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miércoles, abril 20, 2011

El Asesinato de Javier Torre Cruz y un estado corrupto

Parece que desde la carcel sigue operando con todo su crueldad el cacique guerrerense y ex-presidente municipal de Petatlán, Rogaciano Alba Álvarez alias "El Roga", para silenciar a una persona valiente quien tuvo la fortaleza moral de hacer lo correcto y denunciarlo por el asesinato de Digna Ochoa Plácido, la abogada defensora de los campesinos ecologistas incluyendo Teodoro Cabreras y Rodolfo Montiel. Pero peor aún es que parece que quien fuera el asesino intelectual aún tiene tanta influencia para controlar (o darles miedo) a elementos del ejército y a los policías estatales. La Guerra Sucia no ha terminado en Guerrero, y la dizque guerra contra el narco parece ser un buen pretexto para encubrir actos violentos al mando de caciques, influyentes y corruptos.

Matan en la sierra de Petatlán al campesino que denunció el asesinato de Digna Ochoa; culpan a sicarios de Rogaciano

El Sur de Acapulco - 21 de Abril, 2011

Zacarías Cervantes - Chilpancingo

El campesino de la sierra de Petatlán Javier Torres Cruz, reconocido porque denunció en la Procuraduría del DF al narcotraficante Rogaciano Alba como autor del asesinato de la abogada Digna Ochoa, fue asesinado la tarde del lunes por sicarios, presuntamente al servicio de éste, que se encuentra preso por presuntos vínculos con el crimen organizado. Asimismo, se informó que su hermano, Felipe Torres Cruz, se encuentra herido al parecer de gravedad.

Las organizaciones no gubernamentales Taller de Desarrollo Comunitario (Tadeco) y el Colectivo contra la Tortura y la Impunidad (Ccti), condenaron ayer este crimen y demandaron al gobierno estatal y federal la investigación del caso y el castigo a los responsables.

Marcelina Torres Cruz, hermana del activista asesinado, confirmó ayer vía telefónica a la dirigencia de estos dos organismos que su hermano Javier, de 30 años, fue emboscado aproximadamente a las 5:30 de la tarde del lunes cerca de La Morena, municipio de Petatlán, de donde es originario.

Los organismos informaron que la versión de otro de sus hermanos, Alejandro, es que Javier, “de manera extraña”, se trasladaba por el lugar conocido como Puerto de la Mosca, que se encuentra entre las comunidades de La Morena y La Barranca, en la Sierra de Petatlán, cuando fue recibido a balazos por un grupo de hombres encabezados por uno de apellido Arreola, mismos que fueron identificados como “sicarios” al servicio de Rogaciano Alba, revelaron Tadeco y el Ccti.

Alba Álvarez, ex presidente municipal de Petatlán y ex presidente de la Unión Regional Ganadera de Guerrero, actualmente se encuentra preso en el penal de La Palma, acusado de delincuencia organizada, contra la salud y portación de armas de fuego de uso exclusivo del Ejército.

La información que recibieron los organismos de los familiares de Javier Torres es que al enterarse de la emboscada acudieron en su auxilio, pero también fueron recibidos a balazos y en esta segunda agresión resultó herido su hermano Felipe.

Posteriormente, la familia Torres pidió auxilio a la Policía Estatal y al cuartel militar del 19 Batallón de Infantería, sin embargo denunciaron que les negaron la ayuda con el argumento de que “no querían meterse en problemas”, sin explicar con quién no querían tener esos problemas.

El asesinato de Javier Torres Cruz está precedido de constantes amenazas, agresiones y el asesinato de algunos de sus familiares por grupos caciquiles, según venían denunciando, entre ellos el de Alba Álvarez, que pretendían despojarlos de su tierra.

Javier Torres interpuso una demanda penal en contra Rogaciano Alba Álvarez, en septiembre de 2007, por el asesinato de la defensora de derechos humanos Digna Ochoa y Plácido.

Tadeco y el Ccti recuerdan que desde entonces, la seguridad de él mismo y su familia había venido siendo amenazada “y cada vez era más frágil”, especialmente después de su secuestro e intento de desaparición en diciembre del 2008.

Añaden que el 21 de diciembre del 2008, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos acordó el otorgamiento de medidas cautelares para Javier Torres Cruz, las cuales fueron reclamadas por él mismo el 7 de agosto del 2009 ante el titular del Ministerio Público de Azueta, que se presentó en la comunidad de La Morena para tomarle su declaración ministerial sobre la Averiguación Previa AZUE/PETA/111/2008, “las cuales nunca le fueron otorgadas de manera dolosa”.

Asimismo señalan que recientemente la familia Torres había descubierto que atrás de un “alarmante deterioro del estado de salud de Javier, había un intento de envenenamiento por parte de su esposa Adela Mojica Villa, quien, a su vez, antes de huir de la comunidad, les manifestó que recibía órdenes de los Arreola”.

En el comunicado de los dirigentes del Tadeco y del Ccti, se señala que Alejandro Torres les manifestó que ayer (lunes) “es probable que Javier haya sido citado por su esposa en el lugar donde fue emboscado para ver a sus hijos y aclarar su situación conyugal”.

“El asesinato de Javier Torres Cruz es resultado de la estrategia de despojo y explotación de los grupos de poder económico y político, que en contubernio con los malos gobiernos, es decir, la verdadera delincuencia organizada, mantienen una guerra de exterminio de pueblos y comunidades en distintos lugares del país y en particular en la sierra de Guerrero”, denunciaron los organismos.

En tanto, señalan que el Ejército mexicano ha mantenido una presencia intimidante y violatoria de los derechos de las comunidades mediante incursiones y persecuciones constantes.

“Javier Torres se resistió hasta donde pudo, pero finalmente sucumbió a la represión de sus enemigos dirigidos por Rogaciano Alba Álvarez, encubiertos por el Estado; a la traición de su propia esposa víctima del chantaje y el terror de las amenazas contra su familia; al desprecio e indiferencia cómplice del Estado que nunca le otorgó las medidas cautelares solicitadas ni los servicios que su comunidad reclama para romper el cerco de la marginación”, exponen.

Acusan que Javier Torres es una víctima más de la criminalización de la lucha social y de la llamada guerra del narco, “de esa guerra de capitales oscuros donde el Estado ha tomado partido y el gobierno de Calderón es parte de los contendientes, coludido con los grupos de poder político y económico integrados en las cúpulas de los partidos y en los grupos empresariales”.

Señalan que Torres Cruz “ha sido liquidado, asesinado, pero la lucha contra el despojo, la explotación, la represión y el desprecio se mantiene viva en la Sierra de Guerrero”.

Finalmente, Tadeco y el Ccti demandan el cese del hostigamiento a la familia Torres, de La Morena, protección y otorgamiento inmediato de medidas cautelares a los sobrevivientes. Asimismo, que se castigue a los asesinos.

También que se investigue debidamente y se aclaren los hechos del 16 de febrero del 2010, que se deslinden responsabilidades, que se aclare la situación jurídica de los presos Anselmo Torres Quiroz y Huber Vega Correa y se castigue a los agresores y asesinos de Adolfo Torres Rosas.

Además, “que no se utilice el discurso de la lucha contra el narcotráfico para encubrir actos de hostigamiento e intimidación en contra de las comunidades de la Sierra de Guerrero”, y que se “transparente” la presencia militar en la región y se esclarezca la presencia de paramilitares con informes fidedignos de sus acciones y resultados.

Piden, a la vez, la salida inmediata del Ejército mexicano de pueblos y ciudades de la Sierra de Guerrero y el regreso a sus cuarteles, castigo a los militares culpables de violaciones de derechos humanos y reparación de los daños causados a comunidades, organizaciones sociales y familias.

lunes, octubre 11, 2010

La Guerra Sucia contra Ecologistas en Guerrero

La represión de ecologistas y luchadores sociales en Guerrero sigue como nunca antes, sin importar los cambios de administraciones de gobiernos. Los caciques y los influyentes con toda impunidad se muestran más crueles y codiciosos que nunca, y no aparece nadie en la escena política o social para frenar la Guerra Sucia que sigue matando, torturando, hostigando y encarcelando a la gente buena y humilde de nuestra región.

"Pararon la explotación del bosque y se desató la represión"

El Sur de Acapulco - 11 de Octubre, 2010

Carlos Betancourt - Chilpancingo

La lucha que llevó a Rodolfo Montiel Flores a ser víctima de persecución, tortura y encarcelamiento a manos de militares y su posterior exilio del país, se remonta a 1998, cuando con campesinos de 15 localidades de la sierra de Petatlán, y Coyuca de Catalán forma la Organización de Campesinos Ecologistas de la Sierra de Petatlán y Coyuca de Catalán para defender los bosques.

La explotación de los bosques estaba a cargo de los ejidos de esta región, organizados en la Unión de Ejidos Rubén Figueroa Figueroa, y su principal compradora era la empresa estadunidense Boise Cascade, que para sus operaciones en Guerrero formó la filial Costa Grande Forest Products.

Los campesinos ecologistas plantearon que en los dos años anteriores el problema de la sequía se agravó, el tiempo en que la Boise Cascade llegó a la región a llevarse la madera, que compraba en rollo, a 60 dólares el metro cúbico.

En una nota publicada en el periódico El Sur, el 7 de febrero de ese año, se informa: “Campesinos de 15 comunidades de la sierra de Petatlán manifestaron en una asamblea su oposición a la tala de los bosques ejidales de esta región. Argumentaron que en el pasado ciclo agrícola no tuvieron cosechas y han disminuido los pastizales por efecto de la desaparición de manantiales y la sequía provocada por la explotación forestal, que se intensificó en los dos últimos años”.

El paro de la madera, se le denominó a las acciones tomadas el jueves 19 de febrero de 1998, en el polvoriento camino de terracería que va de Santa Rosa a El Durazno, una de las principales vías por las que se sacaba la madera de la sierra guerrerense.

Fue una advertencia a los dirigentes de la Unión de Ejidos Rubén Figueroa Figueroa y a los comisariados ejidales, hecha por decenas de campesinos de la sierra, que ese día decidieron parar la tala de los bosques. Enviaron el aviso por medio de los choferes de 13 camiones madereros que tenían detenidos en El Palomar, la mayoría cargados con grandes troncos y otros con tablas, sacados de los bosques de los ejidos forestales de las partes altas.

Los campesinos calculaban que había unos diez camiones más en el ejido El Durazno, y la misma cantidad en San Antonio y en Corrales, que estaban detenidos en la parte alta porque los choferes se habían enterado de que al bajar no los dejarían pasar.

El 11 de mayo, nuevamente, el grupo de campesinos ecologistas detuvo un camión cargado de madera para impedir la explotación de los bosques, en el ejido El Mameyal.

A menos de tres meses de paro en la explotación forestal en la sierra de Petatlán, declarado por el grupo de campesinos, que buscaban evitar un desastre ecológico, la Unión de Ejidos Rubén Figueroa quedó prácticamente inactiva, y la principal compradora de madera en rollo de esta región, la empresa Costa Grande Forest Products, filial de la estadunidense Boise Cascade, anunció el cierre de sus operaciones en este lugar.

La respuesta

De inmediato, la respuesta del gobierno fue la persecución de los campesinos ecologistas. En lugar de enviar a los inspectores forestales que pedían los campesinos, el gobierno federal envió tropas del Ejército, con el pretexto de que los ecologistas tenían relación con grupos armados guerrilleros. Efectivos del Ejército Mexicano incursionaron en la sierra de Petatlán, prácticamente rodearon el poblado de El Mameyal, y establecieron campamentos en por lo menos cuatro sitios; desde ahí patrullaban toda la región y preguntaban por los ecologistas, a quienes pretendían vincular con guerrilleros.

Como antecedente, el delegado en Guerrero de la Secretaría de Medio Ambiente Recursos Naturales y Pesca, José Antonio Arjona, en un reporte enviado el 4 de febrero a la titular de la Semarnat, Julia Carabias, descalificó al grupo ambientalista.

El funcionario señaló en ese reporte que lo que buscaban los campesinos ecologistas con la suspensión de la actividad forestal era disminuir la presencia gubernamental en esa área, lo que favorecería “actividades ilícitas” de “grupos subversivos” armados o de cultivadores de estupefacientes, a los que podrían estar vinculados los integrantes del movimiento, según el funcionario.

Caso emblemático

El 2 de mayo de 1999 luego de constantes e intensas operaciones armadas en contra de la población civil de la región, son detenidos Rodolfo Montiel y Teodoro García; su caso no es el único, es una muestra de lo que sucedió con cientos más, antes, durante y después de la captura de estos.

Por ejemplo, en Banco Nuevo, el 19 de mayo de 2005 fue emboscado el campesino ecologista Albertano Peñaloza, a la entrada de su casa, en el ataque murieron sus hijos Abatuel de 9 años y Armando de 19, y otros dos de sus hijos y él fueron heridos de bala.

Al día siguiente del ataque en Banco Nuevo, tropas del Ejército arrestaron a Rodolfo, Palemón y Germán Cabrera González, que de la comunidad de El Rincón del Refugio se trasladaban a Banco Nuevo para ayudar a su compañero Albertano a sepultar a sus hijos. Los tres detenidos fueron trasladados a la cárcel de Acapulco, donde se encuentran acusados de portar armas.

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El exilio es peor que la cárcel, dice el campesino ecologista de la sierra de Petatlán Rodolfo Montiel

El Sur de Acapulco - 11 de Octubre, 2010

Rosendo Betancourt Radilla - Ciudad de México

(Primera parte)

“En la cárcel era duro para mí, pero creo que ahora estoy peor”, es la frase con la que el campesino ecologista de la sierra de Petatlán, Rodolfo Montiel Flores, define su vida en el exilio que sufre desde hace más de cinco años. Se fue a Estados Unidos porque fue amenazado de muerte si seguía en México. Antes de que fuera obligado a salir del país, fue desterrado de Guerrero por un pacto en 2001 entre el presidente Vicente Fox Quesada y el gobernador René Juárez Cisneros, según la amenaza que entonces recibió precisamente en el momento en que salía de la cárcel de Iguala. Ahora, el campesino ecologista, declarado preso de conciencia por Amnistía Internacional (AI) en 1999 y ganador del Premio Goldman 2000-2001 por su labor en defensa del medio ambiente, platica cómo es vivir en el exilio.

La represión contra él se da porque en 1998 participó en la defensa de los bosques de la sierra de Petatlán. Ahora es uno de los 548 asilados políticos que tiene registrado el Departamento de Justicia de Estados Unidos en la última década.

Y aunque ha sufrido maltratos físicos que una persona que vive en un país democrático en el siglo XXI jamás podría imaginar, lo más difícil de sobrellevar es el exilio y así lo expresa, “para mí esto es muy doloroso porque no puedo ir al país donde nací, donde crecí, donde me hice viejo, a donde pertenezco porque ahí está mi lucha”.

También le duele estar alejado de su familia pero cuando habla de la deforestación, de la destrucción de la naturaleza, su voz se corta, toma pausas y solloza. Rodolfo Montiel es un ecologista que desea “que los que vienen atrás puedan disfrutar de los árboles y los ríos”.

Debido a que su caso es emblemático de la tortura y represión por parte de las fuerzas castrenses contra la población civil en el país, el 26 y 27 de agosto la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Coidh –órgano judicial de la Organización de Estados Americanos, OEA) atendió en una audiencia la demanda presentada por él y por Teodoro Cabrera García, el otro campesino que fue detenido el 2 de mayo de 1999, torturado, preso y puesto en libertad con Rodolfo Montiel, el 7 de noviembre de 2001.

Rodolfo Montiel sabe (porque lo ha vivido y sufrido) que los asesinatos de luchadores sociales y políticos en Guerrero se deben a una cadena de complicidad articulada por las autoridades del estado, el gobierno federal, el Ejército, grupos paramilitares y caciques regionales que disponen de pistoleros.

El campesino guerrerense fue enlazado con el reportero vía telefónica desde la Ciudad de México, el viernes 20 de agosto, pues así lo consideró pertinente “por motivos de seguridad” su grupo de abogados del Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez A.C. (Centro Prodh).

Complicidad gubernamental

Con los dos de los campesinos ecologistas, ya suman cinco los casos de guerrerenses por los que el Estado mexicano ha sido juzgado ante la Coidh debido a los atropellos de las fuerzas castrenses en contra de la población civil.

El 15 de diciembre de 2009 la Corte condenó a México por el caso del campesino atoyaquense Rosendo Radilla, detenido-desaparecido en 1974 por elementos del Ejército; y el viernes 1 de octubre se hizo público que el órgano actuó de la misma manera en los casos de Valentina Rosendo Cantú e Inés Fernández, indígenas me’phaa torturadas y violadas por soldados en 2002 en el municipio de Ayutla de los Libres.

Ahora falta que la Corte Interamericana resuelva el proceso de los ecologistas.

Durante la entrevista, Rodolfo relata que después de haber sido capturado torturado y encarcelado por tropas del Ejército, mantenía la esperanza de regresar a su vida anterior, pensaba que podría regresar a su vida normal y volver a abrazar a su esposa y a sus seis hijos; regresaría para pedir a sus vecinos un pedazo de tierra para trabajarla, sembrar y con la cosecha sobrevivir toda la temporada.

Incluso pensaba que si la tala de bosques en el macizo de la sierra que comprende parte de los municipios de Petatlán y Coyuca de Catalán no paraba, él podría seguir luchando para defenderlos.

Sin embargo, cuando puso un pie afuera de la cárcel en 2001 –luego de más de 2 años de reclusión en Iguala–, el panorama le cambió por completo, su única opción era el destierro, forzado.

Afirma que ese fue el pacto entre el entonces presidente de la República Vicente Fox Quezada y el gobernador guerrerense René Juárez Cisneros.

Lo anterior lo sustenta con el relato de que hasta la cárcel donde estaba llegó un asesor del secretario de Medio Ambiente federal, Rodolfo Lacy y le dijo que salir de la cárcel tenía su costo, tendría que abandonar Guerrero.

Pero estos personajes actuaron para mantener los privilegios de dos caciques guerrerenses que obtenían ganancias millonarias por la sobreexplotación forestal.

Uno es el cacique local Nino Bautista Valle quien también era ejidatario e informante del Ejército mexicano cuando los campesinos ecologistas luchaban por los bosques en Guerrero.

A Nino Bautista los ecologistas lo señalaron como el autor intelectual de los asesinatos de varios activistas cuando era uno de los líderes de la Unión de Ejidos Rubén Figueroa Figueroa, que con la intermediación del gobernador Rubén Figueroa Alcocer había hecho un contrato para vender grandes cantidades de madera a la empresa estadunidense Boise Cascade, que para sus operaciones en Guerrero formó la filial Costa Grande Forest Products.

Esta red de complicidades, estos personajes, decidieron que los campesinos ecologistas estaban contra sus intereses y cobijados por la impunidad y la violencia que se puede ejercer desde el poder, decidieron declararlos enemigos y desataron una campaña de militarización y represión que dejó comunidades deshabitadas en la sierra de Petatlán y Coyuca de Catalán, muchos perseguidos y presos.

En estos momentos, Rodolfo Montiel no tiene esperanza de poder pisar suelo mexicano, se sabe perseguido, sabe que su familia “está en la mira del Ejército”.

Sin embargo, el deseo de regresar permanece, y en la entrevista relata detalles de la que fue su casa y recuerda “un lugar en el estado de Morelos” donde vivió los días más tranquilos que jamás ha tenido, justo cuando salió de la cárcel.

La lucha ecologista me mantiene vivo

La plática con el guerrerense se da de una manera tranquila, sin interrupciones y no hay pregunta que le incomode. Al preguntarle sobre el exilio, apunta que está en Estados Unidos de América (EUA):
“Vivo como exiliado, tengo los mismos derechos que los residentes, sólo que no tengo derecho a votar porque no soy ciudadano y tengo mi asilo permanente por el tiempo que sea necesario o cuando considere que tengo que, por la persecución en mi contra, tengo que irme a otro país… pero en donde estoy tengo mis derechos, tengo trabajo y en caso de ser necesario seguro de desempleo”.

Y aclara: “Pero para mí esto es muy doloroso porque no puedo ir al país donde nací, donde crecí, donde me hice viejo, a donde pertenezco porque ahí está mi lucha.

“Por ejemplo, tengo como 5 años 4 meses sin ver a mi esposa, a mis hijos, no tengo el don de abrazarlos, tenerlos conmigo, se criaron sin mí por esta razón. Pero mi mujer ha sido fuerte, ha sabido unirlos y criarlos fuertes, mi familia no se ha desintegrado”, expone.

Así, recuerda que en México dejó atrás a seis hijos que van de 27 años de edad hasta 16 que es la más chica y a su esposa se llama Ubalda Cortés Salgado.

“La última vez que estuve en casa fue en junio de 2005, mi casa es de bloques con losa arriba, tiene cuatro cuartos uno un poquito más grande, aparte tiene la cocina y un portal como de 4 metros y medio de ancho”, añora.

En cuanto al exilio, la revista Proceso publicó el 22 de agosto: en una ciudad de Estados Unidos en la que reside como asilado político desde 2006, Montiel asegura que renta un cuarto que comparte con otro paisano, y por el que pagan 400 dólares mensuales.

Sin más preparación que la primaria, para sobrevivir en Estados Unidos el ambientalista se ha desempeñado como jardinero, albañil, afanador en un casino y empacador de cebollas. En este empleo trabaja entre 10 y 18 horas al día y gana entre 300 y 500 dólares a la semana, con lo que paga la parte que le corresponde de la renta de su cuartito, envía dinero a su esposa Ubalda y reserva un poco “para comprar comedera”.

Camina con lentitud, como robot, casi sin doblar las rodillas. Siente un hormigueo permanente en los muslos, y en la pierna y el pie derechos sólo tiene sensibilidad en el dedo gordo. “Es por los toques eléctricos”, explica.

Lo publicado por Proceso, da una clara imagen de que lejos de estar en óptimas condiciones en el exilio, vive con carencias y secuelas de la tortura.

Al preguntarle, Rodolfo recuerda que luego de salir de la cárcel lo primero que hizo fue reunirse con su familia, se fue hacia el estado de Morelos y en conjunto se pusieron a reflexionar sobre todo lo que había pasado y sobre lo que les esperaba.

Aquí, dice, “estuvimos en paz, no quiero decir en qué lugar porque si un día regreso a México podría estar en el mismo lugar”.

En ese lugar “pensé: ya arriesgamos nuestra vida, salimos de la cárcel aunque con secuelas físicas y psicológicas pero Dios por algo quiso dejarnos, que sobreviviéramos, porque estaba bien lo que estábamos haciendo, por eso sigo llamando a que el pueblo levante la voz y a mis compañeros ecologistas a que sigan con ánimo”.

“Hasta ahorita la lucha ecologista es lo que me mantiene vivo, pero siempre pensando en seguir adelante por nuestro país, ya no en la misma región pero sigo luchando, en otro lado”.

Ahora Rodolfo Montiel imparte conferencias en distintas universidades de Estados Unidos, a donde es invitado como ponente en el tema de la defensa de los bosques y la lucha ecologista.

Cuando se le pregunta cuándo tomó la decisión de salir del país, confirma que desde que salió de la cárcel sabía que no podría vivir más en México porque así se lo advirtieron desde el gobierno federal, “me dijeron que era una condición del gobierno federal para que pudiera salir de la cárcel”.

En la cárcel de Iguala le pidieron que aceptara que traficaba con armas de fuego y sembraba y comercializaba mariguana, “me hablaron para decir que me iban a conceder un indulto, pero no lo quise aceptar porque el indulto se les da a los delincuentes, a los que matan, a los que roban a los que violan, pero yo nunca fui un delincuente y querían que dijera que fui un delincuente”.

“Me dijeron, ‘mira Rodolfo, te van a poner en libertad pero te vas del estado de Guerrero, ese es el acuerdo que firmó el presidente Vicente Fox con el gobernador (René Juárez Cisneros), si no te vas corres el riesgo de que te pase algo y si no va contra tu familia, porque los militares tienen a tu familia bien ubicada’. Y me dio miedo. Por eso nos fuimos a otro estado que me quiero reservar el nombre”.

“Cuando estaba en la cárcel era duro para mí, pero creo que ahora estoy peor”, es la respuesta que tiene Rodolfo Montiel cuando se le pregunta cómo se vive en el exilio.

Y aunque está agradecido con quienes le han tendido una mano de amistad pues, suaviza “bueno, hay gente que me quiere, que me estima, hay gente que me ha ayudado”; todavía extraña el lugar que lo vio nacer pero sus palabras sugieren que prefiere la cárcel ahí, que la libertad en el exilio.

Por eso se le pregunta cómo puede preferir la cárcel al exilio, en un país que aunque ajeno, le ofrece trabajo y mejores condiciones de vida de las que pueden alcanza la mayoría de los guerrerenses, entonces, explica, “pero en la cárcel podía ir a verme mi esposa, podían ir mis hijos al menos cada 15 días o cada mes y acá no, acá no pueden venir es comparable el exilio con la cárcel, es igual casi”.

Tampoco puede hablar por teléfono para México

Montiel Flores se sabe desarticulado del movimiento social en Guerrero, reconoce que desde el exilio no ha podido seguir la defensa de los bosques y sobre todo lamenta que no tiene contacto con los integrantes de la Organización de Campesinos Ecologistas de la Sierra de Petatlán y Coyuca de Catalán, de la que fue uno de los fundadores.

Pero asegura que está informado de la situación de esta entidad suriana, aunque le es cada vez más difícil de hacerse de información de primera mano, porque la persecución en su contra persiste.

Relata, “yo no puedo hablar para México porque hace dos años llamé a Guerrero para hablar con mis conocidos, después de platicar estaba por salir de mi casa a una reunión a la ciudad de San Francisco y me llamaron a mi casa para amenazarme, pero colgué y luego marcaron otra vez y luego otra vez, fue como en agosto del 2008”.

“Me decían que estaban siguiendo mis pasos muy de cerca y que no me olvidara que estaba siendo vigilado yo y mi familia”.

Aún así, sabe que en Guerrero “la represión se ha extendido más, se ha creado un círculo vicioso más feo en derechos humanos, han perseguido a los compañeros –yo digo compañeros porque han estado en la lucha–, desde activistas y reporteros asesinados y todo eso está difícil”.

–¿Por qué crees que está sucediendo esto?

–En primer lugar, lo que ha pasado es que hay mucha corrupción del gobierno, controlan todo el poder, por ejemplo los militares se sienten completamente impunes, incluso cuando se van de francos, usan otras ropas pero siguen portando sus armas y pueden matar porque están aliados con otro tipo de gente, delincuentes, caciques, todo esto es un problema que se genera por la impunidad”.

Para cerrar la charla sobre el exilio, se le pregunta porque dejó atrás su lucha, a sus vecinos y sus familiares y no, como han hecho muchos otros, se quedó a defender su terruño y dice:
“Porque era muy riesgoso, pero no para mí, sino la vida de los demás compañeros, si no me encontraban a mí mataban a mis compañeros y tuve que pensar en ellos. Tenía que buscar una forma de protegerlos a ellos y esta fue la única forma, a la que me orillaron”.

lunes, marzo 15, 2010

Recordando al heróico ecologista Felipe Arriaga

A 6 meses de su muerte el campesino ecologista Felipe Arreaga es recordado y honrado en la sierra de Petatlán y sigue inspirando.

"Conmemora su octavo aniversario la OMESP, recordando a Felipe Arreaga"

El Sur de Acapulco - 15 de Marzo del 2010

Brenda Escobar - El Zapotillal

Celsa Valdovinos Ríos (pulsa para agandar la imagen)

El octavo aniversario de la Organización de Mujeres Ecologistas de la Sierra de Petatlán, OMESP, que encabeza Celsa Valdovinos Ríos, fue celebrado por sus integrantes con una mezcla de alegría y tristeza por el luto, pues apenas hace seis meses, su principal asesor, Felipe Arreaga Sánchez, fue muerto en un accidente que todavía no termina de esclarecerse.

Este sábado 13, en la comunidad El Zapotillal, donde tiene su sede la OMESP, en el solar que fue bautizado como Mesopotamia, cobijadas por la sombra de enormes árboles y el constante y sutil murmullo del agua del arroyo al chocar contra las piedras, unas 200 personas, entre hombres, mujeres y niños procedentes de las comunidades donde la organización tiene influencia, se reunieron para festejar ocho años de lucha a favor de la conservación del medio ambiente, pero también de trabajo para mejorar sus condiciones de vida a través del fomento de la producción de alimentos para el autoconsumo.

En el 2005, cuando las mujeres ecologistas celebraron el tercer aniversario de la organización, lo hicieron con tristeza por el encarcelamiento que en ese entonces sufría Felipe Arreaga en la prisión de Zihuatanejo; acusado por uno de los caciques madereros de la sierra de Petatlán, Bernardino Bautista Valle, pero –así lo expresaron entonces–, en sus corazones había la esperanza de que los defensores del ecologista demostrarían su inocencia y pronto lo tendrían entre ellas para continuar con la labor de preservar el recurso natural más importante que tienen en esa parte de la sierra: el agua.

Cinco años después, en el octavo aniversario, aunque tenían motivos para celebrar con mucha alegría los logros alcanzados por la organización durante el 2009, la aflicción embargó a la mayoría de los asistentes al recordar a Felipe, el principal impulsor de la OMESP; a seis meses de su muerte en un accidente automovilístico que le quitó la vida, “el 2009 en lo personal me ha dejado como huérfana por la ausencia de Felipe, quien fue mi esposo y mi compañero en estos caminos de la sierra, que recorrimos juntos en busca de un sueño que poco a poco se va haciendo realidad”, dijo en su discurso Celsa Valdovinos.

“Como nuestra vida juntos nos enseñó a no creer en la maldad de los hombres, nunca hicimos caso de quién por teléfono nos llamaba pidiendo que nos cuidáramos porque había quienes querían quitarle la vida y anunciaban que lo harían haciéndolo parecer como un accidente; yo me resigno y me resignaré pensando que fue un accidente y seguiré el camino que él me enseñó porque esa será la manera de recordar su memoria”.

Luego, con la voz entrecortada por el llanto, Celsa advirtió, “si los enemigos de la paz y de la naturaleza quisieron con la muerte de Felipe acabar con su deseo de hacer un mundo mejor desde esta sierra, les vamos a demostrar que son más fuertes sus ideales, porque su ejemplo no lo vamos a dejar; trataremos de ser cada vez mejores en el trabajo de organización y de capacitación, para que las nuevas generaciones aprendan a valorar la vida, a respetar y a cuidar el medio ambiente”.

La mañana del 16 de septiembre de 2009, exactamente cuatro años después de que había salido de la cárcel, donde estuvo preso durante 10 meses y 11 días, Felipe Arreaga fue atropellado cuando iba a bordo de su cuatrimoto sobre la carretera federal Zihuatanejo-Acapulco, por un conductor de la Urvan número 45 de la ruta colonia Morelos; falleció pocas horas después cuando recibía atención médica en el hospital general de Zihuatanejo, mientras que el autor material de la agresión huyó con rumbo desconocido.

A seis meses de la muerte de quien también fuera fundador de la Organización de Campesinos Ecologistas de la Sierra de Petatlán y Coyuca de Catalán, el abogado de la Organización Centro de Derechos Humanos de La Montaña Tlalchinollan, Mario Patrón Sánchez, dio a conocer que aunque se ha seguido el proceso legal correspondiente revelando incluso que ya hay una orden de aprehensión contra el individuo que embistió la cuatrimoto de Felipe, la familia sigue en la espera de que tanto el dueño de la camioneta Urvan y los transportistas de Petatlán se acerquen a buscar una conciliación.

Patrón, quien fuera uno de los principales defensores de Arreaga Sánchez durante el tiempo que permaneció preso enfrentando el juicio del que salió absuelto, dijo que “el interés de que haya ese acercamiento es porque la familia quiere saber qué fue lo que pasó en términos del accidente, más allá de la verdad legal impuesta en el expediente; lo que la familia quiere es construir una verdad social, desean tener la certeza de que se trató de un accidente”.

“Y en ese sentido son dos las peticiones: reconciliación y reparación del daño, que es lo que se les está pidiendo; tuvimos un primer acercamiento de la aseguradora que nos buscó, se agradece el acercamiento de la aseguradora, pero a lo que a la familia le interesa es platicar directamente con los transportistas y con el dueño de la camioneta, no hay ningún afán vengativo, ni antagónico, la familia de Felipe Arriaga entiende perfectamente lo que es sufrir la pérdida de una persona y lo que también es sufrir la pérdida parcial por medio del encarcelamiento, y de ninguna manera se tiene ese deseo a la familia del chofer ni del dueño de la camioneta, lo que se intenta es conocer la verdad social”.

A pregunta expresa, Mario Patrón sostuvo que “todo indica que fue un accidente, lo que la familia quiere es que quienes participaron en el accidente den la cara y digan expresamente que vienen en un afán solidario, conciliador, que lo que pasó fue un accidente; lo que se puede prestar a suspicacia, lo que no genera reconciliación y solidaridad es que den la espalda y no den la cara a la familia; a seis meses de la muerte de Felipe, es lo único que ha pasado”.

“Por eso es que hacemos un llamado solidario, respetuoso a que siempre se puede generar acercamiento, porque el interés es que se dé la reparación del daño con criterios de dignidad básicamente y la reconciliación, no generar rivalidades ni mucho menos”.

En la celebración, a petición de la familia Arreaga Valdovinos, el sacerdote Gustavo García Sánchez, párroco de San Jeronimito, ofició una misa a la memoria de Felipe Arreaga.

En su sermón, destacó que desde el punto de vista religioso, la labor por la defensa del medio ambiente que hizo el ecologista y que llevan a cabo las mujeres de la organización, “es un trabajo sagrado porque trabajan por conservar el jardín de Dios; por nuestros hermanos mayores que son los árboles, porque Dios primero hizo hermoso el jardín en la tierra y después al hombre”.

El clérigo hizo un llamado a todos los habitantes de esa parte de la sierra para mantenerse unidos en torno al trabajo de conservación del medio ambiente y llamó a no permitir que personas ajenas a esa región los dividan, pues dijo, los movimientos sociales genuinos son aquellos en los que sólo participa el pueblo, no los partidos políticos u otras organizaciones distintas.

A la celebración del aniversario de la OMESP asistieron representantes de la Comisión Nacional Forestal, del Centro de Derechos Humanos de La Montaña Tlalchinollan, del Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez, del Instituto Maya AC, de Brigadas Internacionales de Paz y el diputado federal Armando Ríos Piter, quien llegó cuando ya había concluido el programa.

foto cortesía de Despertar de la Costa

jueves, septiembre 17, 2009

Muere en accidente Felipe Arriaga, fundador del movimiento ecologista de la sierra de Petatlán

El Sur de Acapulco - 17 de Septiembre del 2009
Foto de La Jornada de Guerrero

Brenda Escobar - Zihuatanejo

Felipe Arreaga Sánchez - pulsa para agrandarEl campesino ecologista y defensor de los bosques de la sierra de Petatlán, Felipe Arriaga Sánchez, murió ayer a causa de un accidente automovilístico, luego de que la cuatrimoto en la que viajaba fue embestida por una camioneta de pasajeros.

Arriaga falleció a consecuencia de un traumatismo craneoencefálico severo.

Fuentes policiacas dieron a conocer que el hecho ocurrió a las 8:00 de la mañana, en la carretera nacional Zihuatanejo-Acapulco, en el tramo que cruza la ciudad de Petatlán, en el entronque para entrar a la colonia El Barrozal, donde Arriaga tenía su domicilio particular.

La fuente indicó que el accidente fue causado por el conductor de la camioneta Combi número 45, de la ruta colonia Morelos, que se dio a la fuga y dejó abandonada la unidad, la cual quedó casi encima de la cuatrimoto del campesino ecologista, cuyo cuerpo cayó a varios metros de distancia.

La esposa de Felipe Arriaga, Celsa Valdovinos Ríos, comentó que su cónyuge había salido de su casa con dirección a la gasolinera a cargar combustible, pues tenían planeado ir a la comunidad El Zapotillal, en la sierra, a dejar unos árboles para reforestar.

Sin embargo, poco después fue avisada por un conocido que en la carretera nacional su esposo estaba tirado y atropellado, por lo que junto con su hija se trasladó de inmediato y alcanzó a los paramédicos de Protección Civil municipal de Petatlán que ya lo canalizaban para traerlo a Zihuatanejo para recibir atención médica.

Platicó que los mismos compañeros del chofer que atropelló a Felipe le dijeron que lo trajeran a una clínica particular a este puerto ya que se harían cargo de los gastos médicos, sin embargo, ahí no lo quisieron recibir por lo grave de la herida que llevaba en su cabeza, y lo llevaron al hospital general en esta ciudad, donde los médicos hicieron lo posible por salvarle la vida, pero falleció poco después.

Felipe Arriaga Sánchez, de 60 años de edad, fue originario del ejido Río Frío de los Fresnos, en lo alto de la sierra; fue fundador en 1998 de la Organización de Campesinos Ecologistas de la Sierra de Petatlán y Coyuca de Catalán, quienes se enfrentaron a la estadunidense empresa Boise Cascade una de las compañías madereras más grandes del mundo, con restricciones para la tala en Estados Unidos y Canadá.

Además, fue el campesino que en octubre de 2001 acompañó a la abogada y defensora de los derechos humanos Digna Ochoa y Plácido en su recorrido que hizo por la sierra petatleca, donde platicó con los campesinos, a quienes luego de conocer la situación en la que viven, se ofreció a “tocar puertas”, pero no pudo cumplir su promesa, pues fue asesinada pocos días después.

Arriaga estuvo casado por más de 35 años con Celsa Valdovinos Ríos, quien es presidenta de la Organización de Mujeres Ecologistas de la Sierra de Petatlán; con quien procreó a sus hijos Luvia, Julián, María de los Ángeles, Juan Francisco, María Elena y Evelia, quienes le sobreviven, al igual que 17 nietos.

Actualmente, junto con Celsa Valdovinos trabajaban en la conservación de la cuenca del río Petatlán, en el ejido La Botella, pues tenían su domicilio en la comunidad El Zapotillal y también en la colonia El Barrozal, en la cabecera municipal de Petatlán.


Vivió huyendo del Ejército, fue acusado por un cacique, y declarado preso de conciencia


La lucha por la defensa de los bosques de la sierra de Petatlán, llevó a Felipe Arriaga Sánchez y a un grupo de campesinos principalmente de la comunidad Banco Nuevo, del ejido El Mameyal, donde él vivía con su familia, a fundar en febrero de 1998 la Organización de Campesinos Ecologistas de la Sierra de Petatlán y Coyuca de Catalán, quienes emprendieron un movimiento para frenar el saqueo del bosque que en aquél entonces hacía de manera indiscriminada la trasnacional Boise Cascade, una empresa que buscaba arreglos ventajosos con las autoridades ejidales evitando tratar con todos los ejidatarios.

A raíz de la defensa del bosque, los caciques de esa región, entre ellos, Bernardino Bautista Valle, apoyados por el Ejército, iniciaron una represión, persecución y asesinatos contra los integrantes de la Organización, que llevó a Felipe Arriaga a andar durante un año a salto de mata en el monte, escondiéndose de los soldados que lo buscaban para detenerlo.

Arriaga Sánchez fue detenido por la Policía Ministerial el 3 de noviembre de 2004, acusado de los delitos de homicidio calificado y asociación delictuosa, en agravio de Abel Bautista Guillén, hijo del cacique maderero de la sierra de Petatlán, Bernardino Bautista, ocurrido en una emboscada el 30 de mayo de 1998 en el punto conocido como el Paso del Muerto, a unos 10 kilómetros del poblado de Banco Nuevo.

En la presunta celada sobrevivió otro de los hijos de Bernardino Bautista, Prisciliano Bautista, quien acusó a Arriaga Sánchez y a 13 campesinos ecologistas más en el asesinato de su hermano.

Por este homicidio se integró la averiguación previa AZUE/II/039/98 e inició el proceso penal 82/2004.

A la par que se desarrolló el proceso legal con Felipe Arriaga en la cárcel, organizaciones ambientalistas no gubernamentales locales, nacionales e internacionales difundieron el caso del ecologista, e informaban que su aprehensión se debió a su lucha por la defensa de los bosques en la sierra de Petatlán.

En marzo de 2005, Amnistía Internacional (AI) lo adoptó como preso de conciencia y que hasta septiembre de ese mismo año, era el único caso en México.

A los cinco meses de cárcel, es decir, en abril de 2005, los defensores de Arriaga Sánchez, los abogados del Centro de Derechos Humanos de La Montaña Tlachinollan, consiguieron que fuera exonerado del delito de asociación delictuosa y enfrentó entonces el delito de homicidio calificado.

En agosto de 2005, todavía encarcelado, Sierra Club le entregó su prestigiado premio Chico Mendes, que es otorgado a individuos u organizaciones no gubernamentales fuera de Estados Unidos que hayan demostrado un coraje y dotes de liderazgo extraordinarios en actividades de base de protección del medio ambiente.

Tras un proceso plagiado de incertidumbre y en el que la Procuraduría General de Justicia del Estado dio claras muestras de dilatarlo con el argumento de que ambas partes -acusador y acusado-, debían presentar todas las pruebas posibles a su favor, el jueves 15 de septiembre de 2005, el ecologista fue liberado.

Luego de enfrentar un proceso penal que duró 10 meses y 11 días, el entonces juez primero penal del distrito de Azueta, Ricardo Salinas Sandoval, dictó sentencia absolutoria al campesino ecologista y lo eximió del delito de homicidio calificado, por el que fue acusado por el cacique maderero Bernardino Bautista Valle y su hijo Prisciliano Bautista Mederos.

En el tribunal, el primer secretario de Acuerdos, Alberto Gómez Ramírez, leyó el veredicto del juez, quien dictaminó que el ecologista “no es culpable, ni penalmente responsable de la comisión del delito de homicidio calificado en agravio de Abel Bautista Guillén”.

Cuatro años después de que obtuvo su libertad, el campesino ecologista perdió la vida este miércoles 16, en un accidente automovilístico al ser embestida pr una camioneta de pasajeros la cuatrimoto en la que se desplazaba cuando ya iba de regreso a su domicilio luego de cargar combustible.

Desde hacía un año, cuenta su esposa Celsa Valdovinos Ríos, Felipe recibía de manera contínua llamadas telefónicas de un hombre que jamás se identificó, sólo le decía que era su amigo, al tiempo que le recomendaba que se cuidara mucho, pues la gente que se sentía agraviada por su labor como defensor del medio ambiente tenían planeado matarlo, “pero no con armas, te quieren matar atropellado, como si fuera un accidente, pero Felipe nunca tuvo miedo de eso”.

Su ahora viuda, descartó que su muerte fuera a propósito, “no, por la forma en que pasaron las cosas, fue un accidente por imprudencia del chofer de la Combi, llevaba pasajeros y al parecer iba borracho; quizá si se hubiera tratado de otro carro se dijera que sí, pero es una situación distinta”.

jueves, julio 09, 2009

Zihuatanejo necesita un parque en Laguna Las Salinas

"Un parque ecológico salvaría Las Salinas: Rogaz"
Plantea ocupar 17 héctareas “ociosas”
La Jornada Guerrero - 9 Julio 2009

CITLAL GILES SANCHEZ

Ante la gran contaminación por las descargas de aguas residuales, la Red de Organizaciones y Grupos Ambientalistas de Zihuatanejo (Rogaz) presentó ante el ayuntamiento de Zihutanejo el proyecto de un parque ecológico a fin de proteger y conservar los recursos naturales que rodean a la laguna de Las Salinas.

En entrevista, la presidenta de la organización, Obdulia Balderas Sánchez, comentó que hay 17 hectáreas ganadas al mar, que hasta ahora no tienen algún fin, “están ociosas” y son tentación para los grandes inversionistas; de hecho, reveló que ya hay rumores de que quieren construir un desarrollo turístico, donde están incluidas algunas villas.

Sin embargo, dijo que si se hace ese desarrollo, tendrían que levantar bardas que obstruirían el libre flujo a la bahía, lo que provocaría graves y severas inundaciones a Zihuatanejo.

Balderas Sánchez comentó que ya existe un reordenamiento ecológico en el que se recomienda que todos los terrenos que rodean la laguna tienen que permanecer tal y como están para preservar y conservar la laguna, ya que hasta ahora ahí descargan todas las aguas residuales de la ciudad.

“En la laguna desfogan todas las aguas residuales de las diversas plantas de tratamiento que no funcionan bien, además ahí también van los químicos de esas plantas y es doble la contaminación; por eso queremos rescatar toda esa área porque es un bálsamo receptor de aguas pluviales para la sobrevivencia de Zihuatanejo, en caso de una contingencia ambiental”, comentó.

La ambientalista dijo que en esas 17 hectáreas que rodean a la laguna, hace 15 años quisieron construir una marina pero no tenían la autorización, y desde ese tiempo el proyecto quedó abandonado.

Por ello, dijo que se presentó a las autoridades municipales el proyecto de edificar ahí un parque ecológico, donde haya canchas deportivas, senderos para caminar, ciclopistas, además de tener un gran salón para eventos sociales y una casa para la cultura, áreas de juegos infantiles además de que estarían incluidas algunas cooperativas pesqueras.

Balderas Sánchez aseguró que las autoridades municipales y ambientales ya tienen conocimiento del proyecto y ya se hacen las gestiones necesarias para ver la factibilidad del proyecto.

domingo, junio 28, 2009

Ecologistas de Zihuatanejo preocupados por acciones militares

"Lamenta la ROGAZ la violencia como en los años 70 en derechos humanos"
El Sur de Acapulco - 28 de Junio del 2009

Noé Aguirre Orozco - Zihuatanejo, Gro.

La vocera de la Red de Organizaciones y Grupos Ambientales de Zihuatanejo (ROGAZ), Obdulia Balderas Sánchez, lamentó el regreso de la violencia como en los años 70, así como el parecido del gobierno de Zeferino Torreblanca con el de Rubén Figueroa Figueroa, dijo respecto a la ejecución de dos ecologistas en Tierra Caliente y del Foro de Defensores de Derechos Humanos y Organizaciones Indígenas realizado el viernes en Tlapa, donde concluyeron que son víctimas de la represión del gobierno y la impunidad que propicia.

La ecologista dijo que le parecía alarmante que Rubén Figueroa, quien cometió crímenes en Aguas Blancas y con quien hubo tanta represión durante su gobierno, “que ahora sea él, ese personaje que ande avalando a los candidatos para diputados, quiere decir que estamos en un estado de total impunidad, que pueden cometer con el pueblo los más atroces crímenes sin que haya un gobierno que nos defienda o nos proteja”.

Mencionó que con la presencia del Ejército en las calles “están orillando a esos abusos y a esos crímenes, porque el Ejército no se anda con consideraciones con los civiles”.

Agregó que no hay manera de parar al Ejército porque son insensibles y “Zeferino siempre justifica los ataques, dice que es el papel del gobierno”.

Balderas Sánchez, en entrevista ayer en su domicilio, hizo un exhorto al gobernador y pidió que retire al Ejército de las calles y que dejen de confundir la lucha del narcotráfico con las luchas sociales.

Por último, la ambientalista consideró alarmante la situación que se vive en el estado de Guerrero y en el país.

lunes, noviembre 24, 2008

Terror en la Sierra de Petatlán

En la sierra de Petatlán en la comunidad de La Morena viven familias humildes que han sido víctimas de la violencia y el acoso del ex-presidente municipal de Petatlán y ex-presidente de la Asociación de Ganaderos de Guerrero Rogaciano Alba Álvarez, quien se ha vinculado con varios actos de narcoviolencia en la entidad. Unos de los hombres de esta comunidad son campesinos ecologistas quienes han denunciado a Rogaciano Alba por el asesinato de sus familiares igual que por el asesinato de la abogada defensora Digna Ochoa. El siguiente artículo apareció en el periódico El Sur de Acapulco el día 24 de Noviembre, 2008.

Ametralladoras apuntando a las casas, soldados cerrojeando rifles, amenazas de llevarse a los niños, en La Morena
Maribel Gutiérrez

Cinco mujeres que viven en La Morena, en la sierra de Petatlán, cuentan que la madrugada del 13 de noviembre entraron tropas del Ejército y civiles armados, que buscaban armas y a sus esposos, y que maltrataron a los niños y a ellas, se robaron objetos de valor, amenazaron con llevárselas y con matar a todos, mientras apuntaban metralletas hacia las casas. Vivieron siete horas de terror, hasta que los militares se fueron. Cinco días después llegaron policías del estado, según ellos para investigar la denuncia de las familias, que ya se había publicado.

Las mujeres fueron entrevistadas por visitadores del Colectivo contra la Tortura y la Impunidad, organismo no gubernamental que envió observadores a esa comunidad, y que hará llegar los testimonios y las quejas a la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), y proporcionó una copia de las grabaciones a este diario.

Las mujeres entrevistadas piden que los soldados no vuelvan, no quieren sentir más el miedo por ver frente a su casa un vehículo artillado apuntando hacia donde están ellas con los niños, y soldados encapuchados con uniformes camuflados preguntando por los padres de familia de esta comunidad, principalmente los hermanos Javier, Felipe y Alejandro Torres Cruz, y amenazando con meterse a las casas.

Una de las mujeres, de 24 años de edad, Adela Mojica Villa, esposa de Javier Torres Cruz, que está embarazada, tuvo síntomas de peligro de aborto por el miedo que sufrió durante las horas que estuvieron los militares rodeando su casa, y que hizo que el martes 18, cuando oyó otra vez el ruido de carros que se acercaban al pueblo y pensó que eran nuevamente militares, salió corriendo, caminando por el monte con sus cinco hijos, uno de ellos en brazos, para refugiarse en otra comunidad.

Luz María Sánchez, de 22 años, cuenta que los soldados se metieron a su casa supuestamente para buscar armas, y aventaron un colchón con todo y un niño que estaba ahí acostado, que sufrió fuertes golpes al caer al suelo. No se sabe hasta ahora el motivo de la irrupción de unos 100 efectivos militares la madrugada del jueves 13 de noviembre, que según los testimonios de las mujeres iban acompañados por civiles armados del grupo del ex presidente municipal de Petatlán, Rogaciano Alba Álvarez. Pero informan que los soldados preguntaban por armas, y supuestamente las buscaban con un aparato detector, mostraron un uniforme tipo militar y dijeron que lo usan los hombres de la familia Torres, a quienes pretendían llevarse detenidos, pero no los encontraron.

Los Torres de La Morena han aparecido en publicaciones en los medios, por denuncias que han hecho contra militares y contra Rogaciano Alba Álvarez, a quien acusan del asesinato de dos de los hermanos. En septiembre de 2007, Javier Torres Cruz y su tío Isaías Torres Rosas presentaron en la Procuraduría General de Justicia del DF una denuncia con base en el relato de uno de los pistoleros de Rogaciano Alba quien dijo que él envió a tres sicarios que mataron a la abogada Digna Ochoa en la ciudad de México el 19 de octubre de 2001. Con esta denuncia la Procuraduría del DF reabrió el expediente y según información publicada en medios naionales citará a Rogaciano Alba. Desde que se informó de esa denuncia, los Torres de La Morena han recibido amenazas de que Rogaciano Alba reunió a sicarios para acabar con las familias de este poblado. Pero entre las mujeres de esta comunidad prevalece la idea de que Rogaciano Alba contrató a los soldados para que fueran a detener o a matar a los hombres, y que el fondo del conflicto es que los Torres son ecologistas que defienden los bosques, y no se someten a los dictados de Rogaciano Alba, quien ha sido señalado por sus vínculos con el narcotráfico.

Por otra parte, en el periódico La Jornada de Guerrero se publicó este domingo que según informes oficiales del gobierno estatal, los militares entraron a La Morena en operaciones contra la guerrilla, supuestamente en busca del comandante Ramiro del Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI).

Me pusieron la ametralladora enfrente de mi casa

Martha Elba Cruz Márquez, de 50 años, madre de los jóvenes a quienes buscaban los soldados, contó que los soldados llegaron antes del amanecer del jueves 13, unos soldados llegaron caminando, y 15 minutos después llegaron los carros.

"Eran las 5 de la mañana cuando llegó el gobierno aquí, tenían las casas rodeadas, aluzándonos por encima de las tejas, por encima de las paredes. Llegaron con ocho carros, me pisieron la ametralladora enfrente de mi casa, enfrente de la puerta, y los soldados queriéndose meter a mi casa.“Unos venían encapuchados, otros no; otros traían capucha como de franela y otros de tela delgadita verde, nada más con los puros ojos destapados y unas rajaditas en las narices, y uno de esos se quería meter a mi casa a la fuerza, que si no me quitaba de la puerta me iba a golpear para meterse a mi casa, y ya cuando quisimos nosotros salir vimos que andaban adentro de las casas que están solas, se metieron sin avisar.

"Porque un día antes fuimos a cobrar Oportunidades (el programa federal de asistencia a las familias pobres), y por eso se quedaron todas las mujeres y los niños en una casa, por eso cuando fueron a ver a su casa, ya los soldados habían hecho tiradero, les robaron sus documentos personales, una motosierra, calzado, dinero, alhajas, ropa de bebé, me quitaron a mí un chalequito de un bebé, que era mi nietito, y se lo llevaron.

"Y yo hablé con el mayor Rojas Méndez, y me dijo que si yo ponía la demanda me iba a ir más mal a mí que a él. Yo les pedí que me entregaran los documentos personales, que sacaron de las casas de los vecinos, les robaron sus boletas de nacimiento, actas de matrimonio, el papel del seguro, todos esos papeles les robaron."

–¿Cómo eran los efectivos que usted vio? –le pregunta el entrevistador del Colectivo contra la Tortura.

–"Era gobierno verde y era un gobierno vestio de negro y gentes civiles, porque traían una camioneta pickup llena de gente armada porque es conocida la gente sierreña, pura gente de Rogaciano traían ahí, y traían una mujer güera, pelo rubio, se quedó con el carro con la ametralladora aquí enfrente de mi casa con un soldado.

"El jueves cayeron los militares, yo pienso que era como unos 40 de verde y de negro como unos 15 y de los civiles venía llena la camionetita, eran como unos 10 gentes armadas. Nos rodearon la casa, no nos dejaban un espacio para ir a hacer el baño, estaban rodeadas las casas, con puras mujeres y niños adentro. Agarraron a un niño, que mandé a que fuera a soltar un becerrito, de 8 años, me lo agarraron de la mano queriéndoselo llevar, espantando a los niños, que nos iban a matar, que por eso venían con ametralladoras. Y los niños se asustaron y las mujeres, una mujer embarazada quería abortar porque se asustó, tiene dolores porque dice que se espantó mucho, y los culpables son ellos porque llegaron cuando estaba oscuro y asustando a la gente, todos los niños gritando de miedo, muchos carros y mucho gobierno, los niños decían que los guachos (soldados) nos van a llevar. Y las mujeres nos espantamos, y diciendo que nos iban a llevar a todas, preguntando por los esposos, por mis hijos, y por mi esposo."

Según la información difundida por la familia Torres, al día siguiente regresaron los civiles armados. Martha Elba Cruz dice que ya no los vió pero los oía. "Al siguiente día vinieron más. Nos dió miedo y por eso no los vimos, nada más oíamos los pasos y los golpes en las puertas donde se metieron. Era mucha gente encapuchada, tal vez se quedaron los civiles que llegaron un día antes con los soldados. Ya lo que hicimos, atrancamos las puertas y nos quedamos serios."

–¿El martes 18 vinieron nuevamente?

–"Volvieron a venir, dijeron que era policía del estado y que venían a resguardarnos, que los mandó el gobernador Zeferino Torreblanca. No nos maltrataron nada. De aquí llegaron a la casa de Anselmo Torres, entonces con sus nueras me mandó llamar, y me dijo que les ensañara las casas donde se metió el gobierno, y le enseñé las casas, todas desbaratadas, todo el tiradero y todos los papeles que se llevaron, alhajas, dinero, calzado, ropa, motosierra. Vino el coordinador operativo de la Costa Grande, capitán Dario de la Rosa Segura."

–Qué buscaban los militares?

–"Me dijeron que iban a estar viniendo seguido hasta que encontraran a los dueños de las casas, que hasta entonces se iban a retirar de aquí. Entonces yo lo que pido es que no venga el gobierno, porque los niños se espantan, al oír que preguntaban por su papá. No queremos ya que venga el gobierno, porque el gobierno nos ponía las armas enfrente, que si no salían los hombres que nos iban a tirar, que nos iban a tirar un granadazo para dentro de la casa, por eso aluzaban, yo me asustaba porque el señor le movía y le movía, yo ya esperaba que nos despedazaran a todos con los niños, era una ametralladora que traen arriba de un carro, y su ristra de tiros. Y tratándonos mal a nosotros, nos humillaban, que nos iban a llevar, que si no les entregaba a mis hijos que me iban a llevar a mí."

–¿Porqué cree qusted que buscan a sus hijos?

–"Los persiguen porque ellos defienden los bosques, porque ellos son ecologistas, y por eso los persigue el gobierno y Rogaciano, por ese mismo motivo que son ecologistas."

Se llevaron todos los documentos de la familia

Adela Mojica Villa, de 24 años, madre de cinco niños, esposa de Javier Torres Cruz, enuncia que el 13 de noviembre "cayó el gobierno, nos amenazaron, aluzaron a las casas y robaron cosas, y yo no quería salir pero se llevaron todos mis documentos, todos los de mis hijos, boletas de bautismo, actas de nacimiento, registros, mi papel del seguro mío y de mi esposo y de mis hijos. Era el gobierno militar. Venían pintos, con capuchas, con chalecos y nos ponían los carros con ametralladoras enfrente de las puertas y los niños lloraban y querían correr, y con miedo, nos atemorizaron."

–¿Qué buscaban?

–"Me preguntaron por mi esposo, Javier Torres. Él se dedica a cuidar los montes." (presentó en la Procuraduría del DF la denuncia contra Rogaciano Alba por el asesinato de la abogada Digna Ochoa).

"A mí me robaron una motosierra marca Stil, número 6500, una cámara con tres rollos tomados, papel de baño, tres cargadores de celular, un botiquín, papeles, tenía una caja de ampolletas, botes de Maalox, se llevaron una anestesia para entumir, unas botas de mi esposo."

El martes 18 de noviembre, cuando llegaron policías del estado, Adela Mojica se atemorizó y huyó con sus cinco hijos. "Yo estaba en el río lavando, yo me fui a correr con mis niños. Yo pienso que me pueden agarrar a los niños, porque han dicho que si no agarran a mi esposo que me van a agarrar a mí o algún niño. Tengo ocho meses de embarazo, me empezó a doler mi estómago, me duelen las caderas, porque corrí con mi niño en brazos, como mis hijos no pueden caminar recio porque están chiquitos, tuve miedo de que nos agarraran en el camino."

Buscaban armas con un detector

Bertha Ortiz Valdovinos, de 27 años, madre de cinco niños, cuenta que los soldados "llegaron rodeando las casas, nosotros nos asustamos, esperamos a que amaneciera bien para poder abrir las puertas, nomás oíamos que los perros ladraban. Cuando amaneció llegaron a la casas a preguntar que si teníamos armas, pasaban con una cosa, unos fierros, por fuera de la casa, en el patio, decían que ese fierro marcaba armas, que se las entregara. Yo le dije que no teníamos armas, que qué les iba a entregar, y ellos estaban pide y pide las armas. Ellos dijeron que sí tenémos y que teníamos a los maridos escondidos en las casas, debajo de las camas.

"Preguntaban por mi esposo, que sí estaba, que no lo quería entregar. Les dije que si querían meterse que se metieran, que nomás me entregaran la orden de cateo. Ahí siguieron. Me dijeron que si no entregábamos algo, del delito que fuera, que nos iba a ir mal y que hasta se podían llevar a una de todas, y que ellos lo sentían por los niños, a güevo querían que le entregara armas o lo que hubiera. Yo les dije, cómo quieren que les entregue armas si no tenemos. Tomaron fotos a la casa. Tardaron como una hora y media en mi casa."

Traían un uniforme como de soldado y decían que esos los usaban los esposos de nosotras

Luz María Sánchez Santos, de 22 años, con cuatro hijos, cuenta que el día 13 a las 5 de la madrugada "vinieron los militares, el Ejército mexicano y nos asustaron mucho, y rodearon las casas y se oía que cerrojeaban las armas y los niños adentro todos asustados lloraban, y nos decían que si ya nos iba a matar o qué iba a pasar. Cerrojeaban los rifles, los perros ladraban fierísimo y se oía que golpeaban algo afuera, se oyó que empujaron la puerta de un cartito que está solo. Oíamos que llegaban carros y carros.

"Esperamos a que amaneciera y vimos que eran soldados, casi todos venían tapados de la cara, y había unos que traían paño. Y nosotros le poníamos cuidado a la cara y nos decían groserías, que bajáramos la vista, que no teníamos porqué verlos a la cara.

"Después nos preguntaban dónde estaban los maridos. No estaban. Nos decían que no se hagan pendejas, hablaban muy mal, les dijimos que si querían ver que se metieran, nomás que nos enseñaran la orden. Y sí se metieron, y traían un uniforme como de soldado, y decían que esos uniformes los usaban los esposos de nosotros. Yo nunca había visto una ropa de esas en mi casa, ellos la traían y decían que ellos aquí la usaban y que tenían armas, y no es cierto.

"Nos asustaron, nos amenazaban que si no entregábamos armas y todas las cosas que nos iban a llevar. Uno me dio un empujón porque yo le dije que no había nada. Se metieron y estaba un niño en la cama, y decían que debajo de los colchones de la cama podía haber armas, y aventaron el colchón al suelo con todo y niño, y ya pero no encontraron nada."

Amenazaban de que se iban a llevar a los niños

Antonia Villa Valle, de 30 años, con 7 hijos, dijo que "vino el gobierno, llegó a las 5 de la madrugada, asustando a los niños, cerrojeando las armas, nos hablaban golpeado, que dónde estaban los maridos, que estaban allá adentro. Y traían un aparato, que para sacar armas de las casas, que les entregáramos las armas si no nos iban a llevar a nosotras y asustando a los niños y les decían que se los iban a llevar. Venían de verde, encapuchados, con trajes pintos.

"Pedimos que el gobierno ya no venga a perjudicar y a espantar a la gente de los pueblos. No sé por qué buscan a mi esposo, él no es culpabe de nada."

http://www.el-suracapulco.com.mx/nota1.php?id_nota=48411