el carro con la ametralladora aquí enfrente de mi casa con un soldado.

"El jueves cayeron los militares, yo pienso que era como unos 40 de verde y de negro como unos 15 y de los civiles venía llena la camionetita, eran como unos 10 gentes armadas. Nos rodearon la casa, no nos dejaban un espacio para ir a hacer el baño, estaban rodeadas las casas, con puras mujeres y niños adentro. Agarraron a un niño, que mandé a que fuera a soltar un becerrito, de 8 años, me lo agarraron de la mano queriéndoselo llevar, espantando a los niños, que nos iban a matar, que por eso venían con ametralladoras. Y los niños se asustaron y las mujeres, una mujer embarazada quería abortar porque se asustó, tiene dolores porque dice que se espantó mucho, y los culpables son ellos porque llegaron cuando estaba oscuro y asustando a la gente, todos los niños gritando de miedo, muchos carros y mucho gobierno, los niños decían que los guachos (soldados) nos van a llevar. Y las mujeres nos espantamos, y diciendo que nos iban a llevar a todas, preguntando por los esposos, por mis hijos, y por mi esposo."

Según la información difundida por la familia Torres, al día siguiente regresaron los civiles armados. Martha Elba Cruz dice que ya no los vió pero los oía. "Al siguiente día vinieron más. Nos dió miedo y por eso no los vimos, nada más oíamos los pasos y los golpes en las puertas donde se metieron. Era mucha gente encapuchada, tal vez se quedaron los civiles que llegaron un día antes con los soldados. Ya lo que hicimos, atrancamos las puertas y nos quedamos serios."

–¿El martes 18 vinieron nuevamente?

–"Volvieron a venir, dijeron que era policía del estado y que venían a resguardarnos, que los mandó el gobernador Zeferino Torreblanca. No nos maltrataron nada. De aquí llegaron a la casa de Anselmo Torres, entonces con sus nueras me mandó llamar, y me dijo que les ensañara las casas donde se metió el gobierno, y le enseñé las casas, todas desbaratadas, todo el tiradero y todos los papeles que se llevaron, alhajas, dinero, calzado, ropa, motosierra. Vino el coordinador operativo de la Costa Grande, capitán Dario de la Rosa Segura."

–Qué buscaban los militares?

–"Me dijeron que iban a estar viniendo seguido hasta que encontraran a los dueños de las casas, que hasta entonces se iban a retirar de aquí. Entonces yo lo que pido es que no venga el gobierno, porque los niños se espantan, al oír que preguntaban por su papá. No queremos ya que venga el gobierno, porque el gobierno nos ponía las armas enfrente, que si no salían los hombres que nos iban a tirar, que nos iban a tirar un granadazo para dentro de la casa, por eso aluzaban, yo me asustaba porque el señor le movía y le movía, yo ya esperaba que nos despedazaran a todos con los niños, era una ametralladora que traen arriba de un carro, y su ristra de tiros. Y tratándonos mal a nosotros, nos humillaban, que nos iban a llevar, que si no les entregaba a mis hijos que me iban a llevar a mí."

–¿Porqué cree qusted que buscan a sus hijos?

–"Los persiguen porque ellos defienden los bosques, porque ellos son ecologistas, y por eso los persigue el gobierno y Rogaciano, por ese mismo motivo que son ecologistas."

Se llevaron todos los documentos de la familia

Adela Mojica Villa, de 24 años, madre de cinco niños, esposa de Javier Torres Cruz, enuncia que el 13 de noviembre "cayó el gobierno, nos amenazaron, aluzaron a las casas y robaron cosas, y yo no quería salir pero se llevaron todos mis documentos, todos los de mis hijos, boletas de bautismo, actas de nacimiento, registros, mi papel del seguro mío y de mi esposo y de mis hijos. Era el gobierno militar. Venían pintos, con capuchas, con chalecos y nos ponían los carros con ametralladoras enfrente de las puertas y los niños lloraban y querían correr, y con miedo, nos atemorizaron."

–¿Qué buscaban?

–"Me preguntaron por mi esposo, Javier Torres. Él se dedica a cuidar los montes." (presentó en la Procuraduría del DF la denuncia contra Rogaciano Alba por el asesinato de la abogada Digna Ochoa).

"A mí me robaron una motosierra marca Stil, número 6500, una cámara con tres rollos tomados, papel de baño, tres cargadores de celular, un botiquín, papeles, tenía una caja de ampolletas, botes de Maalox, se llevaron una anestesia para entumir, unas botas de mi esposo."

El martes 18 de noviembre, cuando llegaron policías del estado, Adela Mojica se atemorizó y huyó con sus cinco hijos. "Yo estaba en el río lavando, yo me fui a correr con mis niños. Yo pienso que me pueden agarrar a los niños, porque han dicho que si no agarran a mi esposo que me van a agarrar a mí o algún niño. Tengo ocho meses de embarazo, me empezó a doler mi estómago, me duelen las caderas, porque corrí con mi niño en brazos, como mis hijos no pueden caminar recio porque están chiquitos, tuve miedo de que nos agarraran en el camino."

Buscaban armas con un detector

Bertha Ortiz Valdovinos, de 27 años, madre de cinco niños, cuenta que los soldados "llegaron rodeando las casas, nosotros nos asustamos, esperamos a que amaneciera bien para poder abrir las puertas, nomás oíamos que los perros ladraban. Cuando amaneció llegaron a la casas a preguntar que si teníamos armas, pasaban con una cosa, unos fierros, por fuera de la casa, en el patio, decían que ese fierro marcaba armas, que se las entregara. Yo le dije que no teníamos armas, que qué les iba a entregar, y ellos estaban pide y pide las armas. Ellos dijeron que sí tenémos y que teníamos a los maridos escondidos en las casas, debajo de las camas.

"Preguntaban por mi esposo, que sí estaba, que no lo quería entregar. Les dije que si querían meterse que se metieran, que nomás me entregaran la orden de cateo. Ahí siguieron. Me dijeron que si no entregábamos algo, del delito que fuera, que nos iba a ir mal y que hasta se podían llevar a una de todas, y que ellos lo sentían por los niños, a güevo querían que le entregara armas o lo que hubiera. Yo les dije, cómo quieren que les entregue armas si no tenemos. Tomaron fotos a la casa. Tardaron como una hora y media en mi casa."

Traían un uniforme como de soldado y decían que esos los usaban los esposos de nosotras

Luz María Sánchez Santos, de 22 años, con cuatro hijos, cuenta que el día 13 a las 5 de la madrugada "vinieron los militares, el Ejército mexicano y nos asustaron mucho, y rodearon las casas y se oía que cerrojeaban las armas y los niños adentro todos asustados lloraban, y nos decían que si ya nos iba a matar o qué iba a pasar. Cerrojeaban los rifles, los perros ladraban fierísimo y se oía que golpeaban algo afuera, se oyó que empujaron la puerta de un cartito que está solo. Oíamos que llegaban carros y carros.

"Esperamos a que amaneciera y vimos que eran soldados, casi todos venían tapados de la cara, y había unos que traían paño. Y nosotros le poníamos cuidado a la cara y nos decían groserías, que bajáramos la vista, que no teníamos porqué verlos a la cara.

"Después nos preguntaban dónde estaban los maridos. No estaban. Nos decían que no se hagan pendejas, hablaban muy mal, les dijimos que si querían ver que se metieran, nomás que nos enseñaran la orden. Y sí se metieron, y traían un uniforme como de soldado, y decían que esos uniformes los usaban los esposos de nosotros. Yo nunca había visto una ropa de esas en mi casa, ellos la traían y decían que ellos aquí la usaban y que tenían armas, y no es cierto.

"Nos asustaron, nos amenazaban que si no entregábamos armas y todas las cosas que nos iban a llevar. Uno me dio un empujón porque yo le dije que no había nada. Se metieron y estaba un niño en la cama, y decían que debajo de los colchones de la cama podía haber armas, y aventaron el colchón al suelo con todo y niño, y ya pero no encontraron nada."

Amenazaban de que se iban a llevar a los niños

Antonia Villa Valle, de 30 años, con 7 hijos, dijo que "vino el gobierno, llegó a las 5 de la madrugada, asustando a los niños, cerrojeando las armas, nos hablaban golpeado, que dónde estaban los maridos, que estaban allá adentro. Y traían un aparato, que para sacar armas de las casas, que les entregáramos las armas si no nos iban a llevar a nosotras y asustando a los niños y les decían que se los iban a llevar. Venían de verde, encapuchados, con trajes pintos.

"Pedimos que el gobierno ya no venga a perjudicar y a espantar a la gente de los pueblos. No sé por qué buscan a mi esposo, él no es culpabe de nada."

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