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miércoles, abril 20, 2011

El Asesinato de Javier Torre Cruz y un estado corrupto

Parece que desde la carcel sigue operando con todo su crueldad el cacique guerrerense y ex-presidente municipal de Petatlán, Rogaciano Alba Álvarez alias "El Roga", para silenciar a una persona valiente quien tuvo la fortaleza moral de hacer lo correcto y denunciarlo por el asesinato de Digna Ochoa Plácido, la abogada defensora de los campesinos ecologistas incluyendo Teodoro Cabreras y Rodolfo Montiel. Pero peor aún es que parece que quien fuera el asesino intelectual aún tiene tanta influencia para controlar (o darles miedo) a elementos del ejército y a los policías estatales. La Guerra Sucia no ha terminado en Guerrero, y la dizque guerra contra el narco parece ser un buen pretexto para encubrir actos violentos al mando de caciques, influyentes y corruptos.

Matan en la sierra de Petatlán al campesino que denunció el asesinato de Digna Ochoa; culpan a sicarios de Rogaciano

El Sur de Acapulco - 21 de Abril, 2011

Zacarías Cervantes - Chilpancingo

El campesino de la sierra de Petatlán Javier Torres Cruz, reconocido porque denunció en la Procuraduría del DF al narcotraficante Rogaciano Alba como autor del asesinato de la abogada Digna Ochoa, fue asesinado la tarde del lunes por sicarios, presuntamente al servicio de éste, que se encuentra preso por presuntos vínculos con el crimen organizado. Asimismo, se informó que su hermano, Felipe Torres Cruz, se encuentra herido al parecer de gravedad.

Las organizaciones no gubernamentales Taller de Desarrollo Comunitario (Tadeco) y el Colectivo contra la Tortura y la Impunidad (Ccti), condenaron ayer este crimen y demandaron al gobierno estatal y federal la investigación del caso y el castigo a los responsables.

Marcelina Torres Cruz, hermana del activista asesinado, confirmó ayer vía telefónica a la dirigencia de estos dos organismos que su hermano Javier, de 30 años, fue emboscado aproximadamente a las 5:30 de la tarde del lunes cerca de La Morena, municipio de Petatlán, de donde es originario.

Los organismos informaron que la versión de otro de sus hermanos, Alejandro, es que Javier, “de manera extraña”, se trasladaba por el lugar conocido como Puerto de la Mosca, que se encuentra entre las comunidades de La Morena y La Barranca, en la Sierra de Petatlán, cuando fue recibido a balazos por un grupo de hombres encabezados por uno de apellido Arreola, mismos que fueron identificados como “sicarios” al servicio de Rogaciano Alba, revelaron Tadeco y el Ccti.

Alba Álvarez, ex presidente municipal de Petatlán y ex presidente de la Unión Regional Ganadera de Guerrero, actualmente se encuentra preso en el penal de La Palma, acusado de delincuencia organizada, contra la salud y portación de armas de fuego de uso exclusivo del Ejército.

La información que recibieron los organismos de los familiares de Javier Torres es que al enterarse de la emboscada acudieron en su auxilio, pero también fueron recibidos a balazos y en esta segunda agresión resultó herido su hermano Felipe.

Posteriormente, la familia Torres pidió auxilio a la Policía Estatal y al cuartel militar del 19 Batallón de Infantería, sin embargo denunciaron que les negaron la ayuda con el argumento de que “no querían meterse en problemas”, sin explicar con quién no querían tener esos problemas.

El asesinato de Javier Torres Cruz está precedido de constantes amenazas, agresiones y el asesinato de algunos de sus familiares por grupos caciquiles, según venían denunciando, entre ellos el de Alba Álvarez, que pretendían despojarlos de su tierra.

Javier Torres interpuso una demanda penal en contra Rogaciano Alba Álvarez, en septiembre de 2007, por el asesinato de la defensora de derechos humanos Digna Ochoa y Plácido.

Tadeco y el Ccti recuerdan que desde entonces, la seguridad de él mismo y su familia había venido siendo amenazada “y cada vez era más frágil”, especialmente después de su secuestro e intento de desaparición en diciembre del 2008.

Añaden que el 21 de diciembre del 2008, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos acordó el otorgamiento de medidas cautelares para Javier Torres Cruz, las cuales fueron reclamadas por él mismo el 7 de agosto del 2009 ante el titular del Ministerio Público de Azueta, que se presentó en la comunidad de La Morena para tomarle su declaración ministerial sobre la Averiguación Previa AZUE/PETA/111/2008, “las cuales nunca le fueron otorgadas de manera dolosa”.

Asimismo señalan que recientemente la familia Torres había descubierto que atrás de un “alarmante deterioro del estado de salud de Javier, había un intento de envenenamiento por parte de su esposa Adela Mojica Villa, quien, a su vez, antes de huir de la comunidad, les manifestó que recibía órdenes de los Arreola”.

En el comunicado de los dirigentes del Tadeco y del Ccti, se señala que Alejandro Torres les manifestó que ayer (lunes) “es probable que Javier haya sido citado por su esposa en el lugar donde fue emboscado para ver a sus hijos y aclarar su situación conyugal”.

“El asesinato de Javier Torres Cruz es resultado de la estrategia de despojo y explotación de los grupos de poder económico y político, que en contubernio con los malos gobiernos, es decir, la verdadera delincuencia organizada, mantienen una guerra de exterminio de pueblos y comunidades en distintos lugares del país y en particular en la sierra de Guerrero”, denunciaron los organismos.

En tanto, señalan que el Ejército mexicano ha mantenido una presencia intimidante y violatoria de los derechos de las comunidades mediante incursiones y persecuciones constantes.

“Javier Torres se resistió hasta donde pudo, pero finalmente sucumbió a la represión de sus enemigos dirigidos por Rogaciano Alba Álvarez, encubiertos por el Estado; a la traición de su propia esposa víctima del chantaje y el terror de las amenazas contra su familia; al desprecio e indiferencia cómplice del Estado que nunca le otorgó las medidas cautelares solicitadas ni los servicios que su comunidad reclama para romper el cerco de la marginación”, exponen.

Acusan que Javier Torres es una víctima más de la criminalización de la lucha social y de la llamada guerra del narco, “de esa guerra de capitales oscuros donde el Estado ha tomado partido y el gobierno de Calderón es parte de los contendientes, coludido con los grupos de poder político y económico integrados en las cúpulas de los partidos y en los grupos empresariales”.

Señalan que Torres Cruz “ha sido liquidado, asesinado, pero la lucha contra el despojo, la explotación, la represión y el desprecio se mantiene viva en la Sierra de Guerrero”.

Finalmente, Tadeco y el Ccti demandan el cese del hostigamiento a la familia Torres, de La Morena, protección y otorgamiento inmediato de medidas cautelares a los sobrevivientes. Asimismo, que se castigue a los asesinos.

También que se investigue debidamente y se aclaren los hechos del 16 de febrero del 2010, que se deslinden responsabilidades, que se aclare la situación jurídica de los presos Anselmo Torres Quiroz y Huber Vega Correa y se castigue a los agresores y asesinos de Adolfo Torres Rosas.

Además, “que no se utilice el discurso de la lucha contra el narcotráfico para encubrir actos de hostigamiento e intimidación en contra de las comunidades de la Sierra de Guerrero”, y que se “transparente” la presencia militar en la región y se esclarezca la presencia de paramilitares con informes fidedignos de sus acciones y resultados.

Piden, a la vez, la salida inmediata del Ejército mexicano de pueblos y ciudades de la Sierra de Guerrero y el regreso a sus cuarteles, castigo a los militares culpables de violaciones de derechos humanos y reparación de los daños causados a comunidades, organizaciones sociales y familias.

domingo, julio 19, 2009

La militarización en Guerrero, real y violatoria, acusan ONG

"Los batallones 19 y 40 protegen a Rogaciano Alba", acusa la COMS en foro regional
Comunidades de la sierra viven atemorizadas por las incursiones militares, se quejan

La Jornada Guerrero - 19 Julio 2009

MARLEN CASTRO

CHILPANCINGO, 18 DE JULIO. Organizaciones integradas a la Red Nacional contra la Represión y por la Solidaridad criticaron que el gobierno mexicano diga en foros internacionales que el Ejército no viola los derechos humanos, como el caso de Guerrero, donde está documentada la incursión militar a las comunidades Puerto las Ollas y Las Palancas, del municipio de Coyuca de Catalán, en los límites con Petatlán, en la Tierra Caliente.

Modesto Ramos Wences, originario de Las Palancas, quien participó hoy en la reunión de trabajo de la red que se llevó a cabo en esta capital, en la unidad de Ciencias de la Educación de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG), invitó a la secretaria de Relaciones Exteriores, Patricia Espinosa Cantellano, a darse una vuelta por esas comunidades serranas para que se dé cuenta de la realidad de sus habitantes.

En tanto, en ese mismo foro, Javier Monroy Hernández, de la Coordinadora de Organizaciones y Movimientos Sociales (COMS), acusó que oficiales del 19 Batallón con sede en Petatlán, son los encargados de cuidar en las comunidades serranas los intereses del narcotraficante Rogaciano Alba Alvarez, quien, señaló, “es de todos conocido, que vive en las instalaciones del 40 Batallón, ubicado en Ciudad Altamirano, donde le dan protección”.

Agregó que desde el gobierno del estado, encabezado por Zeferino Torreblanca, también se protege al narcotraficante y que por esa situación las comunidades serranas están indefensas ante las incursiones militares.

En este encuentro participaron por lo menos unas 15 organizaciones provenientes algunas de estados como Chiapas y Campeche, pues el propósito es informar a sus pares sobre las luchas y movimientos sociales en sus entidades.

Ramos Wences contó a los integrantes de las demás organizaciones cómo es la vida en la sierra, ante la amenaza de incursiones militares sorpresivas, razón por la que los hombres de esas comunidades no hacen vida familiar, pues se la pasan en el monte para evitar ser detenidos.

Narró cómo los militares, en la incursión que duró del 9 al 13 de junio a Las Ollas y Las Palancas, torturaron a un niño de 14 años y a un señor de 32 años, quien se recupera de un derrame cerebral, quienes no tuvieron tiempo de correr al monte.

Monroy Hernández agregó que el Ejército llega a las comunidades con paramilitares en los convoyes, en el caso de la zona de la sierra, se trata de hombres al mando de Alba y “quienes les ponen el dedo a los habitantes”.

domingo, julio 12, 2009

Propeg: unas 49 mil hectáreas de bosques se pierden al año; los ríos están en riesgo

La Federación debe explicar por qué autoriza extracciones de madera, señala Estrada
La Jornada Guerrero - 12 Julio 2009

OSSIEL PACHECO

La tala inmoderada y clandestina que se da en las sierras de Guerrero, sobre todo en el Omiltemi y en el macizo de la Sierra Madre del Sur, ha provocado el decrecimiento de los mantos acuíferos impactando directamente en la disminución del caudal del agua en todos los ríos del estado, alertó el procurador de Protección Ecológica del estado, Tulio Ismael Estrada Apatiga.

Dio a conocer que cada año se pierden 49 mil hectáreas de zonas boscosas en la entidad derivado del acarreo hormiga y en grandes volúmenes de madera, así como de los incendios forestales.

El funcionario fijó que la tala de los bosques contribuye al decrecimiento de los mantos acuíferos, pues además son filtros de dióxido de carbono, aunado a que con la pérdida de los bosques abonan al calentamiento global del planeta.

También alertó sobre la extinción de especies endémicas de anfibios que tienen su hábitat natural en los ecosistemas del estado, que son contaminados.

Informó que hay una pérdida anual de 49 mil hectáreas de bosques en Guerrero, que representa una superficie grande considerando que cuentan con 6 millones de hectáreas boscosas y de acuerdo con el diagnóstico que tienen, hay tala clandestina muy acentuada en las sierras del estado.

Sobre este aspecto, amplió que la Propeg ha emitido recomendaciones a la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), pues corresponde al ámbito federal castigar estos delitos, sobre todo por qué están autorizando extracciones de madera cuando debe haber estudios más fundados para dar permisos de explotación de bosques, pues consideró que no pueden ser decisiones sobre las rodillas porque se daña al medio ambiente.

Detalló que las zonas boscosas más afectadas por la tala clandestina son la sierra de Omiltemi, en la región Centro, además de que hay una sobrexplotación de recursos madereros en las sierras de Petatlán y Zihuatanejo, y en general ese brazo de la sierra madre del sur, sin que las autoridades federales actúen para detener la deforestación.

Admitió que no se han sentado las autoridades para determinar las zonas susceptibles de ser aprovechadas en sus recursos madereros, permisos que deben ir acompañados de programas de reforestación a los que se dé seguimiento, pues la planta se seca si no se siembra en una época adecuada.

Estrada Apatiga expuso que la tala inmoderada de los bosques impacta en el decrecimiento de los mantos acuíferos, además de los árboles son filtros de dióxido de carbono que ayuda a mitigar los efectos nocivos del calentamiento global, pues mientras más masa vegetal se pierda, se colabora al calentamiento de las sierras, y dio cuenta que esto ha traído como consecuencia directa que especies de anfibios endémicos del estado estén en peligro de extinción.

En cuanto a los ríos afectados, el funcionario aseguró que la mayor parte de los caudales del estado, están disminuidos por la erosión y el deterioro de los bosques, lo que incide directamente en la cantidad del agua que captan y al haber una mayor evaporación por el aumento de las temperaturas en la tierra se vuelve un círculo vicioso.

Estimó que en Guerrero han mermados en 10 por ciento los mantos acuíferos en los últimos cinco años.

Observó que a simple vista desde las carreteras es evidente que muchos ríos que eran de un pequeño caudal, ya no tienen agua al llegar la época de estiaje, y los que tenían un mayor caudal, ahora son más pequeños.

El el procurador de Protección Ecológica explicó que la dependencia funciona a partir de denuncias, pues es la motivación que hace instaurar procedimientos administrativos, y Guerrero no es la excepción toda vez que hay problemas serios en cuanto a tala inmoderada, y acaba de terminar la temporada de incendios, que afectaron sobre todo la parte de la zona Centro del estado, y están aprovechando para comenzar los programas de reforestación a nivel estatal, y se reparten las plantas de los viveros que tiene la Secretaría de Medio Ambiente estatal para ser sembradas en las zonas siniestradas por el fuego.

Denuncian nueva incursión del Ejército en Puerto las Ollas

Dos comandos de soldados llegaron la noche del sábado, alerta Monroy Hernández
La Jornada Guerrero - 12 Julio 2009

CITLAL GILES Y REDACCION

Los pobladores de la comunidad viven entre temor y enojo por las agresiones militares

Niñas de Puerto las Ollas caminan entre la niebla - Foto: JAVIER VERDINPor cuarta ocasión en un mes, y a dos días de que el gobierno de Estados Unidos haya anunciado investigar abusos militares en México por las incursiones en Puerto las Ollas, dos comandos de soldados ingresaron anoche a este poblado ubicado en la sierra.

De acuerdo con datos proporcionados por el coordinador del Taller de Desarrollo Comunitario (Tadeco), Javier Monroy Hernández, habitantes de la comunidad le informaron que alrededor de las 10 de la noche los soldados se colocaron en las áreas de cultivo entre Puerto las Ollas y Las Palancas, por lo que alertó “sobre cualquier incidente que pudiera suscitarse en perjuicio de los habitantes de estas comunidades”.

Las incursiones militares anteriores fueron objeto de un reportaje que fue presentado como nota principal del diario estadunidense The Washington Post, y generaron la reacción del gobierno de ese país, que advirtió que podría congelar recursos del Plan Mérida si se comprueban violaciones a los derechos humanos por parte del Ejército.

Ayer por la mañana, Monroy Hernández dijo que en Puerto las Ollas hay zozobra y enojo luego de las tres incursiones anteriores del Ejército para hostigar y amedrentar a los habitantes, y aseguró que se instalará ahí un módulo para que la gente lleve sus demandas sociales.

En la reciente visita que hizo el Tadeco a Puerto las Ollas, Monroy Hernández percibió un gran temor en la gente, pero al mismo tiempo enojo, porque las personas viven “en una zozobra permanente” por la presencia militar, ya que altera la tranquilidad, la estabilidad emocional de los habitantes, incluso de los niños, quienes han mostrado en sus juegos el daño sicológico que los soldados han dejado en ellos.

“Vimos con preocupación que estas cosas están calando en los niños porque ahora sus juegos son las persecuciones y el esconderse, como hacen sus padres cuando llegan los militares”.

Sin embargo, comentó Monroy que observaron ánimo en las mujeres, quienes se han sentido apoyadas por organizaciones de derechos humanos, “eso les da valor para enfrentar a los militares, como lo hicieron en esta última ocasión, cuando les preguntaron cuál era el motivo de su presencia”.

Los habitantes denunciaron que sienten temor porque en esta última ocasión, aunque el Ejército entró para llevar a cabo un “supuesta investigación” sobre las agresiones de los soldados del batallón 40, se enfocaron más en ubicar con detalle cómo están construidas las casas, cómo y dónde están ubicadas, cómo está organizada la comunidad.

Ante esto, Monroy Hernández aseguró que instalarán en la comunidad un módulo de desarrollo comunitario, como en La Morena, para que conozcan sus derechos y busquen soluciones a sus problemas.

“No tienen maestros, la escuela está abandonada (que es más bien un aula), además los soldados destruyeron parte del mobiliario”, criticó el coordinador.

lunes, junio 29, 2009

De campesino a guerrillero del ERPI - el comandante Ramiro

"El comandante Ramiro, guerrillero desde los 14 años, dos veces detenido por el Ejército y las dos se escapó"
El Sur de Acapulco - 29 de Junio del 2009
Zacarías Cervantes - Sierra del Filo Mayor, Guerrero

Tercera y última parte

El comandante Ramiro, jefe de una columna del Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI) se rehúsa a hablar de sí. “El Estado ya sabe quién soy y a lo mejor en su momento lo va a decir, pero si acaso no lo sabe hay que dejar que trabajen bastantito ¿no?. Aunque yo siento que ya sabe todo sobre mí”, justifica su negativa.

Finalmente, a lo largo de la entrevista va dando partes sueltas sobre su persona, algunas de ellas hasta podrían considerarse espectaculares: dos veces ha sido detenido y torturado por el Ejército mexicano y las dos veces se ha fugado; ha tenido dos enfrentamientos formales con los militares y asegura que ha salido victorioso. Desde los 14 años se ha dedicado a concientizar a todo aquel con quien tiene contacto para que exija sus derechos, ya sea en las comunidades de la sierra o en los mismos penales donde ha estado detenido.

Pero dice que no se siente superhéroe. “Eso nunca, somos parte del pueblo, nada más que armado porque no nos dejaron otra opción”. Es más, implora ayuda. “La lucha es de todos, no nos dejen solos. Nosotros hacemos lo que podemos. Somos parte del pueblo”.

Omar Guerrero Solís, el comandante Ramiro, es de origen campesino y dice que desde los 14 años es perseguido por el Ejército porque desde entonces ingresó a las filas del Partido de los Pobres (Pdlp) que fundó Lucio Cabañas).

“En ese tiempo solamente era base del movimiento del Pdlp. Yo les llevaba de comer a las columnas que estaban en diferentes lugares y participaba sólo de vez en cuando en las acciones armadas. Al mismo tiempo, en la comunidad de donde soy originario participaba en la exigencia de las obras sociales que se necesitaban como agua, electricidad, escuelas, carreteras”.

Admite: “el gobierno no estaba equivocado, desde entonces ya era guerrillero”. Dice que su formación subversiva la adquirió “por lo que se vivió en los 70”; “siempre admiré a Lucio (Cabañas) porque me platicaban mis padres de él y de su lucha, por qué sirvió y para qué, y desde ahí nosotros comenzamos a participar. Primero por la vía pacífica; en marchas, en plantones, a través de una organización social legal, sin armas, y en el PRD también, familiares de nosotros estaban participando”.

–Hoy dicen que eres delincuente; tienes nueve averiguaciones previas por asesinato, secuestro y violación, ¿qué dices a eso?.

–No me van a alabar. No acepto que soy un delincuente. Si dicen que matamos, puede ser, pero cómo vamos a enfrentar al Ejército, ¿con flores?. De violación eso si lo niego, eso jamás. Secuestro, lo niego. De que ha habido enfrentamientos y hay gente que cae, eso sí es cierto y si de eso me van a acusar, lo acepto, incluso ni preso lo negué.

Ramiro señala que si no hubiera decidido agarrar las armas simplemente lo hubieran asesinado. “Me di cuenta que si no agarrábamos un arma era más fácil que fuéramos asesinados y por eso decidí ingresar a la columna armada que existía en ese tiempo”.

Recuerda que su primera detención por los militares ocurrió por un delator. “Esa persona nos encontró un día en el campo entrenando y nos estuvo vigilando. Yo era el encargado de las actividades. Esa persona salió de esa comunidad y fue al cuartel a denunciar que había un grupo armado y quienes lo integraban, de ahí se vinieron con el Ejército a detenernos.

–De que año estamos hablando?

–Sinceramente no recuerdo el año.

De ello no expuso mayores detalles, pues dijo que no duró en la cárcel. Se les fugó.

Pero recuerda que desde entonces comenzó la persecución en su contra. Colocaron filtros en las ciudades y retenes con gente que lo conocía.

Fue así que al pasar en un retén de Riva Palacio, Michoacán, en la Tierra Caliente colindante con Guerrero, lo detuvieron por segunda vez. “Yo venía de Huetamo acompañado de otros compañeros, era 1999”, recuerda.

“Cuando fui detenido había civiles ahí, venía un hermano de Érit Montúfar (el actual director de la Policía Investigadora Ministerial de Guerrero, PIM), se llama Abel Montúfar, venía incluso al mando del operativo, o era parte del mando, entre otros que conocí”.

Señala que ese grupo de civiles que actuaban entre los militares, “se conocían como madrinas y son los que más daño hacen porque andan entregando gente, matando y robando, apoyados por los aparatos del poder”. Señala que esa gente sigue actuando ahora en las estructuras formales del gobierno, “pero algún día el pueblo armado los va a castigar. El poder se acaba, el sistema se va a derrumbar ¿y ellos donde van a quedar?”

El guerrillero recuerda que tras su detención fue torturado todo un día, entre otros por Abel Montúfar.

“Ya cuando estoy en Coyuca (en el penal de Coyuca de Catalán) se da una situación a parte de mala, bonita, porque me tocó organizar a los presos para protestar en contra de la represión, eran humillados y eso no debe ser, estás preso pero tienes derechos, necesitas trabajar, tener diversión, si no te vuelves loco y ellos (el gobierno) lo que quieren es que te metas a las drogas”.

Recuerda que así comenzó su acercamiento con los presos. “El director del penal también tenía a su gente y mandaba a golpear a los presos y tuvimos que entrarle también en esa vía nosotros, después de que había agredido a un preso, le quebró un pie a garrotazos”.

Dice que esas cosas también la acendraron su formación subversiva pues se preguntaba si esa es la readaptación de la que habla el gobierno: drogas en las cárceles, golpes, humillaciones, “así no se readapta a un reo, porque el que es rebelde de corazón se vuelve más y el que no lo es se vuelve ahí, otros le entran a los vicios, se desesperan, porque ahí no habrá otras cosas pero droga y alcohol sí hay”.

Como castigo por su rebeldía en ese penal, Omar Guerrero, fue trasladado al penal de Acapulco. “Yo no pensé que fuera a ser trasladado, pensé que me iban a sacar de la celda para matarme, porque el director del panal se llevaba con los Montúfar. Entonces yo dije que confianza voy a tener de que me van a trasladar. Entonces yo le dije al director no confío en ti y él me respondió que si no me sacaban por la buena lo iban a hacer por la mala”.

Omar Guerrero recuerda que tomó la decisión de que si lo querían torturar o matar, que fuera dentro del penal, frente a testigos, incluso le advirtió al director del penal: “yo voy a pelear con lo que tenga a mi alcance, no se te olvide que soy guerrillero”.

En seguida le mandaron a un grupo de policías y se dio un primer enfrentamiento a golpes apoyado con el grupo de presos que había organizado y que no lo dejaron solo, hasta que replegaron a los policías.

Sin embargo señala que días después hubo un segundo enfrentamiento y que finalmente se impuso la mayoría y lo sometieron, porque a los demás presos los encerraron, y sólo los de dos celdas rompieron los candados para pelear con él.

“Fui arrastrado por las gradas y todo eso me dio más coraje. Nosotros hemos tenido prisioneros y nunca los hemos tratado así. Eso no se vale y me tocó ver muchos casos, mucha gente torturada, malherida. Todas esas cosas hacen que uno no confíe en este sistema de gobierno, del partido que sea”.

Incluso denuncia que durante su traslado al penal de Acapulco fue torturado todo el tiempo; agujas que le enterraban, golpes en todas partes del cuerpo, “me preguntaban por los planes de la guerrilla, por las armas, la gente que nos apoyaba, por los dirigentes y si había funcionarios que nos apoyaban, quiénes eran, que dónde estaban. Y de mi parte todo fue no sé nada, no sé nada”.

Después cuando llegó al penal de Acapulco le advirtieron: “aquí sí te fregaste, aquí es Acapulco no Coyuca de Catalán, te vas a quedar calladito. Yo les dije está bueno, todavía vamos a ver y al final me dieron otras patadas de despedida”.

Durante un año 8 meses que estuvo en la cárcel de Acapulco también organizó a los presos para protestar por las torturas, en contra del narcotráfico, la drogadicción, la complicidad de los directores del penal con los narcotraficantes, “vendían droga como si fueran jitomates en el mercado. Yo nunca me imaginé que eso fuera así y mucha gente no cree que eso sea así”, señala.

Agrega que también se dio cuenta que había gente que la tenían encerrada sin la visita de nadie. “Se volvían locos, les daban una droga, no sé el nombre, pero los tenía viendo el sol mucho tiempo y bailando como zombis”.

Mientras se iban dando las condiciones para su fuga continuaba con su labor de elaborar cuadros, hamacas, “no todo era lucha, de alguna u otra forma teníamos que subsistir”.

Desde que llegó al penal de Acapulco, Ramiro siempre pensó que se iba a escapar, pero la libertad comenzó a ser una obsesión para él después de una visita de su esposa con sus hijos.

Recuerda: “cuando me visita mi esposa y mis hijos, me hice la promesa de que o me fugaba o moría en el intento. Porque mi hijo menor, cuando terminó la visita me agarró de la mano y jalándome hacia la puerta me dijo, vámonos papá”. Pero cuando los custodios cerraron la reja el niño afuera lloró, agarrándose de los barrotes, mirando a su padre que se quedaba a dentro.

Cuando termina la anécdota, pide una pausa con la palma de la mano, mientras carraspea para limpiarse la garganta, se limpia los ojos húmedos, respira hondo y sigue con la charla.

“La fuga fue a las 8 y media de la mañana después del pase de lista, que es a las 7, en el momento del desayuno porque en ese momento los guardias están atentos de lo que sucede al interior del penal. En ese momento hay bullicio, hasta peleas permitidas por la autoridad del penal. Por eso se aprovechó esa situación”.

Pero tuvieron que adelantar la fuga porque el plan se había descubierto, “hubo una gente de inteligencia que metieron y él les avisó que había algo raro y se optó por esa salida en el día, pero ese no era el plan”. Recuerda que se fugaron 13, 14 con él.

–Se dijo que escapaste con narcotraficantes, colombianos, –consulta una reportera.

–Son gente que conocí porque nos tocó estar juntos en el módulo, yo sólo sé que eran gente pobre, que si estaban metidos en las drogas era por su misma situación económica, pero apenas eran lo que se le llama burreros. Que son los que se encargan de vender droga. Pero eran pobres.

–Sin embargo se dijo que eran famosos narcotraficantes.

–No, eso es falso, yo vi cómo vivían, qué comían, cómo vestían. Estábamos juntos.

–¿Ellos no se interesaron en venirse a la sierra?

–Fíjese que sí, como son gente humilde; ellos en la cárcel me decían que aquí en México hay pobreza e injusticias como en su país, y que igualmente había una lucha armada como en su país. Entonces yo les dije pues intégrense allá a la lucha y dejen de andar en la droga. Algunos me dijeron que sí, pero a muchos les perdí el contacto.

“Pero eso de que eran narcos importantes es falso. Fue nomás para decir que me fugué con narcos y con delincuentes”.

–¿Qué pasó después de que escaparon de la cárcel?.

–Tres meses anduve huyendo por la sierra y fue muy difícil porque no teníamos qué comer, a dónde dormir, incluso ni armas y éramos perseguidos todo el tiempo, constantemente por los caminos por las carreteras y había comunidades sitiadas para que no nos dieran de comer.

–¿Andabas solo o con quién?.

–Al principio acordamos dispersarnos con la gente que salimos de la cárcel, porque juntos facilita la persecución, nos quedamos cinco juntos, seis conmigo. Con ellos empezamos a recorrer la sierra. Hubo gente que nos conoció porque salimos en la televisión y ya cuando nos vieron después en la sierra, nos ayudaron y así comenzaba la relación con la gente de algunos lugares. Al final formamos una columna completa porque se fue integrando la gente. Y seguimos aquí.

domingo, junio 28, 2009

Entrevista con el ERPI - parte 2

El Sur de Acapulco - 28 de Junio del 2009
"ERPI: el movimiento armado actuará en cualquier momento porque sigue la pobreza y la represión"
Zacarías Cervantes - Sierra del Filo Mayor, Guerrero

Segunda de tres partes

El comandante Ramiro, dirigente de una columna de guerrilleros del Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI) que se mueve en la sierra de Guerrero, asegura que el movimiento armado existe y que se propone actuar en cualquier momento porque mucha gente del campo y de la ciudad ya no siente confianza en un cambio a través de las elecciones.

“La gente se da cuenta sola, por las condiciones en que vive, no se necesita de un adoctrinamiento, no se necesita concientización, la gente ya lo está viviendo. Muchos de los que estamos armados ahora, hemos pasado por ese proceso, algunos votaron, pero ahora ya no”.

Después, Ramiro, cuyo nombre real públicamente conocido porque fue preso político es Omar Guerrero Solís, cita su propio caso como ejemplo: “Yo no nací guerrillero, no nací armado, fue la represión, la pobreza, la injusticia, lo que nos orilló a esto, no ha sido nada más por gusto decir voy a agarrar un arma y me voy al monte. Aquí se duerme en el campo, sin comer, cansado, pero siempre con la idea de que algún día las cosas serán mejor para todos.

Por eso dice que a la gente de por aquí le indigna que todavía en las condiciones en que viven por culpa de los gobiernos que llegan a través de las elecciones, haya represión, saqueos, torturas, humillaciones, asesinatos por parte del Ejército y en ese contexto advierte que el ERPI dará una respuesta armada mucho más planeada en respuesta a las irrupciones militares en las comunidades de Puerto Las Ollas y Las Palancas, ubicadas en los límites de los municipios de Coyuca de Catalán y Petatlán.

Pero también, enterado de los acontecimientos, por la incursión de soldados en Guadalupe Mano de León, municipio de Tlacoachistlahuca y por el caso del indígena na savi de Tlalzala, municipio de Tlapa, Bonfilio Rubio Villegas, quien fue asesinado la semana pasada por militares cuando se transportaba en un camión rumbo a la ciudad de México de donde saldría a Estados Unidos a buscar trabajo para ayudar a sus padres ancianos.

Mientras la charla con el guerrillero sigue, las puntas de los cerros que minutos antes lucían verdes y podía apreciarse cómo el aire balanceaba las copas de los arboles, lentamente se van cubriendo de una espesa neblina. El aire sopla frío y a pesar de que son las 3 de la tarde hay una oscuridad como si fuera a llegar la noche. Hay amenaza de lluvia.

El comandante Ramiro indiferente al paisaje, que es escrutado con satisfacción sólo por los visitantes, sigue su charla, sólo de vez en cuando tira manotazos a los mosquitos e insectos que revolotean.

–Ramiro, ¿cuál es la visión que tienen ustedes en las comunidades de los procesos electorales, como el que se vive ahora?

–La gente de la sierra como mucha de la ciudad ya no siente confianza en las elecciones. A nivel nacional la alternancia en el poder no ha traído cambios como el caso de Vicente Fox y de Felipe Calderón. La familia de Fox y de su esposa Marta, nomás se beneficiaron del poder, ¿qué obras buenas hicieron para el pueblo?, ¿dónde está el cambio?. La pobreza sigue cada día aumentando, no hay ningún cambio, por eso la gente ya está cansada de tanto engaño.

–¿Y qué les dicen a los candidatos cuando vienen por aquí en campaña?

–No para la sierra no vienen. Nunca vienen, mandan a representantes de ellos, pero la gente ni los recibe, los ignora, por lo mismo. No tiene caso, como dicen los compañeros, ¿de qué nos sirve?, ¿en qué salimos beneficiados?, si estamos olvidados, no hay luz eléctrica, no hay escuelas, no hay maestros, no hay clínicas, menos médicos, y si hay alguna clínica está la pura casa, no tiene medicinas ni tiene médico. Entonces la gente de por aquí no ve ningún cambio, sea del partido que sea.

Agrega que quizá por ello hay más simpatía hacia el ERPI, “porque nosotros estamos aquí con ellos”.

–Ante la falta de alternativas políticas, ¿no hay de otra más que la gente se sume a su movimiento armado?

–No tanto así, que no se sumen al movimiento armado si no quieren, pero cuando menos, si van a las urnas, que anulen su voto, si así se los dicta su conciencia.

Uno de los milicianos más cercanos, sin dejar de machetear la maleza grita entonces una consigna: “que muera el mal gobierno”.

Ramiro continúa: “total, ya hay organizaciones, organismos y dirigentes que invitan a anular el voto, el voto en blanco también es una forma de protestar para hacerle saber al gobierno, al Estado, que la gente ya no cree en él”.

–¿Están ustedes concientizando a la gente en ese sentido para hacerle saber que las elecciones no son la vía del cambio?.

–Más que eso la gente se da cuenta sola, por las condiciones de cómo vive no se necesita de una doctrina, no se necesita concientización, la gente ya lo está viviendo. Muchos de los que estamos armados ahora hemos pasado por ese proceso, algunos votaron. No puedo decir votamos porque yo jamás voté, pero tengo familia que sí. Pero se desengañaron después por el mal actuar de los funcionarios que eligieron, sean presidentes municipales, sean diputados, senadores, gobernadores o presidentes de la República.

–Por la falta de confianza en las elecciones, y si hay un alto abstencionismo, ¿puede llevar esto a un estallido social?.

–Sí, porque el pueblo al no tener la esperanza de un cambio pacífico, y cansado de tanta humillación, pobreza, injusticia, se puede buscar otras alternativas. Y nosotros ahí vamos a estar con ellos.

–Pero por otro lado, en las ciudades hay gente que participó en movimientos armados en el pasado y hoy dicen que no son la vía para el cambio y hay hasta descalificación de la lucha armada.

–Algunos lo dicen porque ya fueron cooptados por el gobierno, otros porque ya viven en otras condiciones, ya viven bien, otros porque nunca de veras estuvieron entregados en la lucha por su pueblo. Porque el que verdaderamente lucha por su pueblo, está dispuesto a dar la vida por él y no nada más lo dice.

“A lo mejor ya tendrán un puestecito por ahí, tendrán algunas comodidades que muchos, que la inmensa mayoría de los mexicanos no las tienen. Es fácil descalificar. Habría que ver cómo viven, pero yo diría que vengan a las comunidades y que vean que si ellos lucharon por algo, todo sigue igual, que si se lograron algo fue nomás para ellos, no para todos. Y que si sigue el movimiento armado es porque hay las condiciones para ello; sigue la pobreza y la represión. Por eso se da el movimiento armado, no nada más por gusto”.

–¿Hoy en las comunidades, entonces ya no tienen otras opciones?.

–Pues se están cerrando las puertas, el pueblo elige a un candidato y luego no cumple con lo que dijo y prometió en la campaña o con lo que la gente quiere, y así sigue todo el tiempo, pues la gente se enfada, como es el caso de nosotros.

“Yo no nací guerrillero, no nací armado, fue la represión, la pobreza, la injusticia, esto es lo que nos orilló a todos los que estamos aquí, no ha sido nada más por gusto decir voy a agarrar un arma y me voy al monte; aquí se duerme en el campo, sin comer, cansado, pero siempre con la idea de que algún día las cosas sean mejor para todos”.

sábado, junio 27, 2009

Entrevista con el ERPI - parte 1


En un nuevo encuentro con reporteros, una columna de guerrilleros ayudó a campesinos a limpiar una milpa en la sierra como parte de las labores sociales que hacen en las comunidades. El comandante Ramiro confirmó dos choques con tropas del Ejército, donde murieron tres soldados y otros tres resultaron heridos * Foto: Jesús Trigo


El Sur de Acapulco - 27 de Junio del 2009
"Estamos en varias partes del estado, dice el comandante Ramiro del ERPI"
Zacarías Cervantes - Sierra del Filo Mayor, Guerrero

Primera de tres partes

“Nosotros no vamos a decir que cada 100 años se hacen las revoluciones. Creo que ahora no va a ser así, pero de que se acerca el momento de actuar, sí”, advierte Omar Guerrero Solís, el comandante Ramiro del Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI), quien afirma que su organización tiene presencia en varias partes de Guerrero.

Y remata la idea: “si se da un movimiento armado por otro grupo, nosotros le tenemos que entrar, tenemos que entrarle todos, porque no podemos permitir que el pueblo siga siendo masacrado”.

El tintineo de los machetes se confunde con el canto de los pájaros que revolotean en lo alto de los árboles. Conforme se va uno acercando se puede vislumbrar por entre las ramas de los árboles y los matorrales, que los campesinos que blanden los machetes y cortan la maleza entre la milpa no son jornaleros comunes. Estos visten uniforme y sombreros camuflajeados tipo militar y botas, Se cubren el rostro con pasamontañas o paliacates, y terciados en la espalda llevan su AK-47, Cuerno de Chivo.

Son los milicianos del Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI), que como un servicio social ayudan a los campesinos a limpiar la milpa de sus tlacololes.

“Estos son los delincuentes, como nos llama el gobierno y a quienes persigue. Somos campesinos que hacemos producir la tierra”, dice a manera de bienvenida a un grupo de reporteros Omar Guerrero Solís, el comandante Ramiro, antes de dar inicio a una larga entrevista que concede por segunda vez a otro grupo de periodistas de medios estatales, nacionales y extranjeros.

En este segundo encuentro con los medios de comunicación en la Sierra de Filo Mayor, el dirigente de la columna erpista que opera en esta zona de Guerrero confirmó dos choques de los milicianos con tropas del Ejército entre el 9 y el 13 de junio pasado, con resultado de tres soldado muertos y tres heridos. Habló de las labores sociales que realizan en las comunidades, de la relación del ERPI con otros grupos armados del país, de los motivos que lo llevaron a la sublevación, de sus dos encarcelamientos y de las elecciones.

La entrevista se desarrolla a mitad de la falda sembrada de milpa, mientras el resto de los guerrilleros continúa con su labor de cortar la maleza que crece entre los surcos.

La charla se desarrolla en circunstancias de incomodidad para los reporteros; la tierra y la maleza recién cortada están lisas y los reporteros resbalan constantemente en la pendiente del terreno. Pero Ramiro parece habituado a estas condiciones; se apoya en el machete con la punta clavada en la tierra húmeda. El rifle de fabricación china terciado al hombro, una 45 fajada al cinto y una navaja dentro de un estuche que cuelga del cinturón completan su equipo.

“Les voy a pedir que me llamen solamente Ramiro” –sin el comandante–, pide antes de comenzar lo que no pareció una entrevista sino una charla que se prolongó por casi dos horas.

Un reportero quiso saber si había ocurrido un enfrentamiento entre los erpistas y los militares el 9 de junio, en una comunidad en las inmediaciones de los municipios de Coyuca de Catalán y Petatlán.

“Ellos (los militares) subieron a las comunidades, con ello se comprueba una vez más cuál es la actitud del mal gobierno que tenemos, en lugar de que haga obras para el pueblo y en lugar de ayudarlos les trae represión, balas. Otra vez el Ejército entró a las comunidades disparando contra todo lo que se mueva”, dijo Ramiro.

Señaló que la gente de las comunidades ya no espera en sus casas a los soldados porque en ocasiones anteriores han hecho lo mismo: “vienen con civiles que son conocidos por la gente de las comunidades como paramilitares porque actúan al compás con el Ejército. Arrasan en las comunidades a las que entran, ya los pobladores han hecho muchas denuncias de ello”.

Dijo que eso fue lo que pasó esta vez, “sólo que ahora la gente ya no se quiere dejar. Huyeron de sus casas y fueron perseguidos hacia el monte porque dijeron: en las casas no les tiramos (balazos) porque ahí están nuestros hijos, nuestras mujeres, nuestros padres, nuestras madres, pero en el monte es otra cosa”.

Añadió que fue así que los soldados persiguieron a la gente hacia el monte, “y pues como ya es sabido que estamos en varios lugares de la Sierra, esa gente se dirigió hacia donde estaban las columnas del ERPI para buscar un apoyo, y en efecto se les dio. Se dio una respuesta breve, no fue gran cosa, pero si sigue el gobierno actuando de esa manera, él mismo va a provocar otra respuesta”, advirtió.

A la orilla del terreno sembrado de milpa hay milicianos con el AK-47 en las manos, mirando en todas direcciones, y da la impresión de que mas allá, entre el bosque que bordea el cultivo, hay guerrilleros escondidos.

“No nos dejan otra alternativa, miren a esta gente (el campesino dueño del sembradío), no lo dejan trabajar, vienen (los soldados) y los quieren detener, los asustan. Además les roban el líquido para fumigar la maleza, y ante eso venimos a apoyarlo y no nos queda de otra que entrarle con el machete para limpiar la milpa”, dice.

–¿Que hubiera pasado si el Ejercito sigue la ofensiva en las comunidades?

–Se hubiera dado una respuesta militar en diferentes lugares, ahora sí ya en forma. Porque cuando se nos dice que están maltratando a mujeres y niños, cuando se nos dice que están robándose todo lo que hay de comer, que se están robando la ropa de los niños, las cobijas, la herramienta de trabajo de la gente… da coraje.

–¿Podría detallarnos cómo fue el enfrentamiento con el Ejército?

–Bueno, en realidad se estaba preparando la retirada de la gente de las comunidades que salían huyendo por la persecución de los soldados. Eso no permitió responder de una manera como debe ser. Nada más fue para evitar que el Ejército siguiera a los pobladores de las comunidades, porque iban niños, iban ancianos e iban tirándoles, porque esa gente no llega buscando el diálogo con la gente. Por eso fue que se respondió no de una manera muy contundente. Fue solamente para que dejaran de perseguir a la población.

–¿Fue ahí donde cayeron los tres soldados?

–Sí, fue en el primer enfrentamiento, porque de ahí otros soldados iban rodeando el cerro para caernos de sorpresa y se dio otro choque, y también la paramos. Fue así que ya no siguieron a la gente, ni a nadie.

—¿Cuántos soldados calcula que llegaron a las comunidades?

—Por la información de la misma gente de varios lados de la sierra, se calcula que hubo más de 600 militares.

Ramiro señala que esta fue la segunda vez que hay un enfrentamiento de su columna guerrillera con soldados. Recuerda que la primera fue también encabezada por él, en respuesta a la masacre que cometió el Ejército en El Charco contra indígenas desarmados.

Recordó que esa vez sí fue una emboscada del ERPI al Ejército en El Guanábano (municipio de Atoyac), en 1998, cuando resultó herido el general Alfredo Oropeza Garnica. “Esa vez se dijo claro que fue en respuesta a la masacre de El Charco, y como hemos dicho en otras ocasiones, vamos a responder siempre que el pueblo sea agredido, porque ya estamos cansados, de por sí estamos en el olvido, en la pobreza y todavía vienen y nos masacran, vienen y se roban todo lo que hay en las comunidades, eso es lo que genera las condiciones para que la lucha armada se dé”.

–¿El ERPI cuenta con una base social que le permita la cobertura para sus acciones?

–Sí, las hay en varios lugares, de Guerrero y del país. Pero por el momento no puedo mencionar ejemplos, en su momento se va a saber eso.

–¿En Guerrero hay grupos guerrilleros en varias partes del estado o solamente en una región?

–No, no en una sola, hay en varios lados.

–Aparte de la defensa de las comunidades, cuando son hostigadas por el Ejército federal, y acciones como la de ayudar en la faena de sus cultivos a los campesinos, ¿hay otro tipo de servicio social en el que ustedes participan?

–No sé si se le puede llamar un servicio, pero sí hemos estado ayudando a combatir el alcoholismo y la drogadicción. Antes de que llegáramos por acá había mucho alcoholismo y venta de cocaína, y hemos estado hablando con la gente, haciendo asambleas y explicándoles los daños, ellos mismos lo sienten y lo ven porque han tenido problemas por eso.

“Todo eso lo hemos ido quitando, no es que sea una cuestión impuesta, es algo consensado con la gente, en asamblea se decide, toda la gente vota a favor de eso y después se le advierte en una forma tranquila al que vende que, a partir de esa fecha, deje de vender eso, porque fue un mandato del pueblo y que si no lo hace pues va a ser sancionado por la columna”.

–¿Hay relación con otros grupos armados que tienen los mismos objetivos?

–Con el EPR yo no le puedo asegurar nada si hay relación, pero con otros movimientos sí hay cercanía, pláticas y en el momento dado se tendrá que llegar a la coordinación, esperamos que se llegue a la unidad del movimiento.

–¿Es a nivel nacional y también mas allá de la frontera de México?

–Eso sí no le podría decir.

–¿Qué significa Marcos, del EZLN, para Ramiro y para el ERPI?

–Yo no conozco mucho de lo que ha hablado, de lo que ha hecho, de lo que ha dicho. Pero a nosotros nos sorprendió la forma de su cercanía con la gente. Cuando dice que hay que mandar obedeciendo, para mí eso es importante, porque nosotros a lo mejor lo estábamos haciendo así, o algo parecido, pero no lo le habíamos puesto nombre.

–En algunas partes del país hay fotos de Zapata con la leyenda “nos vemos en el 2010”, ¿qué significa para ustedes esa fecha?

–Nosotros no vamos a decir que cada 100 años se hacen las revoluciones. Creo que ahora no va a ser así, pero de que se acerca el momento de actuar, sí. Si se da un movimiento armado por otro grupo, nosotros le tenemos que entrar, tenemos que entrarle todos, porque no podemos permitir que el pueblo siga siendo masacrado.

domingo, junio 21, 2009

Policías queman una casa y atacan a mujeres y ganado

El Sur de Acapulco - 21 de Junio del 2009
"Hieren soldados y policías a una joven en la sierra; fueron atacados, dice la versión oficial"
Israel Flores - Ciudad Altamirano, Gro.

Militares y policías de la Operación Conjunta Guerrero irrumpieron en el poblado El Nanche de la sierra de Coyuca de Catalán y quemaron una casa, saquearon casas e hirieron a una adolescente de 16 años, luego de que presuntamente patrullas balearon la camioneta donde ésta viajaba, sólo porque se les atravesó, denunciaron los afectados.

Sin embargo, el reporte oficial indica que sujetos armados se enfrentaron a balazos en dos ocasiones con elementos ministeriales, federales y estatales, en la comunidad del Nanche municipio de Coyuca de Catalán, cuando pretendían ejecutar órdenes de aprehensión.

Según el informe oficial, no hubo personas lesionadas, solo una de las patrullas de la Policía Estatal que acompañaba al convoy de más de 6 patrullas, salió con un impacto en el parabrisas.

El Operativo Conjunto salió de madrugada a la población del Nanche a ejecutar al menos 3 órdenes de aprehensión de sujetos acusados de homicidio. Al llegar al pueblo, desde un domicilio particular “fueron recibidos a balazos”, señala la versión policiaca.

Los hechos sucedieron alrededor de las 6 de la mañana. Al no poder lograr la detención, comenzaron a salir del lugar con la luz del sol, pero en el camino fueron emboscados, repelieron la agresión y no reportan personas lesionadas. Los elementos policíacos regresaron a Coyuca de Catalán y Ciudad Altamirano, cerca de las 11 de la mañana, sin más problemas.


Patrullas balacearon camioneta donde viajaban dos mujeres

Una maestra de 22 años, y su alumna de 16, se trasladaban del poblado de Piedra Redonda a Llano Grande, para realizar los preparativos de la clausura de fin de cursos, cuando se toparon con el convoy de patrullas y comenzaron a dispararles. Alrededor de las 3 de la tarde, llegó a una clínica de Ciudad Altamirano, la joven de nombre Jazmín Román Orozco, quien presentaba un impacto en el hombro que le destrozó el hueso, otro en la pierna y un rozón en la cabeza. La familia y la joven ya iniciaron la averiguación previa en el ministerio público, en contra del Operativo Conjunto.

Señalaron en su declaración que viajaban en una camioneta Blazer de modelo antiguo, cuando los agentes comenzaron a dispararles, al parecer solo porque estaban en el paso. “No había motivo alguno”, dijeron los familiares a la prensa, enojados por el hecho.

La comunidad de Piedra Redonda se ubica en el camino al Nanche, precisamente en el paso por donde viajaban las patrullas. La familia ya tuvo la visita de elementos ministeriales y federales, con quienes confirmaron que las unidades si pasaron por ese tramo. Cabe señalar, que el señalamiento es contra patrullas estatales y federales, debido a que la familia la ubica por ser “oscuras, con letreros que dice preventiva, y que viajaban gente tapada del rostro”, mientras que ubican también a los ministeriales en “patrullas blancas”, y no las colocan en la zona de la balacera.


Se equivocaron de casa y la quemaron: vecina de El Nanche

Una tía de la joven herida denunció que su hermano, vecino del Nanche, fue víctima de una equivocación por parte de agentes del Operativo que le quemaron la casa, le mataron ganado y saquearon otras viviendas. La señora María dijo que su hermano Sixto Orozco Ramírez, presentará su demanda por los delitos de daños y robo este domingo o lunes, según las condiciones que haya para bajar a Coyuca de Catalán. Agregó que cerca de las seis de la mañana rodearon su casa, realizaron disparos contra la vivienda, la quemaron y de paso mataron una vaca y dos chivos, además de que le robaron alhajas, oro y dinero.

Cabe señalar que existe un reporte oficial en el que indica que el Operativo iba a ejecutar órdenes de aprehensión en contra de tres sujetos, pero no aparece el nombre de Sixtos Orozco, en esa lista.

lunes, junio 15, 2009

Sitian 500 militares cuatro días dos pueblos de la sierra para buscar a Ramiro del ERPI

El Sur de Acapulco 15 de Junio del 2009

Jesús Saavedra
desde Puerto de Las Ollas, sierra de los municipios Coyuca de Catalán y Petatlán, Guerrero

Unos 500 efectivos militares mantuvieron sitiadas por cuatro días las comunidades de Puerto de Las Ollas y Las Palancas, municipio de Coyuca de Catalán, en donde torturaron a dos personas, robaron comida, maltrataron a las mujeres y a los niños, y pretendieron sembrar en las casas ropa militar, semilla de amapola y armas.

La operación militar, que comenzo el martes y tenía el objetivo de capturar a la columna guerrillera que encabeza Omar Guerrero Solís, el comandante Ramiro del Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI), de acuerdo con la denuncia que hicieron los vecinos afectados a organismos civiles de derechos humanos que los visitaron el sábado.

La habitual calma de este poblado enclavado en la mesa del macizo de la Sierra Madre del Sur, en las colindancias de los municipios de Coyuca de Catalán y Petatlán, se vio perturbada al mediodía del martes cuando un convoy militar ingresó a toda velocidad por la brecha de terracería al grito de “¡Viva Rogaciano!”; los gritos de los soldados se referían a Rogaciano Alba Álvarez, viejo cacique priísta de Petatlán, ex alcalde, ex presidente de la Unión Ganadera de Guerrero por más de 15 años, y a quien autoridades federeles vinculan con el cártel del narcotráfico que encabeza Joaquín El Chapo Guzmán.

La irrupción violenta de los soldados provocó minutos de angustia, de miedo, de llanto en Puerto de Las Ollas, una comunidad de una docena de humildes viviendas de madera en donde habitan familias serranas que se dedican a la siembra de autoconsumo y que se oponen sistemáticamente a explotar la riqueza natural de madera que les rodea y que les ha traído problemas con “los civiles armados que a fuerza quieren que explotemos el bosque”, dice Angélica.

Los primeros soldados que llegaron a este poblado provenían del Cuarto Grupo de Morteros destacamentados en Zacatula, municipio de La Unión, quienes buscaban a “los secuestradores, los asesinos esos que encabeza Ramiro, en dónde está, porqué lo protegen”, gritaban furiosos los militares a una docena de mujeres con sus hijos que miraban temerosas esa acción inesperada el mediodía del martes.

A pesar de que no hay información oficial de esta operación, se deduce que los efectivos del Ejército buscaban a una columna guerrillera que encabeza Omar Guerrero Solís, el comandante Ramiro, del Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI) y que el domingo 31 de mayo ofreció una conferencia en “algún lugar de la sierra”. La entrevista se publicó en medios de Guerrero y de la ciudad de México, y en el programa Punto de Partida que dirige Denis Maerker en el canal 2 de Televisa el martes 2 de junio por la noche.

En la información que se proyectó en ese espacio de Televisa, Ramiro denunciaba la “complicidad” de autoridades del estado y del Ejército con Rogaciano Alba Álvarez a quien acusó de tener un grupo civil paramilitar para aniquilar a campesinos que se oponían a la siembra de drogas o a la tala de montes en la sierra de Petatlán.

De igual forma el jefe guerrillero advirtió que el ERPI estaba preparado “militarmente” para responder a un ataque de las fuerzas armadas o de esos grupos paramilitares y descartaba la vía electoral para cambiar las condiciones políticas y sociales del país. Exactamente una semana después de que se transmitió esa información en Televisa, los soldados irrumpieron en Puerto de Las Ollas en donde suponían que había sido la entrevista con Ramiro y que sus pobladores estaban coludidos o daban protección a “los asaltantes, a los asesinos”, calificativos que eran utilizados en la época de la guerra sucia contra los guerrilleros.

Los abusos cometidos en la irrupción de los militares fueron denunciados por los vecinos por medio de organizaciones civiles, y publicados en El Sur, y por ello este sábado defensors de los derechos humanos y reporteros acudieron a ese lugar para verificar las denuncias de abusos de efectivos militares. A este recorrido en donde se levantaron esas denuncias acudieron los coordinadores de la Comisión de Defensa de los Derechos Humanos (Codehum) de Tierra Caliente, Rubén Román Bahena; de Costa Grande, Ramón Navarrete Magdaleno; el médico de la Codehum, Leonidas Mancilla Calvo; el abogado Juan Castro Castro del Centro de Derechos Humanos de La Montaña Tlachinollan; Manuel Olivares Hernández del Centro de Derechos Humanos de Chilapa José María Morelos y Pavón; Virginio Vázquez del Consejo Ciudadano de Chilapa; Raymundo Díaz del Colectivo Contra la Tortura y la Impunidad (Ccti) y Javier Monroy del Taller de Desarrollo Comunitario (Tadeco).

Militares torturan, roban y disparan

Los testimonios recabados en esta población son de madres de familia e hijos, quienes narraron los momentos difíciles que vivieron desde el martes al sábado cuando los militares colocaron en estado de sitio el lugar donde viven, hasta para ir al baño los vigilaban, ejemplifican en sus relatos.

De acuerdo con esas denuncias, el martes al mediodía llegaron unos 60 soldados a bordo de tres camionetas artilladas y se dirigieron a la tienda comunitaria de Las Ollas en donde vieron que un joven estaba afuera tomando un refresco con un rifle; el joven al ver que llegaron de forma violenta huyó al monte y dejó el arma que utiliza para cazar; los testimonios indican que los soldados catearon la tienda comunitaria y dispararon al aire el rifle calibre .22, para “justificar” disparos de los civiles hacia ellos y responder con disparos al aire.

Los soldados se dirigieron a la cancha en donde decomisaron una cuatrimoto que llevaba pacas de láminas de cartón, para una vivienda que los varones mayores de edad estaban construyendo en conjunto para una familia, y que huyeron al oír las detonaciones de las armas de los militares; por radio los soldados ya habían pedido “refuerzos” pues decían que habían sido atacados por los civiles. Después de la irrupción en este poblado, los soldados detuvieron a un joven de 14 años y a otro varón de 33 años que está enfermo debido a un derrame cerebral del que pudo salir vivo.

Los soldados se retiraron de la comunidad el sábado antes de las 2 de la tarde, viajaban a bordo de 12 vehículos Humvee, seis camionetas de redilas y una camioneta artillada, donde viajaba el comandante a cargo de la operación. Cinco kilómetros antes de llegar a Las Ollas, los militares se encontraron con el convoy de cinco camionetas donde viajaban reporteros y los representantes de organismos civiles de defensa de los derechos humanos; visiblemente alterados y sonriendo irónicamente sólo preguntaron a dónde viajaba ese convoy. “A Las Ollas”, respondimos desde las camionetas, “ah, ustedes son esos de derechos humanos, ja, sigan su camino”, dijo un soldado que se bajó de la camioneta que iba en la punta de la columna militar y empezaron a grabar desde sus unidades a los que viajaban hacia esa comunidad. Ni una explicación oficial de ese operativo militar de cuatro días.

Y es que desde el jueves, representantes del Ccti intentaron llegar a esa comunidad para verificar las denuncias de atropellos, pero un retén militar, instalado kilómetros antes de llegar a la comunidad lo impedía, hasta el sábado que abandonaron el campamento y se retiraron a sus cuarteles.

Si los van a quebrar a mí también, dijo doña Amanda

Doña Amanda, una señora de más de 60 años, fue la primera en dar su testimonio de lo que sucedió en esos cuatro días de sitio a la comunidad donde vive con su esposo e hijas, “los militares llegaron en tres comandos, llegaron al mediodía del martes, llegaron tirando balazos a la comunidad y no sabíamos porqué esa actitud; desde que salieron de la curva gritando como locos dijimos ‘éstos traen algo malo’, porque llegaron matándose en sus carros, en cuanto llegaron se escuchó la balacera, la gritadera y los niños llore y llore, a correr todo mundo”. Explicó que los militares decían que andaban buscando a los “asaltantes, a los secuestradores, a los asesinos, que les dijéramos en dónde estaban, que nosotros sabíamos dónde estaban esos que matan gente”.

Indicó que su nieto y su hijo estaban con ellas cuando llegaron los militares, “les pedimos que trajéramos la cuatrimoto que se había quedado en el camino y que los militares estaban maltratando y cuando regresaban los militares los vieron y ese fue el delito; los tuvieron golpeando como tres horas y los amenazaron que si decían, que otra vez que vinieran los iban a quebrar”.

“A mí me dijeron que si decíamos la verdad a los de derechos humanos o los reporteros, que me iban a quebrar y les dije que qué esperaban que de una vez, que me quebraran, si eso era lo que andaban buscando, pues que se dieran gusto”, dijo doña Amanda.

A su nieto Omar García Ávila de 14 años lo torturaron, “se lo llevaron, lo subieron a una camioneta, le taparon la cara con una camisa gruesa y le apretaban la camisa (para asfixiarlo), les decía que se detuvieran porque se estaba ahogando, le dieron de golpes con las palmas abiertas en los oídos, le picaban con un cuchillo la espalda, le dieron toques eléctricos desde una camioneta, le dieron patadas en la nuca y en el estómago. Mi hijo está enfermo de un derrame cerebral, César Ávila Ávila de 33 años, lo tenían en la cancha donde juegan los niños”.

“No detuvieron a nadie, sólo se llevaron para torturar a mi hijo y a mi nieto; se enojaron porque los hombres escaparon y cómo no iban a escapar si llegaron echando balazos y querían que entregáramos a nuestros esposos que huyeron para el monte”. Dijo que nadie respondió con fuego a los militares, “nos decían que nuestros maridos eran unos rajados, que porqué corrían y les dijimos que no tenían porqué pelear. Saquearon las casas, se llevaron la leche de los niños, se llevaron ropa, la ropa interior de las mujeres, las toallas femeninas, se burlaban con esas prendas y diciendo disparates”.

Dijo que fue “suerte que todos los hombres mayores estaban trabajando en la construcción de una casa para habitarla y cuando oyeron los balazos de los militares huyeron para el monte y los fueron siguiendo, les dispararon”.

A partir del martes por la noche empezaron a llegar los “refuerzos” de Atoyac y de Lázaro Cárdenas, en total contabilizó la población unos 500 soldados que establecieron su base de operaciones en la cancha de tierra que tienen en Las Ollas; miércoles, jueves y viernes, montaron operaciones en la zona serrana aledaña a esa población en busca de los adultos que huyeron y de los “asesinos”, apoyados vía aérea con helicópteros artillados. El martes y miércoles los primeros soldados catearon viviendas, hurgaron ropas y se robaron alimentos, “estaban buscando armas y nos dijeron que si no teníamos que ellos las iban a encontrar y que no nos hiciéramos los que no sabíamos nada”, revela Edith, una señora de 35 años con lágrimas en los ojos.

Los soldados intentaron introducir en los domicilios ropa de tipo militar, inclusive tenían preparado un costal de semilla de amapola, que al final decidieron quemar a un costado de la cancha, al no encontrar ni a guerrilleros, ni armas, mucho menos a los adultos que huyeron para el monte.

Erica sostiene a un bebé de meses de nacido y llora al relatar que esos días de “miedo, me amenazaron que me iban a dar un balazo, no quise ir a la casa, me hicieron un tiradero, se llevaron mi comida y traían ropa de soldado para meterla entre mis pertenencias; se llevaron una hamaca nueva, unas botas fiadas para mis niños y no nos dejaron para comer”, indica.

Mauricio de 9 años, parece que está tranquilo y relata que cuando llegaron los soldados regresaban de “llevar un tiro (un viaje)” de madera para la casa que construían su papá y otros adultos de la comunidad, “y cuando llegaron los soldados empezaron a tirar balazos, nos tuvimos que tirar a un lado de la carretera a un pozo y cuando salimos nos empezaron a preguntar en dónde estaban los que corrieron y nos dijeron que nos iban a llevar si no decíamos en dónde estaban, pero nos dejaron libres porque mi mamá intervino y les pidió que no nos hicieran nada, nomás se reían de nosotros”, aseveró.

La mamá de Omar García Ávila relató que los soldados “llegaron preguntando por Ramiro, por eso empezaron a golpear y a torturar a mi hijo y a mi hermano; andaban preguntando por varios nombres, tenían una lista con nombres y que en dónde estaban. Ya que empezaron los refuerzos no se metieron a las casas, se burlaban de nosotros y nos decían que nadie les podía hacer nada y se reían, que nos dejen en paz, no hemos hecho nada malo”. La madrugada del miércoles, las dos personas torturadas decidieron abandonar el poblado en la oscuridad y se fueron al monte, para hallarse con el resto de los varones que huyeron al momento de la incursión militar.

Los pobladores rechazaron que hayan respondido la agresión de los soldados a balazos, como se publicó en este diario según las primeras versiones procedentes de la comunidad, “no tenemos armas, sólo instrumentos para trabajar nuestras tierras”, responde doña Erica. Revelan que con los soldados, iban civiles con capuchas que informaban de todos los movimientos de la población y que inclusive aportaron datos para una lista con nombres de varones de aquí. Inclusive una mujer que viajaba en cuatrimoto, la mañana del sábado les avisó que por el acceso de Vallecitos de Zaragoza iba subiendo un convoy de reporteros y defensores de derechos humanos para verificar las denuncias de violaciones. Esa alerta orilló a los militares a levantar su campamento y partir rumbo a ese acceso y la otra parte del contingente militar lo hizo por la vía hacia Petatlán.

Temerosos quienes huyeron al monte

El poblado de Las Ollas se quedó a merced de los militares desde el martes y todos los hombres adultos se fueron; el día que llegaron los soldados estaban trabajando en la construcción de una vivienda de madera y al escuchar las detonaciones de los militares decidieron huir al monte. Los dos días posteriores huyeron por el bosque y evitando encontrarse con los soldados que a pie y apoyados con helicópteros por aire, los buscaban afanosamente.

Al atardecer del sábado se lograron comunicar a través de un radio de control remoto que tienen en esa comunidad y reportaron que estaban “bien” en algún lugar del denso bosque escondidos, “temerosos de que los militares vuelvan otra vez”. Vía radio, explicaron que cuando oyeron los disparos decidieron los diez varones que trabajaban en la construcción de la casa huir, “nos fuimos, porque nos disparaban a matar, no debemos nada y les pedimos que nos digan qué se traen con nosotros, si somos gente de bien”. Reportaron que una persona mayor de 50 años, se sentía mal por las largas caminatas de un lado a otro para esquivar a los militares, “estamos cansados, con hambre, no hemos comido y pedimos que nos dejen en paz; no sabemos qué buscan, nosotros no hemos hecho nada”, dijo una voz masculina en la comunicación e inclusive desistieron de la ayuda del médico de la Codehum para atender a la persona que se sentía mal.

Los testimonios de las mujeres y de los niños, fueron levantados por el personal de la Codehum, quien dio a conocer que prepararán una queja para radicarla a la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) y se investiguen esas denuncias de atropellos a la población civil.

Las Ollas pueblo prehispánico alfarero

Para llegar hasta esta comunidad mestiza, se puede acceder por San Luis La Loma, municipio de Tecpan; por Petatlán o por la carretera Zihuatanejo-Ciudad Altamirano, por el poblado de Vallecitos de Zaragoza; las tres vías son brechas de terracería y en donde te toma más de cinco a siete horas de camino en camionetas de doble tracción para poder llegar.

Las Ollas se ubica en el cenit de una cordillera de montañas y desde donde se puede apreciar a la perfección como esta formación natural que es la Sierra Madre del Sur, divide a la Costa Grande de la Tierra Caliente; el poblado está rodeado de un espeso bosque y en el centro se ubican exactamente una docena de humildes viviendas de madera. Sus habitantes no rebasan el centenar de personas entre adultos y niños, que se dedican a la siembra de autoconsumo: maíz, frijol, lechuga, rábano, tomate, cilantro y comen cuando se puede jabalí, venado y conejillo salvaje.

Doña Angélica explica que este poblado se denomina Las Ollas porque en los pequeños montes que rodean el poblado se pueden encontrar enterradas ollas de barro de todos los tamaños; algunas de estas ollas tienen labrado una figura, probablemente de corte Olmeca, que carga en su espalda ollas de barro que se supone llevan en su interior ofrendas a alguna deidad.

A cinco minutos de esta comunidad se ubica Las Palancas, en donde se encuentra abandonada una escuela que sirve de potrero de vacas y burros, una comisaría que es utilizada como bodega y en los alrededores se construyeron dos viviendas que son habitadas por sus familias.

Ambas comunidades se acogieron desde hace tres años a la religión Cristiana y en las dos se puede encontrar a dos pastores que “predican la palabra del señor”; son poblados en donde sus habitantes no se les escucha decir una sola grosería o alguna mala actitud. El pastor que se encuentra en esta comunidad, dio a conocer que hasta el sábado por la mañana le permitieron ingresar a la comunidad, “les pedí (a los soldados) en nombre del Señor que actuaran con serenidad, pero sólo responden que siempre decimos lo mismo, que somos cristianos. Estamos en oración constante para que esta pesadilla se acabe”, añadió.

jueves, enero 01, 2009

Tales of Guerrero

Although it is the birthplace of Mexico's independence as well as its Constitution, Guerrero is a state that has long been under seige by ruthless caciques who apparently enjoy protection by elements within the military as well as all levels of government. To understand Guerrero it is essential to be aware of the suffering and injustice many of its communities live under. The ordeal of Javier Torres Cruz as well as his family and the entire community of La Morena in the remote sierra of Petatlán where he lives is one of those tales.

Last December 22 one of our regional newspapers, "La Jornada", published three enlightening articles about the recent 10-day ordeal, torture and eventual escape of Javier Torres from the soldiers and paramilitaries allegedly working for the ex-mayor of Petatlán as well as the terror his village has been subjected to for over 30 years. If you want to begin to understand our region of Guerrero, this is one of its typical and revealing stories repeated similarly throughout the state in other communities. For all the time that Zihuatanejo and Ixtapa have been mass marketed as tourist resorts, all this has been going on to the ignorance of most of the region's visitors. Nothing fundamental has changed here except the facility with which information can now be diffused and accessed. The following articles in Spanish represent just a small part of the many tales of Guerrero.


"El Ejército Me Desapareció", Confirma el Campesino Ecologista Javier Torres

Cunde el Miedo en La Morena; No Se Puede Ir a Cultivar la Tierra, Dicen los Pobladores

Desde 1985, las Incursiones de Militares y Gatilleros de Rogaciano Alba en La Morena

lunes, noviembre 24, 2008

Terror en la Sierra de Petatlán

En la sierra de Petatlán en la comunidad de La Morena viven familias humildes que han sido víctimas de la violencia y el acoso del ex-presidente municipal de Petatlán y ex-presidente de la Asociación de Ganaderos de Guerrero Rogaciano Alba Álvarez, quien se ha vinculado con varios actos de narcoviolencia en la entidad. Unos de los hombres de esta comunidad son campesinos ecologistas quienes han denunciado a Rogaciano Alba por el asesinato de sus familiares igual que por el asesinato de la abogada defensora Digna Ochoa. El siguiente artículo apareció en el periódico El Sur de Acapulco el día 24 de Noviembre, 2008.

Ametralladoras apuntando a las casas, soldados cerrojeando rifles, amenazas de llevarse a los niños, en La Morena
Maribel Gutiérrez

Cinco mujeres que viven en La Morena, en la sierra de Petatlán, cuentan que la madrugada del 13 de noviembre entraron tropas del Ejército y civiles armados, que buscaban armas y a sus esposos, y que maltrataron a los niños y a ellas, se robaron objetos de valor, amenazaron con llevárselas y con matar a todos, mientras apuntaban metralletas hacia las casas. Vivieron siete horas de terror, hasta que los militares se fueron. Cinco días después llegaron policías del estado, según ellos para investigar la denuncia de las familias, que ya se había publicado.

Las mujeres fueron entrevistadas por visitadores del Colectivo contra la Tortura y la Impunidad, organismo no gubernamental que envió observadores a esa comunidad, y que hará llegar los testimonios y las quejas a la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), y proporcionó una copia de las grabaciones a este diario.

Las mujeres entrevistadas piden que los soldados no vuelvan, no quieren sentir más el miedo por ver frente a su casa un vehículo artillado apuntando hacia donde están ellas con los niños, y soldados encapuchados con uniformes camuflados preguntando por los padres de familia de esta comunidad, principalmente los hermanos Javier, Felipe y Alejandro Torres Cruz, y amenazando con meterse a las casas.

Una de las mujeres, de 24 años de edad, Adela Mojica Villa, esposa de Javier Torres Cruz, que está embarazada, tuvo síntomas de peligro de aborto por el miedo que sufrió durante las horas que estuvieron los militares rodeando su casa, y que hizo que el martes 18, cuando oyó otra vez el ruido de carros que se acercaban al pueblo y pensó que eran nuevamente militares, salió corriendo, caminando por el monte con sus cinco hijos, uno de ellos en brazos, para refugiarse en otra comunidad.

Luz María Sánchez, de 22 años, cuenta que los soldados se metieron a su casa supuestamente para buscar armas, y aventaron un colchón con todo y un niño que estaba ahí acostado, que sufrió fuertes golpes al caer al suelo. No se sabe hasta ahora el motivo de la irrupción de unos 100 efectivos militares la madrugada del jueves 13 de noviembre, que según los testimonios de las mujeres iban acompañados por civiles armados del grupo del ex presidente municipal de Petatlán, Rogaciano Alba Álvarez. Pero informan que los soldados preguntaban por armas, y supuestamente las buscaban con un aparato detector, mostraron un uniforme tipo militar y dijeron que lo usan los hombres de la familia Torres, a quienes pretendían llevarse detenidos, pero no los encontraron.

Los Torres de La Morena han aparecido en publicaciones en los medios, por denuncias que han hecho contra militares y contra Rogaciano Alba Álvarez, a quien acusan del asesinato de dos de los hermanos. En septiembre de 2007, Javier Torres Cruz y su tío Isaías Torres Rosas presentaron en la Procuraduría General de Justicia del DF una denuncia con base en el relato de uno de los pistoleros de Rogaciano Alba quien dijo que él envió a tres sicarios que mataron a la abogada Digna Ochoa en la ciudad de México el 19 de octubre de 2001. Con esta denuncia la Procuraduría del DF reabrió el expediente y según información publicada en medios naionales citará a Rogaciano Alba. Desde que se informó de esa denuncia, los Torres de La Morena han recibido amenazas de que Rogaciano Alba reunió a sicarios para acabar con las familias de este poblado. Pero entre las mujeres de esta comunidad prevalece la idea de que Rogaciano Alba contrató a los soldados para que fueran a detener o a matar a los hombres, y que el fondo del conflicto es que los Torres son ecologistas que defienden los bosques, y no se someten a los dictados de Rogaciano Alba, quien ha sido señalado por sus vínculos con el narcotráfico.

Por otra parte, en el periódico La Jornada de Guerrero se publicó este domingo que según informes oficiales del gobierno estatal, los militares entraron a La Morena en operaciones contra la guerrilla, supuestamente en busca del comandante Ramiro del Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI).

Me pusieron la ametralladora enfrente de mi casa

Martha Elba Cruz Márquez, de 50 años, madre de los jóvenes a quienes buscaban los soldados, contó que los soldados llegaron antes del amanecer del jueves 13, unos soldados llegaron caminando, y 15 minutos después llegaron los carros.

"Eran las 5 de la mañana cuando llegó el gobierno aquí, tenían las casas rodeadas, aluzándonos por encima de las tejas, por encima de las paredes. Llegaron con ocho carros, me pisieron la ametralladora enfrente de mi casa, enfrente de la puerta, y los soldados queriéndose meter a mi casa.“Unos venían encapuchados, otros no; otros traían capucha como de franela y otros de tela delgadita verde, nada más con los puros ojos destapados y unas rajaditas en las narices, y uno de esos se quería meter a mi casa a la fuerza, que si no me quitaba de la puerta me iba a golpear para meterse a mi casa, y ya cuando quisimos nosotros salir vimos que andaban adentro de las casas que están solas, se metieron sin avisar.

"Porque un día antes fuimos a cobrar Oportunidades (el programa federal de asistencia a las familias pobres), y por eso se quedaron todas las mujeres y los niños en una casa, por eso cuando fueron a ver a su casa, ya los soldados habían hecho tiradero, les robaron sus documentos personales, una motosierra, calzado, dinero, alhajas, ropa de bebé, me quitaron a mí un chalequito de un bebé, que era mi nietito, y se lo llevaron.

"Y yo hablé con el mayor Rojas Méndez, y me dijo que si yo ponía la demanda me iba a ir más mal a mí que a él. Yo les pedí que me entregaran los documentos personales, que sacaron de las casas de los vecinos, les robaron sus boletas de nacimiento, actas de matrimonio, el papel del seguro, todos esos papeles les robaron."

–¿Cómo eran los efectivos que usted vio? –le pregunta el entrevistador del Colectivo contra la Tortura.

–"Era gobierno verde y era un gobierno vestio de negro y gentes civiles, porque traían una camioneta pickup llena de gente armada porque es conocida la gente sierreña, pura gente de Rogaciano traían ahí, y traían una mujer güera, pelo rubio, se quedó con el carro con la ametralladora aquí enfrente de mi casa con un soldado.

"El jueves cayeron los militares, yo pienso que era como unos 40 de verde y de negro como unos 15 y de los civiles venía llena la camionetita, eran como unos 10 gentes armadas. Nos rodearon la casa, no nos dejaban un espacio para ir a hacer el baño, estaban rodeadas las casas, con puras mujeres y niños adentro. Agarraron a un niño, que mandé a que fuera a soltar un becerrito, de 8 años, me lo agarraron de la mano queriéndoselo llevar, espantando a los niños, que nos iban a matar, que por eso venían con ametralladoras. Y los niños se asustaron y las mujeres, una mujer embarazada quería abortar porque se asustó, tiene dolores porque dice que se espantó mucho, y los culpables son ellos porque llegaron cuando estaba oscuro y asustando a la gente, todos los niños gritando de miedo, muchos carros y mucho gobierno, los niños decían que los guachos (soldados) nos van a llevar. Y las mujeres nos espantamos, y diciendo que nos iban a llevar a todas, preguntando por los esposos, por mis hijos, y por mi esposo."

Según la información difundida por la familia Torres, al día siguiente regresaron los civiles armados. Martha Elba Cruz dice que ya no los vió pero los oía. "Al siguiente día vinieron más. Nos dió miedo y por eso no los vimos, nada más oíamos los pasos y los golpes en las puertas donde se metieron. Era mucha gente encapuchada, tal vez se quedaron los civiles que llegaron un día antes con los soldados. Ya lo que hicimos, atrancamos las puertas y nos quedamos serios."

–¿El martes 18 vinieron nuevamente?

–"Volvieron a venir, dijeron que era policía del estado y que venían a resguardarnos, que los mandó el gobernador Zeferino Torreblanca. No nos maltrataron nada. De aquí llegaron a la casa de Anselmo Torres, entonces con sus nueras me mandó llamar, y me dijo que les ensañara las casas donde se metió el gobierno, y le enseñé las casas, todas desbaratadas, todo el tiradero y todos los papeles que se llevaron, alhajas, dinero, calzado, ropa, motosierra. Vino el coordinador operativo de la Costa Grande, capitán Dario de la Rosa Segura."

–Qué buscaban los militares?

–"Me dijeron que iban a estar viniendo seguido hasta que encontraran a los dueños de las casas, que hasta entonces se iban a retirar de aquí. Entonces yo lo que pido es que no venga el gobierno, porque los niños se espantan, al oír que preguntaban por su papá. No queremos ya que venga el gobierno, porque el gobierno nos ponía las armas enfrente, que si no salían los hombres que nos iban a tirar, que nos iban a tirar un granadazo para dentro de la casa, por eso aluzaban, yo me asustaba porque el señor le movía y le movía, yo ya esperaba que nos despedazaran a todos con los niños, era una ametralladora que traen arriba de un carro, y su ristra de tiros. Y tratándonos mal a nosotros, nos humillaban, que nos iban a llevar, que si no les entregaba a mis hijos que me iban a llevar a mí."

–¿Porqué cree qusted que buscan a sus hijos?

–"Los persiguen porque ellos defienden los bosques, porque ellos son ecologistas, y por eso los persigue el gobierno y Rogaciano, por ese mismo motivo que son ecologistas."

Se llevaron todos los documentos de la familia

Adela Mojica Villa, de 24 años, madre de cinco niños, esposa de Javier Torres Cruz, enuncia que el 13 de noviembre "cayó el gobierno, nos amenazaron, aluzaron a las casas y robaron cosas, y yo no quería salir pero se llevaron todos mis documentos, todos los de mis hijos, boletas de bautismo, actas de nacimiento, registros, mi papel del seguro mío y de mi esposo y de mis hijos. Era el gobierno militar. Venían pintos, con capuchas, con chalecos y nos ponían los carros con ametralladoras enfrente de las puertas y los niños lloraban y querían correr, y con miedo, nos atemorizaron."

–¿Qué buscaban?

–"Me preguntaron por mi esposo, Javier Torres. Él se dedica a cuidar los montes." (presentó en la Procuraduría del DF la denuncia contra Rogaciano Alba por el asesinato de la abogada Digna Ochoa).

"A mí me robaron una motosierra marca Stil, número 6500, una cámara con tres rollos tomados, papel de baño, tres cargadores de celular, un botiquín, papeles, tenía una caja de ampolletas, botes de Maalox, se llevaron una anestesia para entumir, unas botas de mi esposo."

El martes 18 de noviembre, cuando llegaron policías del estado, Adela Mojica se atemorizó y huyó con sus cinco hijos. "Yo estaba en el río lavando, yo me fui a correr con mis niños. Yo pienso que me pueden agarrar a los niños, porque han dicho que si no agarran a mi esposo que me van a agarrar a mí o algún niño. Tengo ocho meses de embarazo, me empezó a doler mi estómago, me duelen las caderas, porque corrí con mi niño en brazos, como mis hijos no pueden caminar recio porque están chiquitos, tuve miedo de que nos agarraran en el camino."

Buscaban armas con un detector

Bertha Ortiz Valdovinos, de 27 años, madre de cinco niños, cuenta que los soldados "llegaron rodeando las casas, nosotros nos asustamos, esperamos a que amaneciera bien para poder abrir las puertas, nomás oíamos que los perros ladraban. Cuando amaneció llegaron a la casas a preguntar que si teníamos armas, pasaban con una cosa, unos fierros, por fuera de la casa, en el patio, decían que ese fierro marcaba armas, que se las entregara. Yo le dije que no teníamos armas, que qué les iba a entregar, y ellos estaban pide y pide las armas. Ellos dijeron que sí tenémos y que teníamos a los maridos escondidos en las casas, debajo de las camas.

"Preguntaban por mi esposo, que sí estaba, que no lo quería entregar. Les dije que si querían meterse que se metieran, que nomás me entregaran la orden de cateo. Ahí siguieron. Me dijeron que si no entregábamos algo, del delito que fuera, que nos iba a ir mal y que hasta se podían llevar a una de todas, y que ellos lo sentían por los niños, a güevo querían que le entregara armas o lo que hubiera. Yo les dije, cómo quieren que les entregue armas si no tenemos. Tomaron fotos a la casa. Tardaron como una hora y media en mi casa."

Traían un uniforme como de soldado y decían que esos los usaban los esposos de nosotras

Luz María Sánchez Santos, de 22 años, con cuatro hijos, cuenta que el día 13 a las 5 de la madrugada "vinieron los militares, el Ejército mexicano y nos asustaron mucho, y rodearon las casas y se oía que cerrojeaban las armas y los niños adentro todos asustados lloraban, y nos decían que si ya nos iba a matar o qué iba a pasar. Cerrojeaban los rifles, los perros ladraban fierísimo y se oía que golpeaban algo afuera, se oyó que empujaron la puerta de un cartito que está solo. Oíamos que llegaban carros y carros.

"Esperamos a que amaneciera y vimos que eran soldados, casi todos venían tapados de la cara, y había unos que traían paño. Y nosotros le poníamos cuidado a la cara y nos decían groserías, que bajáramos la vista, que no teníamos porqué verlos a la cara.

"Después nos preguntaban dónde estaban los maridos. No estaban. Nos decían que no se hagan pendejas, hablaban muy mal, les dijimos que si querían ver que se metieran, nomás que nos enseñaran la orden. Y sí se metieron, y traían un uniforme como de soldado, y decían que esos uniformes los usaban los esposos de nosotros. Yo nunca había visto una ropa de esas en mi casa, ellos la traían y decían que ellos aquí la usaban y que tenían armas, y no es cierto.

"Nos asustaron, nos amenazaban que si no entregábamos armas y todas las cosas que nos iban a llevar. Uno me dio un empujón porque yo le dije que no había nada. Se metieron y estaba un niño en la cama, y decían que debajo de los colchones de la cama podía haber armas, y aventaron el colchón al suelo con todo y niño, y ya pero no encontraron nada."

Amenazaban de que se iban a llevar a los niños

Antonia Villa Valle, de 30 años, con 7 hijos, dijo que "vino el gobierno, llegó a las 5 de la madrugada, asustando a los niños, cerrojeando las armas, nos hablaban golpeado, que dónde estaban los maridos, que estaban allá adentro. Y traían un aparato, que para sacar armas de las casas, que les entregáramos las armas si no nos iban a llevar a nosotras y asustando a los niños y les decían que se los iban a llevar. Venían de verde, encapuchados, con trajes pintos.

"Pedimos que el gobierno ya no venga a perjudicar y a espantar a la gente de los pueblos. No sé por qué buscan a mi esposo, él no es culpabe de nada."

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